domingo, 29 de enero de 2012

El matrimonio mayor

Por Jaime Montenegro QPocas historias son tan típicas de Cristo como la de Isaac. Y dentro de su historia, uno de los hechos más hermosos es su matrimonio con Rebeca. Allí vemos a Isaac como el objeto preferente y único de los afectos de su padre, y como heredero de todo. Sin embargo, él está incompleto, pues no tiene esposa.Por eso, Abraham se prepara para celebrar las bodas de su hijo. Así también Dios prepara las bodas de su Hijo, que es el objeto preferente de su atención.

Abraham, entonces, envía a su criado principal, Eliezer, a su tierra y a su parentela. Allí halla a Rebeca, luego de sujetar piadosamente delante de Dios su embajada. Eliezer (tipo del Espíritu Santo) conquista el corazón de Rebeca hablándole de Isaac. Así también hace el Espíritu Santo con respecto a Cristo. Él da testimonio de Cristo haciendo que todas las miradas se posen en él. La revelación que el Padre hace del Hijo por el Espíritu Santo constituye el fundamento de toda experiencia espiritual.

Rebeca se enamora de él, y no sólo por el testimonio de Eliezer, sino también por las muestras de su riqueza. Ella ostenta y disfruta anticipadamente esos dones de amor. (¿No disfruta la Iglesia hoy anticipadamente las riquezas de Cristo?). Por el testimonio de Eliezer el corazón de Rebeca se prende de Isaac y se desvincula de sus afectos familiares. El corazón de Rebeca ya está en Canaán y no más en Harán. Eliezer ha hecho bien su trabajo. Así el Espíritu Santo, cuando habla de Cristo, conquista para siempre el corazón del creyente.
Apenas Eliecer tiene la anuencia de Rebeca para unirse a Isaac, él se va. Su viaje no tiene otra razón de ser sino la de honrar a Isaac y cumplir su encomienda. El Espíritu Santo no centra su atención en los dones, sino en el Señor de los dones. Eliecer, yéndose con Rebeca, es una representación del Espíritu Santo siendo quitado del mundo. Rebeca no habría hecho bien en conformarse con los regalos. Ella deseó ver a su amado, que tan ricos dones le había enviado. (¿Está nuestro corazón dispuesto ahora a partir para estar con Cristo?)
Isaac, siendo tan rico y noble, no estaba completo sin Rebeca. Así también, Cristo, con todo y ser él quién es, no está completo sin la Iglesia. De esto da cuenta la Escritura al decir que "la mujer es la gloria del varón" (1ª Co. 11:7) y que la Iglesia es "la plenitud (o complemento) de Aquel que todo lo llena en todo" (Ef. 1:23).
Luego, "Isaac ... tomó a Rebeca por mujer, y la amó" (24:67). Él no tuvo nada que ver con la elección, porque confiaba plenamente en su padre. Así también el Padre escoge a los que él quiere y los trae a Jesús, quien los recibe, los ama, y los eleva hasta su misma gloria.
Todo lo que pertenecía a Isaac llegó a ser propiedad de Rebeca, porque Isaac le pertenecía a ella. A diferencia de otros patriarcas, Isaac nunca tuvo concubinas, así que de verdad todo lo que él tenía era también de ella. Isaac fue fiel a su única esposa, como Cristo lo es a la Iglesia.

El caracter del siervo de Dios

Por Jaime Montenegro Q
Cuando el Espíritu de Dios habita en Alguien, Existe de forma sobre-natural, el Carácter que Supera a los Demás que no lo tienen, tiene Poder y Autoridad. Es el Carácter de Dios.

Noé, Job y Daniel fueron Siervos que, por causa de eso, Sobresalieron sobre los Demás.

Toda la historia de Noé, por ejemplo, se resumía en un único versículo:“Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé”.Génesis 6:9

JOB no era diferente. “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”. Job 1:1

Daniel también, aun en el cautiverio en Babilonia, decidió, “en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía…”Daniel 1:8; Esto es, se puso como condición no disfrutar de los manjares del Rey, cuanto más en lo que se refiere a los demás pecados.

El carácter Divino se resume así:

1 – Íntegro y recto = relación con el semejante;

2 – Temeroso a Dios = relación con Dios; y

3 – Desviarse del mal. = relación de si mismo con el mundo.
Quien vive dentro de esos parámetros, Sobrevivirá en este mundo y alcanzará la vida Eterna.

¿Por que Jacob?

Por Jaime Montenegro Q
Si nosotros hubiésemos estado en el lugar de Dios, seguramente no hubiéramos elegido nunca a un hombre como Jacob para depositar en él una gran honra. Hubiéramos, tal vez, considerado que la inversión era demasiado alta para un caso tan poco promisorio. Y si lo hubiésemos escogido, habría sido, tal vez, para ejemplificar en él, no el prototipo de un hombre de Dios, sino la figura de un carácter maleado, y la conducta de un réprobo. O bien hubiéramos elegido a su hermano Esaú, que, en muchos aspectos, presenta rasgos más atractivos que Jacob desde el punto de vista moral.

Sin embargo, Dios no pensó así cuando escogió a Jacob. La elección de Jacob debía dejar en claro, en primer lugar, la soberanía de Dios en la elección de los hombres. Y, al menos, también debería establecer claramente algunos principios sobre los cuales habría de trabajar en las futuras edades con sus siervos.

La figura y la vida de Jacob está íntimamente ligada a todos nosotros, los hijos de Dios, porque en él Dios ha querido representar, hasta en sus mínimos detalles, cuál es el trato que Dios da al hombre natural, ese "yo" que todos llevamos dentro, que suele ser muy piadoso, y que se esmera por agradar a Dios con sus propias fuerzas.

La fuerza del hombre natural ha de ser quebrantada y debilitada en toda su amplia expresión, si hemos de colaborar con Él en su propósito eterno. Siendo verdad que fuimos escogidos para colaborar con Dios en ese propósito, las herramientas con que lo haremos no han de ser los recursos naturales, ni nuestras buenas intenciones, ni los celos carnales "no conforme a ciencia", sino la vida de Cristo en nosotros, forjada pacientemente por la disciplina del Espíritu Santo. Cristo ha de ser formado en nosotros; pero esto jamás será posible sin que nuestras fuerzas sean drásticamente debilitadas.

Jacob es representativo, pues, de todos nosotros. Como escogido de Dios, Jacob tenía su fin asegurado, la obra de Dios en él tenía, de antemano, un sello enteramente confiable, pero ¿qué diremos del largo proceso que habría de seguir hasta llegar a ese fin? La huida temprana de su casa bajo la amenaza de su hermano, sus angustias de fugitivo, sus sufrimientos en casa de su tío Labán, sus largas noches a la intemperie como pastor de ovejas, sus temores en el reencuentro con Esaú, la muerte temprana de su esposa amada, la desaparición de su hijo predilecto, todo se confabula contra él. Sin embargo, todo fue calibrado con especial cuidado por Dios para producir finalmente uno de los caracteres más hermosos de la Biblia.

¿Qué diremos de nosotros? ¿Será diferente? Nos conviene conocer los caminos de Dios con sus siervos para que no nos sorprenda el fuego de prueba que nos coja, ni nos desalienten las dificultades que se nos presenten.

La soberanía de Dios es la única explicación en la elección de Jacob. ¡Después de haber elegido Dios a Jacob, hay esperanza para todo hombre, por astuto y engañador que sea! Si Dios pudo hacer de Jacob un vaso de honra, puede hacerlo con cualquiera

sábado, 28 de enero de 2012

Desierto es igual a milagros

Por Brendaliz Aviles
“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”. (Deuteronomio 8:2)

En una ocasión mi amigo Leif me dijo que Dios utilizaba el desierto para hacer milagros. Parece irónico, pero es posible. Porque cuando el pueblo de Israel salió de Egipto y estuvo caminando en el desierto por 40 años, Dios operó diferentes milagros. Algunos de estos milagros fueron los siguientes: de día les seguía columna de nube y de noche columna de fuego. Fueron alimentados con maná y luego con codornices. Vieron agua brotar de la peña y como si fuera poco sus vestiduras y calzado duraron todos esos años en el desierto sin envejecerse.

