Teniendo un corazón receptivo

Una característica de Israel fue su rechazo a consejos y amonestaciones por su duro corazón. Tozer enseña que como líderes no estamos ajenos a la necesidad de recibir consejos o amonestaciones, las cuales, al final, vienen a ser como un estímulo para mejorar y seguir sirviendo al Señor con excelencia.

Un extraño pasaje en el libro de Eclesiastés 4.13 se refiere al «rey viejo y necio que no admite consejos». No es difícil comprender por qué un rey viejo, especialmente si fuera necio, pensaba y sentía que estaba más allá de toda amonestación o exhortación. Después de años de dar órdenes, con toda facilidad pudo haberse construido una psicología que, lisa y llanamente, no pudiera albergar la noción de que él necesitara recibir consejos de otros.

Su palabra y órdenes desde hace mucho tiempo se habían convertido en ley, y para él, el bien se había convertido en sinónimo de su voluntad, y el mal se había convertido en sinónimo de todo lo que fuera contrario a sus deseos y voluntad. Pronto, no le pasaría por la mente la idea de que existiera alguien con la sabiduría suficiente y bastante bueno capaz de amonestarlo. Tenía que ser un rey necio e insensato para dejarse cautivar en tal maraña, y un rey viejo para permitir que esta se solidificara hasta el tal punto que él no pudiera romperla. Además, tenía que haberle dado el tiempo suficiente para haberse acostumbrado a ella, a tal extremo, que ya no se daba cuenta ni de su existencia.

Sin estudio del proceso moral que lo llevó a este estado de dureza, ya le había llegado la hora del sonar de la campana. En todos los aspectos era un hombre perdido. Su cuerpo viejo, marchito y debilitado todavía se mantenía unido para proveer una tumba movible que albergaba un alma ya muerta. La esperanza había partido tiempo atrás. Dios lo había entregado a su altanería y vanagloria. Y pronto moriría su físico también, y su deceso sería como muere un necio.

Un corazón que rechaza el consejos fue lo característico de Israel en varios períodos de su historia, y a estos períodos siguió, de manera indefectible, el juicio de Dios. Cuando Cristo vino a los judíos, los encontró llenos hasta el tope de esa auto-confianza arrogante que no acepta ningún tipo de amonestación. «Simiente de Abraham somos» —dijeron fríamente cuando él les habló acerca de sus pecados y les subrayó su necesidad de la salvación. La gente común lo oía con agrado y se arrepentía, pero los líderes religiosos judíos se sentían como el gallo en el gallinero y habían actuado como dueños y señores por tanto tiempo que no estaban dispuestos a entregar su posición privilegiada. Como el rey viejo, se habían acostumbrado a tener siempre la razón todo el tiempo. Reprenderlos era para ellos sinónimo de insultarlos. Se consideraban más allá de todo reproche.

Algunas iglesias y organizaciones cristianas han mostrado una tendencia a caer en el mismo error que destruyó a Israel: la incapacidad de recibir consejos y amonestaciones. Después de un tiempo de crecimiento y labor exitosa se aproxima la psicología de la auto-felicitación. El éxito mismo se convierte en la causa del fracaso posterior. Los líderes llegan al punto de aceptarse como los más escogidos y preferidos de Dios. Se han convertido en objetos especiales del favor divino; su éxito es prueba suficiente de que esto es así. Por lo tanto, tienen que tener la razón, y a cualquiera que trate de pedirles cuentas se le descarta instantáneamente como a un entrometido, no autorizado, a quien debiera darle vergüenza atreverse a reprender a los que son sus superiores y mejores.

Si alguno cree que estamos meramente jugando con palabras, que se acerque al azar cualquier líder religioso y llame la atención a algunas de las debilidades y pecados de la organización. Tal persona recibirá un rápido desaire, y si se atreviere a proseguir, se le confrontará con los informes y estadísticas para comprobar que está totalmente equivocado y no tiene derecho a hacer tales observaciones. «Simiente de Abraham somos» será el tenor de su defensa. Y ¿quién va a atreverse a encontrarle defectos y faltas a la simiente de Abraham?

Aquellos que ya hayan entrado al estado donde ya no puedan recibir amonestación, probablemente no van a aprovechar esta advertencia. Después que el hombre haya traspasado el borde del precipicio, no hay mucho que se pueda hacer para ayudarlo; pero podemos colocar indicadores y señales por la ruta para evitar que el próximo transeúnte se lance al vacío. A continuación presentamos algunos:


  1. No defienda a su iglesia, o su organización, contra la crítica. Si la crítica es falsa no puede hacer ningún daño. Si es verdad, usted necesita escucharla y hacer algo al respecto.
  2. No se preocupe por lo que haya logrado, sino con lo que pudiera haber alcanzado si hubiera seguido al Señor de modo absoluto, y de todo corazón. Es mejor que digamos y sintamos, «Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos» (Lucas 17.10).
  3. Cuando se le censure y condene, no preste atención a la fuente. No pregunte si es un amigo, o un enemigo quien lo señala. Un enemigo suele ser de mayor valor que un amigo porque él no se deja influenciar por la simpatía.
  4. Mantenga su corazón abierto a la corrección del Señor y esté listo para recibir su castigo, sin importarle de quién es la mano que porta la vara. Los grandes santos aprendieron a soportar una paliza con gracia —y tal vez esa sea la razón por la cual llegaron a ser grandes santos.

Tomado y adaptado del libro La raíz de los justos, A. W. Tozer
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Cómo mantener un conflicto a nivel saludable

¿Cómo podemos reconciliar las relaciones destruidas, restaurar una ética basada en Cristo, y recuperar nuestra relación anterior? Los participantes en este foro han visto lo peor de lo peor, y han batallado, increíblemente, con un espíritu de gracia en algunos encuentros desafiantes. No han sido vendidos por los conflictos de la iglesia, ni dejado cicatrices. Así que queríamos saber cómo lo han hecho.

Foro de liderazgo

En una caricatura clásica de la Warner Brothers, el pato Lucas practica sus movimientos de espadachín. «¡Oh! ¡Ajá! ¡En guardia! ¡Vuelta! ¡Un quite! ¡Golpe! ¡Giro! ¡Ah!» Inmediatamente después la espada se le devuelve y lo golpea en el rostro haciendo que su pico se vuelva hacia arriba. El pato Lucas acomoda su pico en su lugar y lo intenta de nuevo. «¡Golpe! ¡Giro! ¡Ah!» Y de nuevo, el ¡golpe!

Y siempre el golpe al final.

¿Por qué es que en el ministerio, como ocurre con el pato Lucas, el golpe se devuelve y algo o alguien queda desfigurado? Y si el conflicto es inminente, ¿cómo podemos reconciliar las relaciones destruidas, restaurar una ética basada en Cristo, y recuperar nuestra relación anterior?

Los participantes en este foro han visto lo peor de lo peor, y han batallado, increíblemente, con un espíritu de gracia en algunos encuentros desafiantes.

En esta mesa redonda, estos expertos reflejaron un profundo amor y respeto por la iglesia y por todas las personas del cuerpo. Los conflictos de la iglesia no los han vencido, ni dejado cicatrices, ni tampoco han hecho que sus picos se vuelvan hacia arriba.

Queríamos saber cómo manejaron los conflictos. En la mesa participan:

Ken Sande

Peacemaker Ministries [El ministerio de los pacificadores], Billings, Montana (www.hispeace.org)

Ken estudió ingeniería y derecho y puso todas esas destrezas para servir como reconciliador de relaciones en iglesias y familias. Por veintitrés años, ha mediado en demandas legales y divisiones de iglesias; además, ha ayudado a reconciliar cientos de parejas que deseaban divorciarse.

René Schlaepfer

Twin Lakes Church [Iglesia de Twin Lakes], Aptos, California (www.tlc.org)

René estuvo entre los primeros cuarenta disc jokeys de la radio y ahora sirve como pastor general de la iglesia Twin Lakes Church. Durante este tiempo, René experimentó cambios turbulentos cuando su iglesia sufrió una transición de un estilo bautista tradicional a una congregación contemporánea que alcanza eficazmente a las personas en Monterrey Bay, California.

Jim Van Yperen

Metanoia Ministries, Washington, New Hampshire (www.changeyourmind.net)

En un periodo de diez años, Jim y su organización han ayudado a casi sesenta iglesias que han estado a punto de dividirse a resolver sus conflictos. Sirve como pastor interino, conferencista, y es autor del libro Making Peace: A Guide to Overcoming Church Conflict [Creando paz: Una guía para superar los conflictos en la iglesia] de la editorial Moody Press.

Todas las iglesias experimentan conflictos aunque ninguna los desea realmente. ¿Es posible que las iglesias experimenten conflictos y aun así ser iglesias saludables?

Van Yperen: La salud no es la ausencia de conflictos. Una iglesia saludable piensa, observa y se comporta en forma redentora y cuando el conflicto aparece, es capaz de manejarlo. Una iglesia saludable ha aprendido que Dios reina sobre todo lo que existe; de esta forma, el conflicto no tiene por qué ser una amenaza.

Sande: Los conflictos realmente son oportunidades. La Primera carta a los Corintios fue escrita para solucionar conflictos. Al final del capítulo 10, Pablo concluye toda la enseñanza diciendo: «hacedlo todo para la gloria de Dios».

Pablo nos dice que veamos los conflictos como Dios lo hace. En cada uno de ellos, Dios nos ofrece la oportunidad de exaltarlo. Él quiere que usted se comporte en una forma tan diferente que las personas lleguen a notarlo y queden impresionados. Es una oportunidad para crecer y parecernos más a Cristo. El conflicto no es algo que buscamos pero cuando llega podemos verlo como un medio de santificación. De esta forma, desaceleramos y decimos: «Señor, en esta situación, ayúdame a ser una persona mejor.»

Schlaepfer: Yo viví esto en la primera iglesia que serví como pastor juvenil. La junta había despedido a un miembro del equipo muy querido. En la siguiente reunión de iglesia, estalló una bomba —y de repente todo tenía que ver con el pastor general. «¡Usted es aburrido!» le gritaron. Totalmente fuera de control.

El pastor y su esposa los escucharon pero nunca dejaron de estar calmados y comportarse como Cristo durante toda la discusión. La iglesia se dividió en dos en esa reunión. Eventualmente decidí que prefería seguir a un hombre sereno y piadoso que a una multitud que no demuestra los frutos del Espíritu.

¿Cómo reconoce un conflicto saludable?

Schlaepfer: Una clave es preguntar: «¿Usted como pastor se mantiene en el mensaje del evangelio?» Creo que una forma en la que Satanás intenta destruir a la iglesia es alejándonos del mensaje del evangelio e involucrándonos en otros asuntos —política, temas controversiales, y cualquier otro asunto del que se trate el conflicto. El mensaje es el evangelio de la gracia.

Observe lo que Pablo hace. Cada vez que hay un conflicto, lleva todo el asunto de vuelta al evangelio.

Van Yperen: Para mí una forma de evaluar si el conflicto es saludable es preguntar: «¿De quién estamos hablando? Si no es algo que Jesús hubiera querido, entonces no es una conversación redentora.» Estamos controlados por una ambición egoísta; afirmamos nuestros derechos. Buscamos nuestros propios deseos.

Sande: El apóstol Santiago pregunta: «¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestros deseos que combaten en vuestros miembros?» (Stg 4.1). La palabra «deseos» en este contexto es neutral. Pueden ser buenos deseos. La mayoría de los conflictos que he visto en las iglesias han sido cuando elevamos los buenos deseos a demandas que nos consumen, a las que la Biblia llama «ídolos».

Me he dado cuenta que esto ocurre a menudo cuando escucho la frase Todo lo que deseo es… «Todo lo que deseo es alcanzar a los perdidos.» «Todo lo que deseo es una adoración santa.» Cuando escucho esas palabras, a menudo descubro a personas que han elevado un buen deseo hasta convertirlo en un ídolo controlador. Ahí es cuando necesitamos ayudarnos unos a otros, hacer preguntas que realmente impacten: «¿Por qué estás preocupado? ¿Qué es lo que deseas tanto que estás dispuesto a herir a otros con el fin de obtenerlo?» Necesitamos ayudarnos mutuamente para que podamos ver cuando hemos tomado buenos deseos y los hemos convertido en malos dioses.

Trabajé con un grupo y un pastor que habían tenido una disputa. Habían estado en desacuerdo durante todo un año. Me dieron un archivo enorme de todos los correos electrónicos y cartas que se habían enviado. Algo me golpeó mientras las leía. No había ni la más mínima referencia al evangelio de Jesucristo. Había acusaciones —lo que debían hacer, en lo que había fallado— y abundantes referencias bíblicas. Pero todo lo habían enfocado al factor humano y a sus fallas.

Cuando me encontré con ellos, les dije: «Aquí hay verdaderos problemas, pero ¿dónde está el factor Dios en esta conversación? ¿Cómo ha afectado el hecho de que Cristo murió por sus pecados el trato que ustedes tienen los unos a los otros?»

Hubo silencio en la habitación.

Después de un par de minutos, uno de los ancianos asentó con su cabeza. «Hemos perdido completamente la visión de Cristo en nuestra discusión.»

El problema aquí es que podemos lanzar versículos bíblicos hasta por la ventana y confundir esta actitud con espiritualidad. Todo lo que hacemos es atacarnos los unos a los otros. No nos estamos comportando como Cristo o viviendo su amor con los demás.

Schlaepfer: El evangelista Steve Pettit dice que una clara señal de que usted está usando armas de la carne en lugar de las armas del Espíritu es que obtiene ganancias a corto plazo, pero pérdidas a largo plazo. Y eso es lo que ocurre cuando reaccionamos con las personas en formas que son manipuladoras y coléricas. Cuando nos enojamos, nuestros métodos también reflejan eso.