Cuando aquella viuda de Sarepta se disponía a comer la última comida con su hijo, en medio de aquella escasez, atravesando otro desierto en su vida, su fe fue retada. Elías le dice: “sírveme a mí primero” y ella le contesta que apenas tiene la suficiente porción para ella y su hijo antes de morir de hambre. Sin embargo, obedece al profeta, le sirve primero y entonces puede ver el milagro y la provisión de Dios en su vida. El aceite y la harina no se acabaron durante aquella escasez.

Antes de que Moisés y el pueblo de Israel atravesaran el desierto, tuvieron que estar frente al Mar Rojo y ver a sus enemigos egipcios perseguirlos. Imagina por un momento el panorama, allí está Moisés frente a las aguas, con un numeroso pueblo, los enemigos casi a su lado y él clamando. Dios le da directrices y entonces las aguas se dividen y todo el pueblo pasa en seco.

Las cosas más insólitas pueden ocurrir mientras atraviesas tu propio desierto. Cambiemos de escenario y analicemos lo siguiente: parecía tarde para Marta y María, las hermanas de Lázaro. Él ya había muerto, ¿cómo se podía manifestar la gloria de Dios entonces, si ya todo estaba perdido? Estaba perdido para ellas, pero para Jesús era el momento perfecto para glorificarse. ¿No te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios? Y no solo las hermanas de Lázaro sino que también las personas que allí estaban presenciaron la resurrección de Lázaro. ¡Dios todavía remueve piedras!

¡Sí! Con mucha frecuencia dudamos o nos amedrentamos. Sentimos que vamos a morirnos de sed en ese cruel desierto. Pero Dios va con nosotros caminando silenciosamente. No sé cómo él lo hará, pero sí sé que algo Dios hará. ¿Cuándo, cómo, dónde y por qué? Solo él lo sabe. Pero ten la seguridad que no dejará que mueras de sed ni de hambre, ni de calor, ni de frío. Agua brotará milagrosamente de la peña, verás su gloria y la testificarás. Aún en tu desierto beberás de las aguas de la presencia de Dios, recibirás refrigerio y bálsamo, pero más que todo verás los milagros y prodigios que él hará contigo.

viernes, 27 de enero de 2012

No me siento digno

Por Enrique Monterroza
Quizá estos días te has sentido indigno de ser su hijo o de seguirlo, quizá tus acciones dicen lo contrario de lo que tu corazón realmente siente

Estoy seguro que en algún momento de tu vida cristiana te has sentido indigno de hacerte llamar hijo de Dios, quizá por tus recurrentes errores o faltas, quizá por alguna área de tu vida que no has podido superar y se ha convertido en tu aguijón o porque crees que eres demasiado malo o mala como para hacerte llamar de esa forma.

Y es que no vamos a negar que todos quisiéramos hacer bien las cosas, no vamos a negar que la intención de agradar a Dios está en nosotros, pero por alguna razón nos cuesta un mundo llevar a cabo su voluntad o por lo menos dejar de fallarle.

Yo sé que es ese sentimiento que nos embarga a la hora de hacer algo que consideramos que no teníamos que hacer. Sé lo que se siente prometer a Dios no hacer eso otra vez y volverlo a hacer. Sé lo que se siente ver como Dios a pesar de nuestros continuos errores sigue siendo Fiel a nosotros.

En mas de alguna ocasión me he sentado en mi cama y reflexionado sobre ¿Por qué actuamos de esa forma?, ¿Por qué hacemos cosas que no queremos hacer, pero que terminamos haciéndolas?

En ocasiones me he encontrado llorando como un niño delante de Dios pidiéndole perdón nuevamente por algo que en más de alguna vez se lo he pedido. Y es que llegar delante de Dios después de fallarle en algo que prometiste no volver a fallarle es duro, y de no estar preparado puede ser el inicio de una caída libre.

En esos momentos en donde nuestras emociones se alborotan por el hecho de no hacer lo que Dios quiere que hagamos y en donde nos sentimos derrotados, sin fuerzas y quizá lo peor de todo: Indignos de Él, es cuando el enemigo quiere sacar ventaja.

Estoy seguro que en esos momentos en donde te sientes que no eres digno de seguir a Dios, ni mucho menos de llamarte su hijo, vienen una cantidad de pensamientos a tu mente tales como: “¡Que hipócrita eres!”, “¡Eres un caso perdido!”, “¿Otra vez?, ¡Dios ya está cansado de ti!”, “¡Eres un fracasado!”, “¡Ni vergüenza tienes de venir delante de Dios!”, “¡No mereces nada de lo que Dios te da!” y muchísimas frases parecidas a esas o que llevan el fin de aumentar tu sentimiento de indignidad.

Y es que tienes que entender que el enemigo de nuestras almas buscara la mínima oportunidad para minar tu mente con un sinfín de pensamientos negativos que lo único que querrán hacer es alejarte mas y mas de Dios.

Lastimosamente, a veces creemos las frases mentirosas y con mala intención que el diablo envía a nuestra mente. A veces creemos cada cosa y la tomamos como que si Dios mismo nos la estuviera diciendo.

Ahora te pregunto: ¿Acaso Dios te trataría mal?, ¿Acaso Dios te diría que eres un caso perdido?, ¿Te diría Dios que eres un hipócrita o un bueno para nada? Eso sería lo contrario a lo que Dios es, la Biblia dice que Dios es AMOR, que fue tan grande su amor o tanto nos amo que envió a su único Hijo a morir por nosotros.

¡Imagínate!, un Dios que es capaz de enviar a su único Hijo a morir por ti y por mí, es un Dios QUE NOS AMA CON UN AMOR ETERNO como lo dice su Palabra.

Quizá estos días te has sentido indigno de ser su hijo o de seguirlo, quizá tus acciones dicen lo contrario de lo que tu corazón realmente siente, quizá eres una persona que está batallando con hábitos negativos que no agradan a Dios y al verse acorralado por dichos hábitos, sientes que no mereces mas ser su hijo.

Pero no te corresponde a ti juzgar si mereces o no ser su hijo, la Biblia dice: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Juan 1:11-12 (Reina-Valera 1960)

Dios te hizo su hijo porque un día creíste en Jesús, porque un día aceptaste el sacrificio que Él hizo por ti para perdón de tus pecados, un día reconociste tu necesidad de perdón, por lo tanto tu eres hijo de Dios y eres tan preciado porque vales la sangre preciosa que Cristo derramo en la cruz del calvario por ti y por mí.

No merecíamos tanto amor, ni mucho menos un sacrificio tan grande, pero Dios de que no merecíamos lo que hizo, tuvo a bien hacerlo, porque nos amaba, porque sabía que podíamos ser parte de su equipo, porque quería regalarnos vida eterna y porque somos como la niña de sus ojos.

Tú vales mucho, Dios te hizo digno de vida eterna, no por algo que hiciste, sino por lo que Cristo hizo por ti, no porque lo merecías, sino porque Dios tuvo a bien hacerlo, eso se llama GRACIA, un regalo inmerecido. Merecías la muerte, más Dios te dio vida, eso se llama: MISERICORDIA, lo contrario a lo que mereces.

No permitas que el diablo de saque ventaja, no prestes tus oídos para que te lleve de su basura, al contrario, no escuches lo que te diga e inténtalo nuevamente.

El reino de los cielos estará lleno de valientes, de personas que no se rindieron frente a sus debilidades y defectos, sino que fueron determinados en seguir luchando hasta alcanzar llegar a ser conforme al corazón de Dios.

Quizá en el camino habrá muchos baches, quizá habrá momentos de derrota y frustraciones, quizá el enemigo te enviara cientos o miles de pensamientos negativos para desanimarte, pero tu virtud estará en no hacer caso a sus ideas y dirigir tu mirada al único que te conoce y cree en ti, esto es: A Cristo Jesús Señor nuestro.

Dios jamás te acusara, al contrario te animara, jamás te dejara de amar, porque su amor hacia tu vida es eterno, por tal razón una de las formas de retribuir ese amor incomparable es: NO RINDIENDOTE, intentándolo cuantas veces sea posible, apegarte a Él y permitir que con su ayuda puedas salir adelante de toda situación que crees invencible.

Hoy Dios quiere recordarte lo preciado que eres para Él, lo mucho que te ama y lo mucho que anhela verte luchando, no te rindas, por lo que más quieras, ¡No te rindas!, tú vales mucho, este momento de sentimientos encontrados pasara, pronto veras como Dios terminara la obra que ha comenzado en ti, estas en proceso de construcción, Dios trabajando en ti, pero aun no ha terminado, ¡No te rindas!