De lo que hemos escuchado de su historia, René, el conflicto que encontró en la iglesia Twin Lakes no era nada saludable para usted ni para su iglesia.

Schlaepfer: Llegué a esta iglesia después de una devastadora división, bueno en realidad fue toda una explosión. El pastor anterior había dirigido la iglesia por cincuenta años y durante ese tiempo no experimentaron realmente casi ningún conflicto. Pero en los tres años que estuvieron sin pastor, las tensiones entre ellos fueron tan altas que la junta renunció, el comité que buscaba a un nuevo pastor también renunció, la iglesia se endeudó, y la mayor parte del equipo ya había renunciado o había sido despedido.

Todas las personas que conocía me decían: «¡No vayas ahí!»

Mi esposa me dijo: «Tienes que estar dispuesto a no sobrevivir. Ve ahí y haz lo correcto, y si te despiden, ¿a quién le importa? Yo te seguiré amando, nuestros hijos están demasiado jóvenes como para recordarlo, y tal vez Dios quiere que regreses a la radio» (risa).

Algunas personas estaban alegres de tener un líder después de tres años, pero una vez que empecé, algunos grupos se resistieron a mis ideas. Cuando iniciamos los cambios, empecé a recibir horribles cartas anónimas. Descubrí que un grupo estaba llamando a mis antiguos jefes para ver si tenían algo en mi contra. Llamaron a las autoridades de nuestra denominación para que me despidieran.

Después de seis meses, terminé en la sala de emergencias con severos ataques de ansiedad.

«Bueno, René,» —me dijo el doctor— «he estado asistiendo a su iglesia, y me gusta lo que está haciendo. Pero también sé por lo que está pasando. Física y psicológicamente, usted no está manejando los conflictos de la mejor manera. Mi orden médica es que se mantenga lejos de la oficina la siguiente semana, y vamos a trabajar en ciertas formas para manejar el estrés que está experimentando.»

La raíz de todo el asunto era la forma en que estaba respondiendo al conflicto. Percibía a estas personas como mis enemigos y creía que yo era el protagonista de todo. Todo lo estaba percibiendo más dramático de lo que debía hacerlo. Tuve que aprender que nuestra batalla no es contra carne ni sangre.

Por cierto, con el tiempo sí resolvimos el conflicto, y ahora la iglesia está yendo más allá de mis expectativas.

Al principio las acciones de René parecieron empeorar la situación. ¿Hay momentos en que uno necesita crear un conflicto con el fin de generar paz?

Sande: Usted no está creando conflicto en esa situación; al contrario, lo está sacando a la superficie. Ya ha estado ahí. Me gusta marcar la diferencia entre ser una iglesia pacificadora y una iglesia pasiva. Las iglesias aman la pasividad o la paz falsa.

Muy a menudo el pacificador es aquel que dice: «Vamos a dejar de encubrirlo. Vamos a manejarlo.»

Van Yperen: Somos llamados a hablar la verdad en amor, esto significa que usted equilibra ambos aspectos. Existe otro peligro cuando, en nombre de la gracia, usted nunca quiere confrontar nada.

Cuando hacemos eso, creamos un ambiente donde las personas piensan en algo pero no lo dicen, y eso es dañino.

Yo diría que usted debe sacar a la luz el problema. Si la iglesia es el cuerpo de Cristo, entonces no debe existir ningún conflicto secreto. Siempre se debe sacar a la luz. Así que no me pregunto si debería sacarse todo el asunto a la superficie, sino cómo.

Schlaepfer: Una razón por la cual a nuestra iglesia la golpeó un conflicto gigante fue que no sabían cómo manejar conflictos. El punto bajo de esta bendición de cincuenta años de gran liderazgo fue el caos que se generó cuando el pastor anterior se fue. Varios del equipo ministerial me contaron que la iglesia defendía el lema: «Todos para uno, y uno para todos». Su visión de ellos mismos era la de los tres mosqueteros, donde la unanimidad era lo que se esperaba.

Desde entonces hemos fomentado una cultura de discusión en Twin Lakes, donde animamos a las personas a dar cierta retroalimentación y análisis para que así la iglesia pueda aprender a amar sin unanimidad.

Las discusiones pueden expresarse en distintas formas y no necesariamente en peleas. Fomentamos las discusiones en las revisiones semanales de nuestros cultos, entre ellas, los sermones. También tenemos sesiones donde toda la congregación escribe preguntas y las respondemos.

En una atmósfera creativa, uno tiene personas que utilizan su cerebro, y eso es bueno.

Sande: Alguien una vez dijo: «Si usted desea prevenir un conflicto destructivo; fomente los desacuerdos respetuosos». Eso es sabio. Así como una válvula sirve para liberar la presión, necesitamos tratar las diferencias antes de que sean destructivas.

¿Cuál es el aspecto negativo de dejar algo de lado? ¿No existen algunos problemas que siempre tendremos?

Van Yperen: El gran problema es que no estamos funcionando como la iglesia. Necesitamos algún método que nos ayude a resolver los conflictos a pesar de estar en desacuerdo. Eso se logra a través de la sangre de Jesucristo, de la oración, del Espíritu Santo. Usted no puede ponerse de acuerdo para no estar de acuerdo sobre los asuntos importantes de la iglesia.

¿Por ejemplo?

Van Yperen: Asuntos fundamentales, de doctrina, para empezar. Pero también asuntos filosóficos acerca de quiénes somos llamados a ser en Cristo —sea crecer en tamaño o fundar otra iglesia, esos son asuntos mayores. Se requiere de mucha sabiduría para decidir cuales son los asuntos mayores y cuales son los menores. La iglesia necesita hablar de estos asuntos en los momentos tranquilos y no esperar hasta que la crisis llegue.

Schlaepfer: Algunas veces parece que los líderes de la iglesia demandan más unanimidad que la que debería haber —pero usted debería escoger sus asuntos. Al empezar un culto post-modernista, nuestra congregación trabajó a través del proceso y concordó en no estar de acuerdo. Se inició el culto a pesar de que no todos concordaban.

Una de las líneas favoritas de mi esposa es «¡¿Cree usted en el ministerio del Espíritu Santo o no?!» Pero algunas veces alguien tiene que tomar la batuta basado en la forma en que el Espíritu Santo parece dirigir a la organización. Usted desea un consenso e incluir a tantas personas como sea posible en el proceso, pero al final, alguien debe tomar una decisión.

Van Yperen: Este es el meollo del asunto: la función del liderazgo. Primero, escuche lo que Dios le está diciendo a la iglesia, no solamente por usted sino a través de la sabiduría de otros, de su Palabra, del Espíritu Santo, de la afirmación de otros creyentes. Escuche, después descríbalo. Luego invite a las personas a ello.

Esa última parte es donde la mayoría de los líderes se meten en problemas. Existe una delgada línea entre invitar a las personas al viaje y forzarlas.