¡Vamos! ¡Levántate una vez más!, lo que Cristo hizo por ti es suficiente motivación como para no dejarnos vencer, es suficiente motivación como para decirle al enemigo en su cara: “¡No me daré por vencido!”

El enemigo solo quiere verte vencido para reírse en tu cara, Dios con ojos de amor lo único que quiere es verte en victoria, por lo tanto: ¡No te rindas! ¡Eres tan valioso para Él porque vales la sangre su Hijo unigénito!

No sigas creyendo que no eres digno, porque si lo eres, porque Dios así lo quiso y porque un día estarás con Él por toda la eternidad, no por algo que hiciste o merecías, sino porque Dios te amo tanto que así lo decidió, por lo tanto: ¡Pelea y no te des por vencido!

¡Muestra no dándote por vencido que eres digno de Él!

“Con este fin oramos siempre por ustedes, pidiendo a nuestro Dios que los haga dignos del llamamiento que les hizo, y que cumpla por su poder todos los buenos deseos de ustedes y los trabajos que realizan movidos por su fe. De esta manera, el nombre de nuestro Señor Jesús será honrado por causa de ustedes, y él los honrará conforme a la bondad de nuestro Dios y del Señor Jesucristo”. 2 Tesalonicenses 1:11-12 (Dios Habla Hoy)

Experiencias con el Espiritu Santo

Por Jaime Montenegro Q
Cualesquiera hayan sido las experiencias que los hijos de Dios hayan tenido con el Espíritu Santo, parece haber en ellas un común denominador: Tras una primera experiencia de regeneración y sellamiento al momento de creer en Cristo, hay una segunda (o muchas más), de capacitación y llenura para el servicio Cristiano.

La noche del día en que el Señor Jesús resucitó, se apareció a los discípulos, y soplando sobre ellos, les dijo: "Recibid el Espíritu Santo" (Juan 20:22). Podría pensarse que esta experiencia era suficiente. Sin embargo, unos cuarenta días más tarde, antes de ascender, les dice a los discípulos que esperen en Jerusalén la promesa del Padre (Hechos 1:4), que entonces recibirán poder para ser testigos suyos en Jerusalén, Samaria, y hasta lo último de la tierra. Diez días después, en Pentecostés, ocurrió esto, al descender el Espíritu Santo sobre ellos "como un viento recio".

Estas dos clases de experiencia parecen estar sugeridas en Efesios, cuando en 1:13 habla del sellamiento a la hora de creer, y cuando en 5:18 exhorta a ser llenos del Espíritu. Una para salvación y la otra para el servicio.

Si examinamos la vida de los Siervos de Dios a través de la historia de la iglesia, podemos advertir esta misma constante. Cualquiera haya sido la época en que vivieron, y la esfera de su servicio, ellos fueron capacitados con una segunda experiencia (o muchas más) con el Espíritu Santo.

Cuando el Cristiano comienza a Servir a Dios se hace más notoria la necesidad de estar capacitado con poder de Dios. Sus esfuerzos son inútiles, sus desvelos no dan fruto; el poder de las tinieblas suele abalanzarse sobre él como un río arrollador. ¿Qué hacer? Es preciso pedir socorro y recibir fortaleza.

Así como la orden del Señor fue esperar la promesa del Padre, antes de hacer la obra de Dios, los cristianos de hoy debieran también esperar esta experiencia antes de comenzar nada. La primera cosa necesaria es pedir al Señor esta segunda experiencia: El Señor dijo: "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" (Luc. 11:13). Más tarde, él dijo que esperasen la promesa del Padre. Estas dos cosas son necesarias: Pedir y Esperar. Con Seguridad, Dios va a Otorgar lo que ha prometido, porque Dios es fiel.

Así después, cuando haya que dar testimonio, el cristiano sentirá que el Espíritu Santo respalda sus palabras. El Señor dijo: "El Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también..." (Juan 15:26-27 a). El primero que da testimonio es el Espíritu Santo; luego, detrás de él testifica el cristiano. "Y vosotros daréis testimonio también...".
En realidad, nada puede hacer el hombre solo en la obra de Dios. Ni amar, ni adorar, ni servir a Dios, si no es por el Espíritu Santo. Por eso, necesitamos no sólo la experiencia inicial, sino muchas más, para estar plenamente capacitados.

La mesa del rey

Por Jaime Montenegro Q
En la antigüedad, los reyes honraban a ciertos invitados especiales dándoles lugar en su mesa, en señal de confianza. Así sucedió con el joven David, invitado de honor a la mesa del rey Saúl. Sin embargo, cuando Saúl procuró matar a David, éste se ausentó de la mesa del rey. "Luego le dijo Jonatán: Mañana es nueva luna, y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío"(1 Sam. 20:18).

Hoy, los que hemos recibido a Cristo en nuestro corazón, somos llamados a la mesa del Rey. Él quiere tener intimidad con nosotros. Si no acudimos, habrá un lugar vacío en su mesa, y él lo notará. Quizás a alguno de nosotros el Señor diga hoy: "Te he echado de menos, ¿dónde estabas? No has tenido comunión conmigo, no te has sentado a mi mesa".

Pablo se encontró con el Señor en el camino a Damasco. Antes de iniciar su ministerio, él no fue de inmediato a Jerusalén, sino a Arabia, al desierto (Gál. 1:15-17). Allí, apartado del mundo, se alimentó del pan vivo, de la Palabra de Dios. Allí, Cristo fue revelado en él.

¿Estás pasando hoy por el desierto, por el quebranto? Recuerda: no es para pérdida. En esa sequedad, podrás comer y beber de Cristo. Hay mesa dispuesta para ti. Él mismo será tu sustento. Necesitamos ir a esa comunión a solas con el Señor, y "...no saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y a éste crucificado".

"Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos ... Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa" (Luc. 14:21, 23). En la parábola de la gran cena, los primeros convidados rechazaron la invitación; cada uno tenía que atender sus propios asuntos, ignorando que el Señor es primero en todo. Luego fueron traídos los postergados, los desechados; nosotros, los gentiles. ¡Cuán maravillosa es la gracia de Dios! Aún había lugar... Si un día se dijera: 'Ya no hay lugar', ¿qué sería de nosotros? Por tanto, hoy es el tiempo aceptable; no ignoremos el llamado. El Señor quiere que su casa esté llena. Mañana podría ser tarde, y muchos se habrán perdido la fiesta.

El Señor quiere tener comunión contigo y conmigo, con todos los suyos. Nada tenemos que hacer, sólo acudir, pues él lo ha dispuesto todo. Jesús es nuestro sustento; el que come y bebe de él será saciado. "Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino" (Luc. 22:29-30). Hay lugar allí para nosotros. Somos llamados a cenar con él, a tener intimidad con él. Oh, no cometamos la insensatez de perder nuestro lugar.

"Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero" (Ap. 19:7). Estas palabras del Señor nos alientan. En el tiempo de nuestra peregrinación aquí, tendremos aflicciones. Pero, gocémonos y alegrémonos: ¡estaremos en la cena de las bodas del Cordero! Él nos ha rescatado y nos ha vestido de salvación. Atendamos a su llamado. Que nuestro corazón esté siempre dispuesto para tener comunión con él.

jueves, 26 de enero de 2012

Tatuaje y piercing ¿Una moda juvenil inofensiva?

¿Por qué será que tantos cristianos están en contra de que uno se deje hacer un tatuaje o un piercing? La Biblia, después de todo, no dice nada sobre eso – ¿o sí?

Se cree que ya más de tres millones de alemanes están tatuados; una tendencia en incremento. Los símbolos varían mucho: de víboras, elfos, calaveras, rosas, entre otros. Esos tattoos (designación moderna para los tatuajes) son especialmente buscados por la gente joven. Por ejemplo, un dia-rio ya en 1996 escribió lo siguiente bajo el título “Imágenes que se meten debajo de la piel”: “Los que practican el culto al cuerpo en los 2000 centros de Tattoo existentes están a la búsqueda de nuevos desafíos, del más reciente placer. Lo que gusta está permitido: bodypainting (pinturas en cuerpo), aretes nasales, piercing de metal en todas las partes del cuerpo.”

Al mismo tiempo se ofrecen formas cada vez más extravagantes, que en parte también son dolorosas. De moda está el “branding” (marcación), durante lo cual las “víctimas” tienen que aguantar bastante cuando un sello calentado a 1000 grados es presionado sobre su piel. Para tipos aun más duros existe el “tuckering”, que es meter grapas de metal en la piel. Conclusión: Lo que antes era considerado o practicado como castigo, humillación, desfiguración o identificación de esclavos, hoy es considerado como “cool” (de moda) y encuentra cada vez más seguidores. Una revista mundana escribe sobre el tema “piercing”: “Está de moda ponerse un aro en la nariz, en el ombligo o en el área íntima.”

Entre los hombres jóvenes se usan mucho los aros en la oreja. Lo cuestionable es, cuando también los creyentes se muestran de esta manera; y aún más cuando consideramos que los hombres que aparecían con ese tipo de “adorno” en la oreja en los años 60 eran homosexuales. El aro era su distintivo en aquel entonces. Por supuesto que los adolescentes creyentes no piensan en eso, y en la actualidad ya no tiene ese significado. Pero, ¿se podrá ignorar totalmente la raíz de esta práctica?

Aros en la oreja y también en la nariz de la mujer israelita, de lo contrario, eran considerados como adornos según la Biblia (Ez 16:12). Y especialmente el aro en la nariz era tomado como símbolo de sumisión de la mujer a la autoridad del hombre (Gn 24:47). Esa imagen también es usada por la Biblia en otro lugar como símbolo del juicio, en este caso sobre el ejército de los asirios. “Por cuanto te has airado contra mí, por cuanto tu arrogancia ha subido a mis oídos, yo pondré mi garfio en tu nariz.. “ (2 Re 19:28; Jer 37:29).

En tiempos del Antiguo Testamento, a un esclavo que quería quedarse con su señor, se le horadaba la oreja con una lesna como señal de sumisión voluntaria, “y será tu siervo para siempre” (Dt 15:17; cp Ex 21:6).

Podremos pensar aquí en un paralelo (sin tomarlo como una declaración dogmática). ¿Será que esta moda constituye una señal de que uno se ha puesto a

Disposición, consciente o inconsciente, de otro, como un esclavo? La Biblia habla de que existe un ser invisible que esclaviza, que ata a los seres humanos a través del pecado. También le llama el dios de este siglo (Jn 8:34 y 2 Co 4:4).

Conocedores llaman los años 90 “la década de los homosexuales”. Quizás los subsiguientes historiadores eclesiásticos consideren que la primera década del nuevo milenio haya sido el tiempo en el que la cristiandad se ha ajustado más rápidamente al espíritu de ese tiempo.

Tatuarse antes era el símbolo del mundo clandestino, y era la práctica preferida de los presos. Esas prácticas provienen de los pueblos primitivos, quienes practicaban ese tipo de transformaciones de la piel mayormente por razones religiosas y de culto.

En la Palabra de Dios, el Señor explícitamente prohíbe a Israel, Su pueblo del pacto, el hacerse rasguños o cortes en la piel – en cierto sentido los precursores de las actuales técnicas y prácticas elaboradas (Lv 19:28; 21:5). “Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto” (Dt 14:1).

Ese tipo de acciones en el mundo pagano generalmente eran realizadas en conexión con el duelo por un fallecido. Las advertencias de las Escrituras tienen su razón de ser, a pesar de que la Biblia no da una explicación más profunda sobre esta prohibición. Los que comentan estos pasajes mosaicos, sin embargo, son bastante unánimes en sus interpretaciones. El Comentario Bíblico Wycliffe dice sobre el mandamiento de Levíticos 19:28: “Prohibía cualquier desfiguración intencional de la persona. Tanto las incisiones como los tatuajes del cuerpo eran practicados por los paganos.”1

Otro comentador escribe sobre el mismo pasaje bíblico: “La práctica de producirse incisiones en cara, brazos y piernas como expresión de luto, era práctica universal entre los paganos. Era considerada como señal de respeto hacia el muerto, y también como sacrificio de reconciliación para los dioses que reinan sobre la muerte. Los judíos habían aprendido esta costumbre en Egipto y estaban en peligro de volver a caer en eso (Jer 16:6; 47:5). Los tatuajes también estaban relacionados con los nombres de demonios, y eran una señal permanente de apostasía, o sea de rebelión.”

Si se puede o no hacer declaraciones de tanta precisión, no lo sé. Pero debería darnos que pensar que el auge de los tatuajes va de la mano del florecimiento de corrientes paganas y esotéricas. De ahí que es notable que la Biblia hable de esta práctica en el contexto del juicio de Dios sobre las naciones Jer 41:5; 48:37). Por eso los cristianos en general deberían tomar distancia de los tatuajes. Un boletín informativo, por ejemplo, escribe sobre este mismo tema, diciendo: “Consejeros pastorales cuentan que las personas con tatuajes que se convierten a Jesucristo, a menudo sienten ‘instintivamente’ que las imágenes en su piel no caben con su nueva situación como hijos de Dios.”

En conexión con Deuteronomio 14:1, el mismo comentador escribe: “Si bien estas acciones en sí mismas pueden parecer inocentes, las mismas estaban conectadas con prácticas y conceptos de fe contrarios a Dios.”

El hacerse incisiones en la piel para la exaltación del éxtasis religioso es mencionado en 1 Reyes 18:28. Ese versículo habla de cómo los sacerdotes de Baal bailaban alrededor de su altar, cortándose la carne hasta que sangraba, y entrando en éxtasis. El Comentario Bíblico Wycliffe anota sobre la técnica de alcanzar una “transfiguración” espiritual a través de la danza que: “Tales prácticas también son conocidas en la actualidad por ciertos derviches.”2

Hay festivales y encuentros de jóvenes cristianos que se parecen en forma sorprendente – al menos en lo que respecta a los movimientos corporales – a esas actuaciones de los sacerdotes de Baal, en los cuales se intenta establecer un estado de conciencia transformado a través de antiquísimos métodos paganos. El éxtasis producido por todo eso es tomado como obra del Espíritu Santo, ya que, así se argumenta, después de todo era un concierto cristiano. El apóstol Pablo advierte en 1 Corintios 10:7: “No seáis idólatras, como algunos de ellos, según esta escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.” El verbo “paizo” utilizado en el griego para “jugar” significa literalmente comportarse como un niño; también puede ser traducido con saltar, brincar o bailar.

Otra idea alarmante se presenta. En el libro del Apocalipsis hay una profecía famosa acerca de corno en el fin de los días, todos tendrán que aceptar el número de la bestia.

O sea que llega a haber algo así como un “tatuaje global” o un “piercing en masas” o cualquiera sea la forma que se utilizará para la identificación de la gente. Según el estado actual de las cosas, uno tiene la impresión de que esta generación tiene cada vez menos temor de entrar en contacto con este tipo de “marcación”.

Alexander Seibel
Llamada de Medianoche

1 Commentario Bíblico Wycliffe, pág. 101
2 Ibid., pág.333

Fortaleza en medio de las pruebas

¿Por qué Dios permite que pasemos por tiempos difíciles? A veces, los cristianos creemos que si estamos siguiendo al Señor, Él debe protegernos de los problemas. Pero Jesús nunca prometió a sus discípulos una vida fácil y cómoda. Por el contrario, les dijo que esperaran tribulaciones (Jn 16.33). Después de todo, Cristo mismo no estuvo exento de aflicciones. Él fue llamado “varón de dolores” (Is 53.3).

Las pruebas han sido la experiencia común de la humanidad a lo largo de la historia. Al recordar esas situaciones desde la perspectiva de Dios, podemos tener una mejor comprensión que nos ayudará a reaccionar sabiamente en el futuro. El Señor utiliza las dificultades para lograr algo bueno en nuestras vidas, pero el experimentar estos beneficios dependerá de nuestra respuesta.

Tenga la actitud correcta
¿Cómo reacciona usted cuando experimenta alguna dificultad o aflicción? ¿Se lamenta y autocompadece? ¿Se enoja y culpa a otros de sus problemas? Todas estas reacciones llevan a la desdicha, pero Santiago 1.2-6 (Reina Valera Contemporánea – RVC) presenta una perspectiva totalmente diferente en cuanto al sufrimiento: “Hermanos míos, considérense muy dichosos cuanto estén pasando por diversas pruebas” (v. 2).