Por ejemplo, «Creemos que Dios nos está guiando. Sé que esto va a ser duro para algunos de ustedes. De hecho, a algunos no les gustará. ¿Caminará con nosotros mientras probamos la voluntad de Dios? ¿Caminará por fe?» —eso es liderazgo. Lo que no es liderazgo es decir: «Oye, mira, esta forma es la que debe ser. Si no te gusta, puedes irte.»

Sande: Creo que Dios está más interesado en nuestras actitudes sobre cómo resolver nuestras diferencias en algunos de estos problemas, que en las posiciones que tomamos.

Van Yperen: Estoy de acuerdo. Filipenses 2 es la prueba aquí. Si decimos que debemos hacer algo en particular, a pesar del interés y las necesidades de los demás, entonces no tenemos un proceso redentor.

¿Puede mostrarnos cómo luce ese proceso en la vida real?

Sande: Aquí hay un ejemplo. Cuando nuestro pastor actual llegó, hubo fuertes diferencias acerca de qué tipo de programa de escuela dominical debíamos tener. Algunos querían el programa tradicional segregado por edades; otros querían tener a las familias juntas para estudiar los mismos temas.

No conozco ningún pasaje bíblico específico sobre la escuela dominical; sin embargo, las personas actuaban como si lo hubiera, discutieron sobre padres como líderes espirituales y más.

Nuestro pastor, primero, nos enseñó a todos los principios importantes sobre cómo tratar este asunto —educación, familia, e iglesia. Luego lo respaldó con una enseñanza específica sobre el tipo de actitud que los cristianos debían tener en los conflictos, viviendo fervientemente Filipenses 2, y buscando los intereses de los demás.

Predicó sobre esto durante todo un mes, y la actitud de la congregación cambió. En una reunión, un hombre que prefería un tipo de programa empezó a hablar a favor de la otra posición, y un hombre del otro lado, respondió de la misma forma, a favor de la posición a la que se oponía. Ambos hombres se preocuparon más por los intereses de los hermanos creyentes que por el propio.

Cuando vi eso, dije: «Esto es un conflicto positivo». En resumen, el conflicto es positivo cuando los cristianos buscan el bien de la otra persona.

La resolución aparentemente toma tiempo, pero en nuestra reciente encuesta sobre conflictos, muchos pastores nos dijeron que deseaban haber actuado más rápido.

Sande: A menudo ese es el caso. Las personas quieren expresar gracia y no fuerza. A veces, eso es tan solo ser tímido. Dejan que los asuntos vayan más allá. Lo veo particularmente en asuntos que tienen que ver con la disciplina de la iglesia. Lo que pudo haber sido una pequeña exhortación se convierte en todo un intento para excomulgar a gran escala porque esperaron demasiado.

Van Yperen: No me gustaría que me escucharan decir simplemente: «Tómese su tiempo». La Escritura es clara. Mateo 5 y Mateo 18 son dos pasajes clave si usted conoce algún pecado o conflicto. En ambos casos, sea usted el pecador o la víctima, ¡hágalo! Haga lo correcto. Hay una necesidad primordial. Usted tiene que responder al conflicto inmediatamente, pero tiene que resolverlo pacientemente. Puede ser un trabajo que requiera de mucho corazón, y usted necesitará darle al Espíritu Santo el tiempo necesario para que actúe.

Sande: Usted actúa, pero no obliga a que haya una conclusión prematura. Pablo dice que se haga todo lo necesario para mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4.3). Pablo no está hablando de inventar algo, sino encontrar lo que ya existe. La unidad del Espíritu está ahí. Necesitamos buscarla hasta encontrarla.

La mayoría de los conflictos en las iglesias se da entre individuos. ¿Cómo le enseñamos a las personas a resolver bien un conflicto personal?

Van Yperen: Empieza con el liderazgo —orar y confesar los pecados los unos a los otros. El pastor es responsable de edificar una comunión redentora dentro de la comunidad de líderes. El tipo de aprendizaje más poderoso de la iglesia es cuando el pastor y el anciano se levantan y dicen: «Queremos que sepan que hemos tenido ciertas diferencias y lastimé a mi hermano pero le he pedido perdón». Usted ejemplifica este tipo de mensaje.

Schlaepfer: La predicación sobre la confesión es importante porque usted le cuenta a su gente sobre cuando se comportó como un verdadero idiota. En una ocasión, les conté cuando casi tuve una pelea en un juego de baloncesto. Incluso cuando la iglesia no está en conflicto, predique las duras lecciones que ha aprendido acerca de vivir en una forma misericordiosa.

Van Yperen: Usted está en buena compañía con Moisés y David.

Sande: La pieza que René habló es importante —debemos repetirla constantemente. Hoy lo podemos recordar y en seis meses haberlo olvidado. Crear una cultura de reconciliación y reforzarla repetidamente. Debería enseñarse deliberadamente desde el púlpito. Ofrézcale a las personas una teología simple, clara y sistemática en la resolución de conflictos. Saque a la luz los pasajes bíblicos acerca de la confrontación, perdón y restauración.

Van Yperen: Nuestra historia es que estábamos en pecado, y Cristo murió por nosotros. Nos proveyó los medios con los cuales podemos convertirnos en nuevas criaturas, la justicia de Dios, que se han reconciliado con él y con los demás.

Este artículo se publicó por primera vez en Leadership Journal
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¿Puede Dios usarme a mi?

Mucho antes de que usted naciera, Dios diseñó y preparó específicamente buenas obras para que usted las realizara. Esto concuerda con los planes de Él para su vida, y ahora su responsabilidad es descubrirlas y llevarlas a cabo. Ningún cristiano debe sentarse a disfrutar de los beneficios del regalo de la salvación del Señor, y jamás mover un dedo para servirle. Usted ha sido comprado con la sangre de Cristo, y ahora le pertenece a Él (1 P 1.17-19).

A pesar de ello, muchos cristianos piensan que servir al Señor es opcional. Pero la Biblia dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Ef 2.10). Nuestras características físicas, personalidades, habilidades y temperamentos fueron creados con este propósito en mente. Estamos hechos perfectamente para las tareas que el Señor ha querido para nosotros.

Si alguien le ha dicho a usted que no vale nada y que nunca llegará a ser alguien en la vida, quiero que sepa que, a los ojos de Dios, eso no podría estar más lejos de la verdad. Dios le creó con aptitudes y capacidades para que le glorifique con lo que hace. Hay una razón para mantener viva la esperanza. No se dé por vencido, no importa cómo haya sido su pasado. Con Dios, hay siempre un futuro.

Cuando el Señor asigna una tarea, da también su poder para cumplirla (1 P 4.11). Fue por eso que Jesús prometió enviar al Espíritu Santo a sus discípulos (Jn 14.16). El mismo Consolador o Ayudador que les dio el poder para esparcir el evangelio, vive dentro de cada creyentes, incluyéndolo a usted. Su deseo es seguir guiándole en todo momento, dándole la fuerza para que realice cualquier tarea a la cual Dios le haya llamado. Una vez que usted acepte la dirección del Señor, sus propósitos se harán cada vez más evidentes. Lo único que usted tiene que hacer es obedecerlo y dejar las consecuencias en sus manos.

¿Qué hace vacilar al creyente?
Entre las muchas razones para que un cristiano rehúya servir, estas son los que más he visto:

Una autoestima deficiente. Algunos cristianos se valen de sentimientos de baja autoestima como excusa: El Señor nunca podría usar a alguien como yo. Muchas veces, este manera de pensar proviene de comentarios humillantes durante la infancia. Sin embargo, debemos entender que las percepciones de los demás nunca coinciden con las de Dios. Cada persona es hechura de Dios, y Él tiene el propósito de utilizarnos. No podemos vivir en el pasado, ya que de lo contrario, desperdiciaremos los buenos planes que Dios tiene para nosotros.

Sentimientos de incompetencia. Si usted se siente incapaz para servir al Señor, únase a la multitud. Ninguno de nosotros es competente para cumplir con el llamado de Dios, y esto es bueno. Cada vez que somos desafiados por el Señor a hacer algo que está más allá de nuestras capacidades, somos invitados a depender de su poder. De hecho, así es como crece nuestra fe. Cada reto nos enseña a creer que Él nos dará lo que necesitemos para realizar su obra.

Las comparaciones. Una de las maneras principales de cerrarse a la obediencia, es compararnos con los demás. ¿Nunca le ha dicho usted a Dios: “¿Por qué no le pides a ______ que haga esto? Podría hacerlo mucho mejor que yo”? El problema con este razonamiento es que el Señor le llamó a usted a hacer ese trabajo, no a la otra persona. Dios no necesita de su consejo en cuanto a quién puede hacer algo mejor; Él simplemente quiere su obediencia.

Las debilidades. Cuando se trata del servicio, muchas personas son especialistas en sus debilidades: No tengo buena salud. Soy muy viejo. No sé hablar en público. Cualquiera que sea su excusa, no es el primero que trató de usar esa táctica con Dios. ¿Recuerda a Moisés? Al achacar la culpa a su problema de tartamudez, le dijo al Señor que buscara a otra persona para confrontar a Faraón (Ex 4.10-13). Dios no aceptó su excusa entonces, y tampoco acepta la nuestra hoy. Pablo dice que nuestras debilidades son oportunidades que tiene Cristo para mostrar su poder en nosotros (2 Co 12.9).

El temor. Si Dios nos da una tarea nueva, la reacción natural es el temor.¿Y si fracaso o no estoy a la altura? Podría hacer el ridículo o enfrentar la crítica. Satanás quiere que la ansiedad nos impida ser siervos útiles de Cristo. Es por eso que tenemos que creerle a Dios y dejar la desobediencia. La única manera de superar nuestros miedos es enfrentarlos, confiando en que Dios hará su obra por medio de nosotros.

El ajetreo. Cuando se les presenta la oportunidad de servir al Señor, algunas personas dicen: “No tengo tiempo”. Pero, en realidad, el argumento más preciso sería: “Eso no es una prioridad para mí”. Sé que esto es difícil de aceptar, pero es la verdad: si no podemos sacar a la fuerza tiempo para servir a Dios de alguna manera, es porque estamos demasiado ocupados con nuestros propios planes. La única manera que tenemos para convertirnos en servidores útiles del Señor, es permitirle a Él que controle nuestros planes.

El egoísmo. A veces, las personas no están dispuestas a servir al Señor porque sus vidas están dedicadas a su familia, sus amigos, sus carreras, sus pasatiempos y sus responsabilidades; no tienen interés en servir a Dios. Pero, cuando comparezcamos ante el tribunal de Cristo, estas excusas no servirán de nada. En vez de recibir recompensas por llevar a cabo las buenas obras que Dios preparó para nosotros, el fuego consumirá en llamas la madera, el heno y la hojarasca de nuestras vidas (1 Co 3.10-15). Sin embargo, nunca es demasiado tarde para cambiar de rumbo.

Las personas que Dios usa
Desde nuestra perspectiva, Dios utiliza a las personas menos predecibles. Basta con mirar a los discípulos. Eran difícilmente la clase de hombres considerados importantes, pero el Señor Jesús se apoderó de sus corazones y el Espíritu Santo vino a vivir dentro de ellos para que impactaran al mundo. Dios no busca a las personas más impresionantes. Su vara de medir es el corazón. Cuando nos caracterizamos por las cualidades que siguen a continuación, Él puede hacer el trabajo más increíble por medio de nosotros:
Disponibilidad. Dios busca siervos deseosos de estar disponibles para todo lo que Él les pida que hagan. Cuando el Señor llamó a Isaías, éste respondió de inmediato: “Heme aquí, envíame a mí”, a pesar de que todavía no había escuchado en qué iba a consistir el trabajo (Is 6.8).

Humildad. Puesto que Dios resiste a los soberbios, Él llama a los humildes para que lleven a cabo sus propósitos (1 P 5.5, 6). Él quiere siervos que busquen darle a Él la gloria, en vez de atribuirse los méritos a sí mismos.

Pureza. Otro requisito para un servicio eficaz, es una vida pura y un corazón inclinado a la obediencia. La pureza exige tener cuentas claras con Dios por medio de la confesión inmediata y el arrepentimiento sincero. Permitir que el pecado siga estando en nuestras vidas nos impide ser útiles, porque amortece nuestra sensibilidad espiritual y sofoca el poder del Espíritu.

Lo que está en juego
Jesús contó una parábola acerca de un amo que confió a tres de sus siervos diversas cantidades de dinero para que las invirtieran en provecho de él (Mt 25.14-30). Dos de ellos se pusieron a trabajar de inmediato, y duplicaron sus inversiones. Pero el tercer hombre simplemente cavó un hoyo y escondió el dinero. A su regreso, el amo elogió espléndidamente y recompensó a los siervos que habían utilizado lo que les había dado, pero castigó severamente al que rehusó servirle. No perderemos nuestra salvación por la falta de servicio, pero sí las recompensas en el cielo por no utilizar lo que Dios nos ha confiado.

Si usted siente que el Señor le está hablando en cuanto a este asunto, es posible que se esté preguntando: ¿Qué quiere que yo haga? ¿Cómo quiere utilizarme? Si usted quiere someterse a Dios e ir a donde Él le dirija, el Señor abrirá las puertas y le guiará a la vida más significativa y productiva posible. No estoy diciendo que será fácil, pero valdrá la pena. Se lo aseguro.

Charles Staney
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¿Cómo vencer los temores?

¿Se considera usted una persona libre? Lo más probable es que sea así. Pero, quzás en lo más recóndito de su pensamiento, se hace esta pregunta: ¿Soy realmente libre?

Vivimos en un país que tiene una rica herencia en cuanto a libertad e independencia. Pero muchas personas no están viviendo en libertad; están atadas por cadenas invisibles que les impiden alcanzar su pleno potencial. Estas cadenas están constituidas por ataduras que han sido fundidas y formadas en las llamas del temor.