Algunos pueden leer ese versículo y pensar: ¡Qué declaración tan absurda! Las pruebas y las lágrimas van juntas. ¿Cómo es posible tener gozo? Pero Santiago entiende algo sobre el sufrimiento que nosotros necesitamos saber. La palabra considérense está relacionada con la palabra “estímense”. Santiago no nos está diciendo que nos deleitemos en la aflicción y que nos sintamos felices, sino que estimemos nuestras pruebas como una oportunidad para recibir las bendiciones que Dios nos ha prometido cuando reaccionamos sabiamente.

No sé lo que usted está enfrentando ahora mismo. Pero sí sé que si está dispuesto a ver la situación con gozo, descubrirá la bondad de Dios en medio del sufrimiento. A diferencia de la felicidad, el gozo no depende de las circunstancias agradables, porque lo produce el Espíritu Santo que mora en nosotros.

Determine la causa
Saber cómo se inició la prueba puede ayudarle a entender la manera sabia de reaccionar. Dado que nuestros problemas se originan de fuentes diferentes, necesitamos adecuar nuestras respuestas según el caso. Cada vez que se halle en una dificultad, pídale al Señor que le ayude a determinar la causa y la respuesta conveniente. He aquí algunas fuentes comunes de dificultades.

Uno mismo. A veces nos metemos en problemas por nuestras propias decisiones o acciones. Podemos encontrarnos en una dificultad, simplemente porque hemos plantado la semilla problemática y ahora estamos cosechando lo que hemos sembrado (Gá 6.7, 8). La buena noticia es que si nos arrepentimos y humillamos, el Señor nos rescatará de nuestro fracaso y nos enseñará lecciones valiosas.

Los demás. Pero también hay veces en que nuestros problemas son el resultado de las decisiones o la conducta de otra persona. Tal vez el proceder de un ser querido le ha causado sufrimiento, o tal vez un enemigo está difamándole. En cualquier caso, su tarea es perdonar a quienes le hagan mal y buscar la sabiduría de Dios para hacer frente a la situación de una manera que lo honre a Él.

El mundo. Muchas de nuestras pruebas son simplemente el resultado de vivir en un mundo caído. Se producen accidentes, las personas se enferman, los desastres naturales nos golpean, estallan guerras; y no tenemos control sobre nada de esto. Nuestra esperanza es que un día, cuando Cristo vuelva, todo esto terminará y viviremos en paz. Mientras tanto, recurrir al poder sustentador del Espíritu Santo nos permitirá reaccionar de una manera que atraiga a otros al Salvador.

Satanás. También tenemos un adversario que quiere devorarnos. El diablo está tratando constantemente de debilitar nuestra fe, arruinar nuestro testimonio, y hacernos inútiles para el reino de Dios. Pero no estamos indefensos ante sus arremetidas. Dios nos ha dado su armadura espiritual para protegernos de los ataques del enemigo (Ef 6.11).

Dios. Porque el Señor es soberano sobre todas las cosas, ninguna prueba puede tocarnos a menos que Él lo permita. Nuestro Padre celestial sabe que algunas veces la única manera como podemos crecer espiritualmente es a través del sufrimiento. El dolor puede agudizar nuestra sensibilidad a su presencia y darnos oídos cuando hemos sido sordos a su voz. Revela los pecados ocultos, y nos purifica de la manera que el fuego refina al oro. Desde el punto de vista humano, las pruebas duelen; pero desde la perspectiva de Dios, son un puente para relacionarnos más estrechamente con Él.

Entienda los propósitos de Dios
El sufrimiento sin sentido es agotador y desmoralizante, pero si entendemos que hay un propósito para nuestros problemas, podemos soportar casi cualquier cosa. La razón por la que Santiago podía regocijarse en las pruebas era porque sabía que Dios estaba realizando algo bueno.

La prueba de vuestra fe. Para que la fe sea genuina, debe ser probada. Cuando todo va bien, es fácil decir: “Por supuesto, confío en el Señor”. Pero cuando vienen tiempos difíciles, la confianza en Él puede caer en picada. ¿Creerá y actuará usted de acuerdo con la verdad de las Sagradas Escrituras o permitirá que los sufrimientos le lleven a dudar del amor y el cuidado de Dios? Cada momento de adversidad que enfrente es una oportunidad para creerle al Señor, descansar en sus promesas, y seguir creciendo a su semejanza.

Produce paciencia. Una de las cualidades más valiosas que el Señor desea producir en nuestra vida es la paciencia. Eso podría no ser lo que deseamos cuando el sufrimiento llama a nuestra puerta. Pero el Señor sabe que algunas lecciones se aprenden solo bajo la presión de la adversidad. Sin embargo, aun así, Él soberana y tiernamente nos protege limitando la longitud e intensidad de cada prueba. Aunque podemos pensar que no podremos soportar, Él conoce nuestros límites y no irá más allá de ellos.

La paciencia que Dios quiere para nosotros no es resignación. Su propósito es que soportemos la prueba con paciencia, con una inquebrantable confianza en su bondad, y con la confianza absoluta en el poder del Señor. La única manera como podemos hacer esto es con la determinación firme de vivir para sus propósitos, sin importar el costo.

Para que seáis perfectos y cabales. Aunque Santiago nos dice que soportar las dificultades tendrá resultados maravillosos, no dice que dejaremos de ser pecadores.“Perfectos y cabales” significa que maduraremos y nos desarrollaremos totalmente. Ser nacidos de nuevo no es la meta final de la vida cristiana; es solo el comienzo. De allí en adelante, Dios quiere que crezcamos hasta convertirnos en cristianos maduros. Su propósito es conformarnos a la imagen de su Hijo (Ro 8.29), y las pruebas juegan un papel vital en este proceso que dura toda la vida. Él las utiliza para remover malos hábitos y actitudes pecaminosas, y pulir nuestro carácter hasta que reflejemos a Cristo.

Sin que os falte cosa alguna. Tal vez el beneficio más sorprendente de las pruebas, es que dan algo que necesitamos. Si usted soporta las dificultades con la actitud correcta, Santiago dice que saldrá sin que le “falte cosa alguna” (Stg 1.4). El apóstol Pablo dijo que su “aguijón en la carne” le fue dado para enseñarle humildad y dependencia de Cristo (2 Co 12.7-10). Pero dice también que el Señor lo consolaba en sus aflicciones para poder él consolar a otros (1.3, 4). Si usted quiere llegar a ser útil en el reino de Dios, el quebrantamiento es el camino que el Señor usa con el fin de producir las cualidades necesarias para cumplir su voluntad.

Coopere con los propósitos de Dios
Aunque todos estos beneficios están disponibles para usted, no son automáticamente suyos. Cuando seguimos las instrucciones de Santiago, nos abrimos a las bendiciones prometidas por Dios: todos los recursos que necesitamos para vivir victoriosamente en Él. Por tanto, considere las pruebas como una oportunidad para gozarse y para dejar que la paciencia produzca su fruto, porque entonces su sufrimiento será provechoso, para ahora y la eternidad. Si le falta sabiduría para enfrentar las pruebas, el Señor le invita a pedirla a Él, y a esperar recibirla por fe (Stg 1.5-6).

La corona de la vida aguarda a quienes perseveran bajo la prueba y son aprobados (1.12). Dios quiere hacer grandes cosas en usted, y lo hará si se lo permite. Pero Él no le presionará para que lo haga. La decisión es suya. ¿Le permitirá que utilice la adversidad para transformarle?

La perspectiva de Dios para los tiempos difíciles

El Señor controla la duración y la intensidad de mi prueba.

Él tiene un propósito específico al permitirla.

Puede producir algo en mí que me está faltando actualmente.

Si confío en Dios con una actitud de gozo, seré bendecido por medio de la adversidad.

Cristo quiere demostrar que puede darme fuerzas al permitirme estar bajo gran presión.

Él está conmigo en cada paso del camino.

Gracias al poder del Espíritu Santo, saldré triunfante de esta prueba.

Charles Stanley
Ministerios En Contacto.

La Biblia, una herramienta poderosa

Muchas veces el cristiano maduro sabe que una de las herramientas más poderosas que tenemos es la espada de doble filo, la Biblia, que muchas de las veces ha salvado almas perdidas y almas rescatadas del pecado. Sin embargo, muchos no creyentes omiten leer las sagradas Escrituras y esto se ve más aun en los jóvenes.

Recuerdo que en el colegio donde yo estudie, llegaban muchas personas tres veces al año y no eran de la iglesia de Cristo. Sin embargo, estas personas repartían Nuevo Testamentos a muchos estudiantes, y me enardecía cuando escuchaba de sus labios que lo ocuparían para venderlos o para hacer avioncitos de papel. Yo me decía: “¡Qué importancia le dan a la palabra de Dios! No se dan cuenta que están irrespetando lo que Dios ha escrito”.

Ahora la palabra de Dios ha estado funcionando explosivamente en corazones de muchos no creyentes y creyentes. Ya que esta palabra tiene el poder de cambiar vidas destrozadas.

Existen algunas razones por las cuales muchos obvian leer las Escrituras y otras razones por las cuales muchos las leen. Aquí mencionaré algunas de las razones por las cuales no la leen:

1. Me da pereza leer la Biblia: La pereza es uno de los males que el cristiano tiene y son unas de las peores costumbres que adquirimos, pero esto lo podemos evitar. A veces es gracioso escucharlo pero es decepcionante que digan: ¡Mmm… no tengo sueño, mejor leeré la Biblia para que si me dé sueño! Y esto lo toman que fuera normal, tomar la Biblia como relajante para dormir (Proverbios 6.6).

2. Es que la Biblia no tiene nada emocionante: La Biblia no es ningún libro de acción o de ciencia ficción. La Biblia es un libro tan sagrado que lo contiene son las puras ideas de Dios Todopoderoso, y cada lectura que leemos es un mundo nuevo que conocer. La Biblia trae todas las respuestas a nuestras preguntas y es tan poderosa que llega hasta las entrañas de nuestro corazón y mente (2 Timoteo 3.16-17).

3. No tengo tiempo para leerla: Hay muchos que se afanan más en sus trabajos o en sus estudios, y peor aún se afanan más en sus novelas antes que leer las sagradas Escrituras, pero esto nos los salvara. Pero Cristo mismo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi” (Juan 14.6). Nosotros no encontraremos la salvación ni la vida eterna en nuestro trabajo, ni en nada en que nos afanemos, pero Jesús es el único que nos dará la vida eterna. Muchos hermanos dicen que no pueden estudiar la palabra de Dios porque están trabajando o porque no se quieren perder el capítulo de la novela, o porque no quieren perderse el partido de fútbol. Creo que para Dios esto es injusto ya que el nos da la vida desde que nacimos hasta el día de hoy y nosotros no le damos nada.

Razones por las cuales la leen:

1. Porque a Dios le debo toda mi vida: El me dio la sabiduría que para poder entender a su palabra y seguiré aprendiendo para enseñar a otros para que encuentren la salvación así como Jesús me la dio a mi (Juan 5. 39).

2. Porque trae la bendición para el hogar: Este es una de las mejores decisiones que uno puede tomar, auxiliarse a las Escrituras en momentos de soledad y tristezas, en momentos de alegría y esperanzas, en momentos de discordia y enojo, en todo momento hay que mantenerse apegados a la maravillosa palabra de Dios.

3. Porque hay que estar conectados con Dios: Los hombres escogidos de Dios siempre estaban santificados en la palabra y en las oraciones. Si ellos lo hicieron ¿porque nosotros no la haríamos? Dios nos ha mandado en sus Escrituras que meditemos en su palabra de día de noche así como lo hacía David (Salmos 1.1-2).

Por lo tanto, la Biblia se merece todo el respeto del mundo, ya que es palabra de Dios, y si nosotros no la leemos seremos ignorantes. El único medio por el cual conoceremos más del Señor será manteniéndonos en su Palabra de día y de noche. Les doy un consejo a todos los cristianos: Levántense en la madrugada como a eso de las 4:00 AM y órenle a Dios de rodillas y verán que en sus vidas habrán cambios espirituales y luego lean su palabra que su espíritu tendrá un fortalecimiento potente.

ConPoder.com

La victoria es nuestra

Nuestro mayor enemigo es la muerte. La muerte implica cierto temor. La Biblia dice que “el aguijón de la muerte es el pecado,” y desde el día en que la primera pareja puso a su hijo en una tumba, la gente ha temido a la muerte. Es el gran monstruo misterioso cuyos largos dedos helados hacen que muchos se estremezcan aterrorizados.

El testimonio unánime de la historia es que la muerte es inevitable. Las generaciones van y vienen, y cada generación ha puesto sus muertos en la tumba.

La Biblia siempre relaciona la muerte con el pecado. La Biblia dice que “como el pecado entró en el undo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

Estamos procurando mejorar la vida mediante fórmulas químicas en los laboratorios científicados de todo el mundo. Pero hasta que la cienca no pueda encontrar una solución para el problema de la muerte. Aun si los ceintíficos descubrieran un secreto que prolongara la vida terrenal, al mismo tiempo sólo tendrían éxito en extender nuestro tiempo de tristeza y aflicción.

Cientos de filósofos de todas las épocas han procurado escudriñar más allá del velo de la muerte. Sus especulaciones llenan volúmenes con respecto a las posibilidades de vida más allá de la tumba.

La muerte ronda entre los ricos y los pobres, los instruidos y los ignorantes. La muerte no hace distinción de raza, color ni credo. Sus sombras nos acechan día y noche. Nunca sabemos cuándo llegará el momento temido.

Procuramos disimular el desastre sacando un seguro de vida, y hemos inventado otros mecanismos para haver más cómodos nuestros últimos días; pero siempre está presente la dura realidad de la muerte.

Muchos se preguntan: ¿Hay alguna esperanza? ¿Hay alguna puerta de escape? ¿Hay una posibilidad de la inmortalidad?

No voy a llevarlo a usted a un laboratorio científico, ni al aula de un filósofo ni a la oficina de un psicólogo. En su lugar, voy a llevarlo a la tumba vacía de José de Arimatea. María, María Magdalena y Salomé habían ido a la tumba para ungir el cuerpo del Cristo crucificado. Ellas se habían sorprendido al ver la tumba vacía. Un ángel se puso a un lado del sepulcro y les dijo: “Buscáis a Jesús nazareno.” Luego añadió: “Ha resucitado, no está aqui.”

Esa fue la mayor noticia que el mundo haya oído jamás. ¡Jesucristo había resucitado de los muertos, como lo había prometido!

La resurrección de Jesucristo es la verdad primordial de la fe cristiana. Ella descansa en la raíz misma del evangelio. Sin una fe en la resurrección no puede haber salvación personal. La Biblia dice: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Tenemos que creer esto, o nunca podremos ser salvos.

Para muchas personas la resurreccíon ha llegado a ser poco más que un consolador símbolo de la inmortalidad del alma. Pero la resurrección abarca mucho más que la perpetuidad de la vida. Creer en la inmortalidad por sí misma pudiera ser algo trágico y horrible. La Biblia enseña que esa creencia debe ir acompañada de una segura convicción de que Dios garantiza una existencia eterna en su presencia gloriosa, a través de un conocimiento personal de su Hijo.

Comenzamos con el hecho de que al tercer día Jesucristo había resucitado de los muertos, salió de la tumba y apareció a los desanimados y asombrados discípulos que habían perdido toda esperanza de volver a verlo. Sin nuestra aceptación de la realidad de la resurrección, esa celebración no es más que una ilusión. Como escribió el apóstol Pablo hace ya mucho tiempo: “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra pedicación, vana es también nuestra fe.”

Cuando se contempla la resurrección de Cristo como un hech histórico, el Domingo de Resurrección se convierte en el día de días y se debe reconocer y celebrar como la mayor victoria de todos los tiempos.

La resurrección fue, en un sentido, una victoria suprema para la raza humana. Fue una victoria sobre la muerte: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.” Su resurrección de los muertos es la garantía que también para nosotros la tumba ha sido abierta y que seremos también resucitados: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”

La resurrección fue también una victoria sobre el pecado: “La paga del pecado es muerte.” El pecado de Adán en el huerto del Edén tuvo como resultado la culpa, la condenación y la separación de la presencia de Dios. Sin embargo, allí también se dio la gloriosa promesa de que aparecería la simiente de la mujer, y que Dios pondría enemistad entre su simiente (Cristo) y la serpiente (Satanás).

En el conflicto resultante, la simiente de la mujer sería herida en el calcañar, pero a cambio heriría la cabeza de la serpiente, infligiéndole una herida mortal. Esto due realizado y manifestado abiertamente en la resurreción de Cristo.