Una vez que esta devastadora emoción se apodera del corazón de una persona, es difícil romper sus ataduras, pero puede lograrse. Aunque la garra del temor es fuerte, no es más poderosa que el poder de Jesucristo. El Salvador dijo a sus discípulos: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn 8.31, 32).

¿Cómo podemos liberarnos de la esclavitud del temor? Sólo hay una manera, y es a través de la fe en Jesucristo. Pero antes de que lo podamos hacer, debemos llegar a un punto en que reconozcamos que estamos luchando contra un enemigo mortal, y que necesitamos la ayuda de Dios.

¡No tengo miedo!
El niñito dirigió su mirada a los ojos de su madre, y le dijo: “No tengo miedo. ¡Quiero acampar esta noche afuera con mis amigos!” Su madre accedió al pensar en la situación. El niño estaría en un patio cercado, y ella podría oír todo lo que él hiciera, y lo más probable es que estaría pendiente, para asegurarse de que él y sus amigos estarían libres de peligros. Y si llegaban a necesitar algo, podrían fácilmente entrar a la casa.
Esto fue exactamente lo que sucedió. Como a las 2 de la madrugada, escuchó que la puerta de atrás se abrió y luego se cerró. Se levantó, tomó su bata de dormir, y bajó de prisa las escaleras para ver cómo estaba su hijo. Cuando encendió las luces de la cocina, vio a su hijo y a dos de sus mejores amigos teniendo en sus manos los sacos de dormir y una bolsa de galletas de chocolate hechas migajas. Al darse cuenta de su nerviosismo, preguntó: “¿Qué pasó, hijo?”

“Hay algo afuera”, respondió su hijo. “No sé qué es, pero nos gruñó. Pudimos oírlo en el patio. ¡Tal vez era un perro grande, un zorro furioso, o un oso inmenso!” Tratando de no sonreír al pensar en sus imaginarios enemigos, ella dijo: “¿Por qué, entonces, no se van a dormir al estudio, y en la mañana regresan a la carpa? Les prepararé desayuno cuando se despierten”.

El estado de ánimo del grupo se volvió más alegre de inmediato. Ella no se molestó en mencionar el hecho de que las posibilidades de encontrarse casualmente con un zorro o un oso eran muy pocas, especialmente porque vivían dentro de una ciudad muy poblada.

El temor ataca sin avisar. Nos tienta a creer cosas que no sucederán, o que no pueden suceder, y nos deja sintiéndonos inútiles y sin esperanza. Cada día, somos bombardeados con palabras y mensajes que tienen la capacidad de provocar sentimientos de temor y turbación dentro de nosotros. Póngase a oír las noticias, y lo más probable es que escuche un deprimente informe sobre la economía y otros asuntos que generarán pánico en su corazón.

A menudo, las agencias de noticias transmiten informaciones con el fin de crear una respuesta emocional en quienes las ven y las oyen, o que visitan sus sitios web. Para que más personas vean y oigan sus programas, llegan a ellas con mensajes que producen la mayor respuesta. Por lo tanto, si el fuego del temor funciona, se prende la llama.

Desde una perspectiva terrenal, el futuro podrá parecerle a usted bastante sombrío, especialmente si decide analizar su situación sin tener fe en Jesucristo. La verdad es que, si hace esto, el temor le alcanzará y se apoderará de su corazón, diciéndole que sucederá lo peor, más allá de lo que usted es capaz de imaginar.
Pero no crea en las mentiras del enemigo. Las noticias de todas las noches no pueden darle una imagen completa de la realidad, particularmente desde una perspectiva celestial. La verdad es que nada de lo que el enemigo le susurre estará basado en la realidad de la Palabra de Dios. Aunque estemos enfrentando momentos muy serios en la historia de nuestra nación, no estamos solos. Dios está con nosotros, y Él nunca deja de tener el control.

El apóstol Pablo descubrió esto de una manera extraordinaria cuando atravesaba un período muy difícil en su ministerio. En algún momento, cerca del final de su segundo viaje misionero, estaba acampando fuera de la ciudad de Corinto. Había partido de Atenas para ir a Macedonia, pero allí pasó algo que casi hizo que Pablo diera un traspié en su fe. Los judíos se opusieron a sus enseñanzas, hasta el punto de blasfemar de ellas. Pablo estaba harto de su dura cerviz, y les dijo que ya no iría primeramente a los judíos, sino que predicaría el mensaje de Dios a los gentiles (Hch 18.5, 6).

Pablo enfrentó siempre la oposición de los líderes judíos. En varias ocasiones, su vida fue amenazada. Estaba cansado, y probablemente se sentía solo y agotado emocionalmente —vulnerable al destructivo temor. Una noche, mientras se estaba quedando dormido, el Espíritu de Dios le habló, diciéndole: “No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hch 18.9, 10).

Aquí lo vemos: uno de los más grandes apóstoles que han vivido, está luchando contra el temor. Pero en los versículos que siguen, no se menciona de nuevo. ¿Por qué razón? Porque Pablo cambió su enfoque. Se enfrentó cara a cara con la realidad de su temor, y decidió abandonarlo. ¿Fue esto algo que él pudo hacer solo? ¡Desde luego que no! No había manera de que él pudiera dejar la ansiedad que sentía, sin la seguridad que encontró en Jesucristo. Una vez que el Espíritu de Dios habló a su corazón, el asunto quedó resuelto, y Pablo supo que había sólo una cosa que hacer: terminar de hacer el trabajo que le había sido encomendado.
El enemigo utiliza muchas cosas en su empeño por desviar nuestra atención y evitar que alcancemos nuestro máximo potencial. El temor es una de sus mejores armas. Por lo general, lo acompaña con palabras de desánimo y acusación: “No eres capaz de hacer eso”; “no has sido capacitado”; “¿qué pensará de ti la gente si fracasas?”.

En el caso de Pablo, Satanás quería atemorizarlo porque sabía que el éxito del apóstol lo llevaría a una completa derrota. La fiel promesa del Señor, dada en el momento preciso, fue todo el aliento que Pablo necesitaba para seguir predicando la verdad del evangelio.

Los pasos correctos para vencer el temor
Si usted quiere vencer el temor, el primer paso que debe dar es el paso de la confesión. Debe confesar y admitir su ansiedad: “Señor, siento temor, y no sé qué hacer. Te ruego que me digas cómo puedo seguir adelante a partir de este punto”. Después, pídale a Dios que le permita vencer su temor. Cuanto más entienda usted su relación con Dios, más íntimamente se relacionará con Él. Su fe aumentará, y comenzará a notar las muchas maneras en que el Señor está actuando en su vida y en sus circunstancias.

Antes de su muerte, Pablo escribió una interesante palabra de instrucción a Timoteo. Le recordó a su joven protegido: “No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Ti 1.7). El temor no se ajusta a lo que somos como creyentes. Éste normalmente surge cuando respondemos de manera equivocada a las pruebas y a las frustraciones. Dios quiere que usted sea un vencedor; que no esté arrinconado ni atormentado por el temor.

Permita que Dios quite el temor de su vida. Él podrá elegir hacer esto poniéndole en una situación amedrentadora que sentirá que no puede controlar. Pero usted no tiene que angustiarse, porque Aquel que ha prometido que nunca le abandonará, está sosteniendo su vida con su mano omnipotente.

Después que usted haya dado sus preocupaciones a Dios, medite en su Palabra. David estaba consciente del poder que había a su disposición por las promesas personales de Dios, y por eso escribió: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos… ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón” (Sal 27.1-3) Si usted quiere que su confianza se mantenga fuerte, debe estudiar la Biblia, poner en práctica los preceptos de Dios para su vida, y caminar con Él cada día por fe. Si usted atesora la Palabra de Dios en su corazón, tendrá la luz de su verdad para guiarle hasta la eternidad.

Charles F. Stanley
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Comienza con lo que tienes, no con lo que te falta

Dios ya le ha dado todo lo que necesita para comenzar a crear su futuro. Sin embargo, muchos nos encontramos diciendo:

" Si tan solo tuviera esto... si al menos esto fuera distinto... si tuviera más dinero, podría hacer todo lo que Dios quiere que haga" , mientras que pasamos por alto las semillas que Dios ha plantado en nuestro interior.

La gente siempre exagera la importancia de las cosas que no tiene. Dios nunca le pedirá algo que usted no le pueda dar. Quiere que empice con lo que le ha dado.

No permita que aquello que no puede hacer le impida hacer lo que si pued. La pasividad prolongada paraliza la aniciativa. Para la mente que vacila, todo parece imposible. No espere que existan circunstancias extraordinarias para hacer el bien; hágalo en las situaciones comunes. No necesitamos más energía, habilidad ni mayores oportunidades. Lo que debemos hacer es sacarle provecho a lo que tenemos.

" El encanto de lo distante y lo dificil es engañoso. La gran oportunidad se encuentra donde está’’, dijo John Burroughs. Lo que puede hacer ahora es la única influencia que tiene sobre su futuro. La grandeza verdadera consiste en demostrar excelencia en las pequeñas cosas. No se queje porque no tiene lo que quiere; agradezca no recibir lo que merece. " Debemos hacer algo’’, es el estribillo únanime. " Usted primero’’, es la respuesta que mata’’, dijo Walter Dwight.

Nadie será feliz hasta que no aprenda a sacarle provecho a lo que ya tiene y a no preocuparse por lo que no tiene. La alegria nunca vendrá a quienes no saben apreciar lo que ya poseen. La mayoria de las personas cometen el error de buscar muy lejos aquello que esta cerca.

Nunca alcanzará mayores logros, a menos que se lance antes de estar listo. Nadie logró el éxito mientras esperaba que todas las condiciones fueran "ideales’’. La biblia dice en Eclesiastés 11. 2: " El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.

O sea, si espera a que se den las condiciones perfectas, nunca llegará a nada.

No pierda el tiempo con dudas y temores acerca dwe lo que no tiene; dedíquese de lleno a terminar la tarea que tiene en sus manos, sabiendo que el correcto desenvolvimiento actual es la mejor preparación para los años venideros. " Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo. (Proverbio Aleman) .

Simplemente hágalo... con lo que tiene.

John Mason
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El gimnasio de Dios

Competencia. ¡Qué palabra! ¿Verdad? ¡Qué actual! Hoy todos compiten.¡ Qué extraordinaria competencia fueron los últimos juegos olímpicos!


He admirado el punto de preparación que tenían los atletas; Algunos venían entrenándose desde la niñez. Para batir nuevos récords la dedicación tuvo que ser sumamente intensa.

Lo que más me impacta es que la participación es de pocos minutos o, en algunos casos, sólo segundos. Años de preparación , varias horas por día, todo para una competencia que se define en un tiempo mínimo, aparentemente desproporcional al período de adiestramiento.

También el obstinado diablo compite con Dios. La estrategia que usó al principio con Eva y sus descendientes le dio algunas resultados, Hasta que Jesucristo lo derrotó definitivamente, y hoy nosotros somos vencedores por medio de él.

La Persistencia Satánica

Hubo un atleta espiritual preparado por Dios : David. Satanás también entreno a su pupilo: Goliat. Estaba en juego si los israelitas sería esclavos de los filisteos, o si estos sería tributarios del pueblo de Israel (Samuel 17:9). Ciertamente, la estrategia satánica a través de Goliat fue efectiva . Este campeón de los filisteos descendía hasta el campamento israelita y desafiaba a cualquiera que quisiera luchar contra él. El gigante era impresionante, hombre diestro para la guerra, casi de 3 metros de altura, con una especie de armadura de 60 kilogramos de peso, armado de una lanza con una punta que pesaba unos siete kilos.

Durante cuarenta días estuvo desafiando al ejército de Israel . Lo hacía a la mañana y a la tarde; lo veían dos veces al día, en total 80 veces. Aquí podemos aprender algunas lecciones de valor espiritual.

Así como los israelitas se debilitaban más y más ante cada aparición de Goliat, También los hijos de Dios se debilitan cuando permanecen ante la tentación constantemente, o ante situaciones difíciles en el hogar, el medio ambiente agresivo, el apremio económico, día a día, hora tras hora, minuto a minuto, siendo bombardeados por la radio, la televisión, los diarios, los compañeros, etc. El estar constantemente frente a los problemas hace que estos tomen un tamaño gigantesco.

El ejercito de Israel veía a Goliat dos veces al día y escuchaban sus provocaciones e insultos que los humillaba. A la noche, ¿ con quién les parece que soñaban pesadilla? ¡Con Goliat! Cualquier ruido extraño ya creía que era el gigante contra ellos. Estaban nerviosos, se acusaban unos a otros; cada vez se veían más acobardados. Algunos ya veía a Goliat como de 4 o 5 metros, tremendamente fieros e invencible. La persistencia satánica de presentarse ante nosotros con sus provocaciones hace que veamos las situaciones difíciles, imposibles de solucionar y sufrimos hasta desmayar, damos lugar a la queja, permitimos la rabia, y todo habla de nuestra impotencia.

Por otro lado, Goliat frente al pueblo de Israel, al no encontrar a nadie que lo frenase, que reaccionara, se agrandó más. Cuando no nos defendemos ante la primera provocación y nos quedamos tímidos, mirando como crece el problema, la segunda y la tercera vez son peores. Cuando alguien cedió a un pecado, sea lo que fuere, es probable que siga cediendo.

La Preparación De un Campeón

Dios tenía para los filisteos, para Goliat y para los mismos israelitas. Hacía tiempo que venía preparando a su nuevo campeón, casi un desconocido para todos. Hacía tiempo que se había dedicado a él, desde su embrión (Salmo 139:16). David pasó mucho tiempo a solas en el "gimnasio" de Dios. Allí practicó con la alabanza, con la contemplación, con la meditación, con el clamor, con el alegrarse en Dios, con aclamarlo.