La resurrección también no da victoria sobre las dudas. Parece que hay miles de cristianos esclavos de las dudas. No quiero decir que tales persona dudan de la existencia de Dios o de las verdades de la Biblia. Podemos aceptar todo eso mientras seguimos dudando en nuestra relación personal con el Dios en quien profesamos creer. Algunas personas tienen dudas en en cuanto al perdón de sus pecados, otras dudan de su esperanza de ir al cielo, y aun otras desconfían de su propia experiencia interior.

Durante su ministerio terrenal Jesús hizo una serie de asombrosas afirmaciones y promesas a sus seguidores, que deben de haberles parecido increíbles mientras El estaba en la tumba. Jesús le había dicho: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Y El le declaró a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida … todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.” Pero ahora el que había hecho esas promesas estaba muerto, y la tumba estaba cerrada sobre aquel que había prometido vida eterna a todos los que creyeran en El. Si El no hubiera resucitado, tendríamos suficientes motivos para dudar de la validez de sus promesas.

Pero cuando salió de la tumba, todas sus promesas y sus palabras salieron con El y hoy viven con gloriosa vitalidad, poder y autoridad.

La resurrección es también la garantía de la victoria sobre nuestros temores. Los temores son estrechos aliados de las dudas. El presidente de la facultad de historia de una de nuestras grandes universidades una vez me expresó esta opinión: “Nos hemos convertido en una nación de cobardes.” No acepté su declaración, pero él arguyó que muchas personas se han mostrado renuentes a seguir in curso so no se trata de algo popular. Incluso si estamos convencidos de que algo es correcto, procuramos no comprometernos porque tenemos temor. Si nos favorecen las probabilidades, nos ponemos de su parte; pero si implica algún riesgo el defender lo que es correcto, procuramos ponernos a salvo.

Usted que teme a la muerte, a perder la salud o a perder los amigos, examine las palabras de Pablo: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” Dios nos ha dado una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de los muertos. Este y otros pasajes similares señalan el hecho de que ningún cristiano tiene razón alguna ante los ojos de la voluntad de Dios: “Si Dios es por nosotros, ¿quien contra nosotros?”

El poder del Espíritu Santo levantó el cuerpo de Cristo de entre los muertos. Ese mismo Espíritu Santo, ahora obrando en nosotros, puede liberarnos de los poderes de la ansiedad y del temor, y hacer que nos regocijemos en la esperanza segura y gloriosa que El ha preparado para nosotros.

La resurrección garantiza la victoria en nuestra vida diaria. La victoria que Cristo ganó para nosotros cuando resucitó de la tumba puede verse en nuestra vida cada día. Puede ser manifestado en nosotros y por medio de nosotros en todo lugar y en toda circunstancia su poder resucitador para la gloria de Dios.

Podemos estar conscientes cada día de su victorioso poder obrando en nosotros, por nosotros y por medio de de nosotros para su gloria. Podemos exclamar como el apóstol Pablo: “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

Billy Graham
www.conpoder.com

7 consejos de supervivencia para la madre soltera

Después de 25 años de matrimonio, mi estatus cambió de repente a madre soltera. Los numerosos problemas de la vida me daban vueltas en la cabeza. Pero la tarea más grande que tenía ante mí era la educación de mi hijo adolescente Jeff. ¿Cómo podría lograrlo sola?

Pasé las páginas de mi Biblia utilizando el procedimiento acostumbrado, pero no encontré el consejo para el asunto que me preocupaba. Los preceptos de la Palabra de Dios me daban una base sobre la cual apoyarme y encontrar seguridad, pero aún necesitaba una orientación práctica. “Señor, ayúdame”, oraba siempre. “No sé cómo hacerlo”.

Poco a poco, el pánico se hizo menor, hasta que aprendí algunas prácticas clave para tener éxito como madre soltera, y en mi crecimiento espiritual.

1. Fije sus prioridades y aférrese a ellas. Esto significó renunciar a mi sueño de convertirme en escritora a tiempo completo, teniendo que tener tres trabajos para sobrevivir. Pero tomé empleos que fueron suficientemente flexibles para atender las necesidades de Jeff. Aunque la supervivencia era necesaria, mi condición de madre seguía siendo lo principal.

2. Esté abierta al cambio. Tuve que hacer algunos cambios grandes que al final le darían a Jeff más seguridad, vendí la casa y me deshice de todo, menos de lo indispensable. En medio de esos reajustes, veíamos la manera como Dios cuidaba de nosotros. Nos dio una hermosa casa que nos rentó una mujer de quien una vez fui orientadora. No fue necesario entregarle un depósito y nos trajo una enorme caja de comestibles cuando ocupamos la casa.

3. Determinar límites firmes. Como Jeff puso a prueba los nuevos ajustes, me pareció que necesitaba responder con límites más estrictos. Cuando intentó violar la hora de regreso a casa, lo castigué negándole la salida y le compré un buscapersonas (hoy eso habría sido un teléfono celular), para recordarle la próxima vez que le quedaba poco tiempo para regresar.

4. Rechace la venganza. Yo no quería que Jeff creciera con una madre amargada, y por eso me negué a hablar negativamente de su padre. A pesar de que nuestra familia había sido destrozada, yo anhelaba que mi hijo tuviera algún día un matrimonio venturoso. Sabía que una sana relación mía con su padre contribuiría a ello. Jeff necesitaba lograr su propia sanidad sin la carga de sus padres. Los límites en cuanto a su libertad eran firmes, pero Jeff pasaba las vacaciones con su padre y visitando familiares. Yo oraba con frecuencia en esas noches cuando el natural deseo de venganza me bombardeaba el alma. Y a medida que aprendía a aferrarme al Señor, sentía que Su mano me sostenía (Salmos 63:8).

5. Preserve las tradiciones familiares. Aunque la vida era totalmente diferente, algunas cosas tenían que seguir siendo las mismas. Nos habíamos mudado, pero Jeff mantenía su nueva habitación prácticamente igual a la que había tenido antes. Seguí cocinando sus comidas favoritas, y una vez por semana él continuó haciéndose cargo de la cena y de la limpieza.

6. Traiga su dolor a Dios. La fragmentación de una familia deja una huella dolorosa que no la mitiga nada, excepto el tiempo. Sin embargo, la madre que se queda con el hijo no puede ponerse en una posición fetal y negarse a vivir. Para sentirse seguro, mi hijo necesitaba tener una mamá fuerte. Aunque le respondía con sinceridad cuando me hacía preguntas, el Señor me evitaba los momentos embarazosos. Mi dolor era profundo e increíblemente difícil de procesar, pero no quería ahogar a mi sensible hijo. Por tanto, los gritos en mi almohada los reservaba para las horas en que Jeff dormía.

7. Cuidese a sí misma. El permanecer en buena condición física elevó mi autoestima, y le enseñó a mi hijo el fundamento de una vida sana. Excepto por un ocasional resfriado, nos manteníamos en buena forma física, al mismo tiempo que Dios sanaba poco a poco nuestras almas.

La crianza de un hijo sin la compañía de un cónyuge exige siempre oración y discernimiento, pero sobre todo implica amor al hijo y un gran coraje, dos cosas que el Señor me dio.

Jeff tiene ahora 22 años, y es un joven maravilloso. Compartimos recuerdos de los años en que ahorrábamos hasta el último centavo, en que veíamos un DVD que nos prestaba la biblioteca y en que superábamos nuestro dolor. No era la vida que habíamos planeado, pero sí una vida que hoy atesoramos.

Rebecca Jay
www.sitiodeesperanza.com

Entre el cielo y el fuego

Cierto día un hombre estaba teniendo una conversación con Dios y dijo:

Dios, me gustaría saber cómo son el Cielo y el Infierno.
Dios llevó al hombre hacia dos puertas.

Él abrió una de las puertas y el hombre miró adentro y en medio del cuarto había una gran mesa redonda.
En medio de la mesa había una gran olla de comida que olía tan delicioso que se le hizo agua la boca del hombre.

La gente sentada alrededor de la mesa estaba delgada y enferma y parecían hambrientos.
Ellos estaban sosteniendo cucharas con mangos muy largos que estaban atados a sus brazos, así que cada uno podía meter la mano en la olla de comida y tomar una cucharada, pero
porque el mango era más largo que sus brazos, No podían poner las cucharas dentro de sus bocas.

El hombre se estremeció ante semejante cuadro de miseria y sufrimiento.
Dios le dijo: 'Haz visto el Infierno'.

Luego fueron y abrieron la siguiente puerta. Era exactamente igual como el primer cuarto. Había gran mesa redonda con una gran olla de comida que se le hizo agua la boca del hombre de nuevo, por el delicioso olor.

La gente disponía de las mismas cucharas de mangos largos, pero aquí la gente estaba bien alimentada y llena de salud, riéndose y hablando.
El hombre dijo:
-¡No entiendo........!
-'Es simple' -dijo Dios
-Esto requiere de una habilidad.......(Misericordia)'
'-Mira: Ellos han aprendido a alimentarse el uno al otro, mientras que los Egoístas=Avaros piensan solamente en ellos mismos'.

El verdadero sentido del amor es dar...mi Hijo
Jesús murió para darte
todo.... por amor.
Cuándo Jesús
murió en la cruz, Él estaba pensando en Todos Nosotros.

Reflexión: Antes de pensar: 'Señor ¿qué tienes para mi vida, el día de hoy?'

pregúntale: 'Padre ¿qué puedo dar a otros de lo mucho que ya me Has dado? Vea 1 de Juan 3, del 16 al 18.

'Cuando quieres alguna cosa, todo el Universo conspira para que la consigas'
"Clama a mi y yo te responderé"
(Jeremias 33:3)

Jaime Montenegro Q
profetaanaciones@gmail.com

Platicando con el enemigo de Dios

No permitas que el enemigo siga charlando contigo, cierra tus oídos a sus mentiras y comienza a creer en las verdades de Dios

¿Alguna vez te has sentido sin fuerzas espirituales?, hablo de esos momentos en los que por alguna razón te sientes triste, solo y con una extraña sensación dentro de ti que no te permite sentirte a gusto.


La mayoría de veces que nos sentimos así es cuando las cosas no nos han salido bien, cuando las situaciones de la vida se nos ponen en contra o cuando hemos tenido un roce o un percance con alguien cercano.

Creo que todos hemos experimentado lo que es un bajón espiritual, de esos que aparecen cuando menos piensas y que son producto de muchas situaciones acumuladas.

Tú no te vas a sentir triste o solo, cuando todo va bien, por lo general todo sentimiento o sensación rara y que nos lleva a desanimarnos provienen después de un episodio triste o difícil en nuestra vida.

Y ¿Está mal sentir un bajón espiritual?, personalmente considero que mal no está, ya que como seres humanos que somos, tendemos a sentirnos tristes, solos, desamparados y atribulados, lo malo está en que en esos momentos de bajón espiritual muchas veces tendemos a CHARLAR CON EL ENEMIGO.

Charlar con el enemigo es prestar atención a la conversación que quiere entablar con nosotros en especial en esos momentos de bajón espiritual. Estoy seguro que todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado esas charlas con el enemigo.

Hablo de esos momentos en lo que les prestas tus oídos al diablo para que meta toda clase de basura y te haga sentir más mal de lo que te sientes.

Si vamos a la Biblia encontraremos que cuando nos permitimos charlar con el enemigo, las cosas terminan mal.

En el huerto del Edén una charla con el enemigo tuvo como consecuencia la desobediencia del hombre, la serpiente comenzó a charlar con Eva y la mujer contesto a la charla.

“Entre los animales salvajes que Dios creó, no había otro más astuto que la serpiente. Un día, la serpiente le dijo a la mujer: —¿Así que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín? La mujer le contestó: —¡Sí podemos comer de cualquier árbol del jardín! Lo que Dios nos dijo fue: “En medio del jardín hay un árbol, que no deben ni tocarlo. Tampoco vayan a comer de su fruto, pues si lo hacen morirán”. Pero la serpiente insistió: —Eso es mentira. No morirán. Dios bien sabe que, cuando ustedes coman del fruto de ese árbol, serán iguales a Dios y podrán conocer el bien y el mal”.


Génesis 3:1-5 (Traducción en lenguaje actual)

Todos conocemos el resultado que propicio esta charla, y es que una charla con el enemigo puede propiciarnos resultados muy malos para nuestra vida.

Quizá en los últimos días te has sentido muy mal emocionalmente, sentimentalmente y espiritualmente. Te sientes triste por alguna razón, sientes que las fuerzas se te han ido, sientes que nada es lo mismo, consideras que no eres el hijo o la hija que Dios quisiera que fueras y todo este estado de ánimo te ha encaminado a entablar una charla con el enemigo.

Sí, una charla porque sin darte cuenta estas prestando tus oídos para que el diablo susurre cosas que no son de Dios.

Quizá en los últimos días a tu mente han venido frases como las siguientes:

“Eres un derrotado”, “Eres un hipócrita”, “Y dices que eres hijo de Dios”, “Lo que estás haciendo es engañándote a ti mismo, tu jamás entraras al cielo”, “Lo que hiciste no tiene perdón de Dios”, “Dios ya se canso de tus errores”, “Siempre haces lo mismo, no tienes arreglo”, “Eres un pecador, no mereces ser hijo de Dios”, “Tus pecados aun no han sido perdonados, ¿Quién te crees que eres?”, “Dios no existe, es un invento tuyo”, “Prometiste y no cumpliste otra vez, Dios esta aburrido de ti”, “Vienes de pecar y ¿Vas aun así a la Iglesia?”, “Yo que tú no tuviera cara para presentarme delante de Dios”, “¿Quién te dijo que has cambiado?, sigues siendo el mismo”, “Dios no ha podido cambiarte”, “Si Dios no te responde es porque no te ama”, “Dios se olvido de ti, no le importas”, “¿Por qué Dios no te ayudo?, porque esta casando de ti”, “Con lo que hoy hiciste, Dios jamás te volverá a perdonar”, “Dios ya te borro del libro de la vida”, “No te mereces estar con Dios”, etc.

Si frases como estas o similares han estado viniendo a tu mente los últimos días es porque el enemigo quiere entablar una charla contigo, obviamente todo lo que esas frases dicen o quieren dar a entender son una total mentira del enemigo porque Dios nunca se cansa de ti, Él jamás te abandona aun estés pasando los momentos más difíciles de toda tu vida, Dios sigue estando allí contigo.

Quizá muchos de los que hoy me leen, han hecho caso a alguna frase que el enemigo en su charla está lanzando, cada frase a tu vida es como un dardo envenado, que lo único que quiere es destruir tu vida espiritual. Lastimosamente muchos han creído las mentiras del enemigo, creyéndose indignos de estar con Dios, pensando que Dios jamás los perdonara o que no son lo suficientemente buenos como para ser hijos de Él, pero en esta hora Dios quiere que dejes de creer las mentiras del diablo y comiences a creer las verdades de Él pues Él te AMA CON AMOR ETERNO.

¡Vamos!, no permitas que el enemigo siga charlando contigo, cierra tus oídos a sus mentiras y comienza a creer en las verdades de Dios. Dios te ha perdonado totalmente si de corazón sincero se lo has pedido, Dios tomo tus pecados y los echo al fondo de la mar y ya no se cuerda mas de tus errores, no tienes por qué estar recordándolos.

Tú eres especial para Dios, vales la sangre de su Hijo, su deseo es que cuando sientas tropezar o tropieces, que puedas levantarte y buscarlo, porque Él está allí mismo contigo extendiendo su mano, sus misericordias son nuevas cada mañana sobre tu vida, su anhelo es verte triunfar, pero eso solo lo lograras poniéndote en pie cada vez que tropieces, pero sobre todo buscándolo con corazón sincero y tratándolo de agradar cada día.

Deja de charlar con el enemigo, no creas mas a sus mentiras y cuando comiences a escuchar en tu mente nuevamente esas frases que no vienen de Dios, comienza a recordar y a pronunciar las verdades que la Biblia nos habla acerca de Dios.

La Biblia te dice:
“No se dejen vencer por el mal. Al contrario, triunfen sobre el mal haciendo el bien”
Romanos 12:21 (Traducción en lenguaje actual)

¡Tú vales mucho para Dios, por eso Él te escogió desde el vientre de tu madre!
“Yo soy Dios, tu creador; yo te formé desde antes que nacieras, y vengo en tu ayuda. »No tengas miedo, querido pueblo mío, tú eres mi fiel servidor, tú eres mi elegido.”
Isaías 44:2 (Traducción en lenguaje actual)

Enrique Monterroza
www.enriquemonterroza.com

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