Esto último se ve que fue tan útil para él que dijo: " Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte… porque tú eres la gloria de su potencia y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder" ( Salmo 89:15-18). Fue en la soledad donde conoció y admiró a su Señor y "entrenador" que le enseño sus secretos: tantos que David dijo: ¡ Cuán precioso me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡ Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero se multiplican más que la arena" ( Salmo 139:21,22).Fue en la soledad donde Dios lo conscientizó de su rival, tanto que llegó a preguntar : ¿ No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos?"(Salmo139:21,22).

Fue en la soledad con Dios que le vio como un castillo fuerte, el escudo a su alrededor, como el varón de guerra, su roca, su ayudador. En la soledad lo vio como el que reina "y se vistió de magnificencia, se ciño de poder"( Salmo 93:1); lo vio en su trono estable por los siglos.

Fue también en esa soledad que como buen entrenador, el Señor le hizo practicar no con muñecos siso con los más poderosos del reino animal, con osos y leones. Era tal el entrenamiento que tenía que matar a los leones tomando el arma de ellos más temibles 9 a saber, la quijada). Lo mismo hizo después con el gigante : tomo su misma espada y le cortó la cabeza.

Mentalizado así, David contemplaba como Goliat se pavoneaba intimidando al ejército de Israel día a día terminando con la resistencia de estos, a tal punto que al ver al gigante, "huían de su presencia y tenían gran temor".

¡ Cuántos de los que están leyendo esto están pretendiendo ganar alguna batalla sin entrenamiento! Les doy la dirección del "gimnasio" de Dios: Mateo 6:6. Hay un cartel que lo distingue : "Cámara secreta de oración".

Allí serás atendido personalmente por el dueño, ¡ Aleluya! Muchos entusiastas han pasado por allí que luego han desertado; pero los que quedaron son los campeones de Dios. Te animo a que te unas a la compañía de vencedores, esos que no hacen más que vencer por medio de Aquél que nos amó.

Victor Rodriguez
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Ejemplos vs. Discursos

Si le preguntas a cualquier miembro de cualquier iglesia cual es la manera que Dios más a usado para bendecir su vida, la mayoría no responderá que fue un libro, ni la Biblia ni una predicación. Si lo piensan bien y son honestos Van a responder que lo que más ha influenciado sus vidas fueron personas.

Son personas las que te han ayudado a llegar hasta este lugar de tu tiempo y de tu historia. Seguramente la influencia más grande de tu vida vino de parte de las personas con las que te has podido relacionar. Será tu mama o tu papa, tu pastor, tu líder de jóvenes, tus amigos a algún modelo de persona que te ha inspirado. Esas personas han sido la máxima influencia de tu vida.

Si ya estas en el liderazgo, probablemente tu estilo ha sido influenciado mucho mas por los modelos de liderazgo que has tenido, que por alguna clase teórica de liderazgo, si es que has tomaste alguna. En la iglesia puede haber buenas enseñanzas teóricas, pero si no hay testimonios de vida las verdades bíblicas, quedaran en las cabezas y no se traducirán a la practica.

La iglesia del siglo pasado puso demasiadas esperanzas en las predicaciones y aunque muchos no quieran admitirlo, fracasamos. Lo digo como predicador: no es por medio de un discurso de 40 minutos frente a un micrófono que vamos a conseguir los resultados más consistentes; es a través de relaciones. Los cambios lo producen líderes que influyen en otros para que vengan a Cristo.

Dios te esta llamando. Hasta ahora tal vez pensabas que el liderazgo es para los demás; O quizás lo considerabas un derecho exclusivo que te pertenecía solo a ti. Ni lo uno ni lo otro: el liderazgo es para cada cristiano. He revisado varias definiciones de liderazgo, y todas tienen que ver con lo que se espera de de cualquier cristiano.

Es cierto que algunos nacen con un paquete ideal para llegar al liderazgo y otros tienen un don espiritual particular. Cada uno será responsable por lo que pueda lograr con lo que recibe, pero lo cierto es que el liderazgo es para todos los nacidos de nuevo.

Lucas Leys
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Valorando la unción del Espíritu Santo

¿Cuántas veces hemos visto personas ungidas por Dios caer porque han sucumbido ante alguna de estas tentaciones? La caída es, muchas veces, profunda, a plena vista de todo el mundo, trayendo mucho reproche y dolor al cuerpo de Cristo.

En los años sesenta, cuando yo era un joven cristiano que asistía a la Catedral de Queensway, mi pastor; Alex Ness, me dijo: "Si estás pensando seriamente en entrar al ministerio, ten mucho cuidado con tres cosas: mujeres, el dinero y todo lo relacionado con el poder y el control." Fue un aviso realmente muy útil.Otros han llamado a otras trampas "las chicas, el oro y la gloria".

¿Cuántas veces hemos visto personas ungidas por Dios caer porque han sucumbido ante alguna de estas tentaciones? La caída es, muchas veces, profunda, a plena vista de todo el mundo, trayendo mucho reproche y dolor al cuerpo de Cristo.

Esta ungida renovación es un don santo y apabullante de Dios. Para que el Espíritu Santo permanezca con nosotros, debemos darle un gran valor a su presencia manifiesta. Debemos proteger la bendición del Padre, viviendo vidas santas y manteniendo nuestros ojos en Jesús.

Valora La Unción

¿Recuerdas que Eliseo no quería irse hasta haber recibido el manto de la unción de Elías? Eliseo siguió constantemente a Elías; fue persistente y no se fue de la presencia de Elías hasta que recibió una doble porción de su unción ( 2 Reyes 2).

Eliseo valoraba en gran manera la unción, mucho más que Sansón. Este recibió la unción en la mano; se le dio desde su nacimiento. No sabía lo que era no tener la unción. Finalmente, llegó a tomarla como algo que se da por descartado, sin valorarla como lo hizo Eliseo, quien tuvo que luchar, ser persistente e ir en pos de Dios para obtenerla. Por esto, Eliseo fue un mejor administrador de este precioso tesoro que Sansón.

Cuando llegó el momento de que Eliseo eligiera un ayudante, eligió a alguien muy diligente, fiel y que trabajaba duro. El nombre de este joven era giezi.

Giezi había visto a Eliseo hacer muchos milagros, como levantar al hijo de la sunamita de los muertos y quitar el veneno de la comida. Giezi lo había visto darle a la viuda de un profeta una provisión milagrosa de aceite ( 2 Reyes 4 ). Giezi había muchas cosas sobrenaturales porque el Espíritu Santo estaba obrando en la vida de Eliseo.

Entonces llegó la prueba a la vida de Giezi. ¿ Le daría un gran valor a la unción de Dios?¿ O la trataría a la ligera?.

Un Tiempo De Prueba

¿Recuerda la historia de Naamán? Naamán fue a ver a Eliseo para ser sanado de su lepra. Eliseo le dijo que se bañara siete veces en el río Jordán, y que luego sería sanado. Recuerda, esta fue una prueba de fe, humildad y obediencia para Naamán, y cuando finalmente obedeció, el Señor lo sanó por completo.

Ahora bien, Naamán era un general muy rico, y volvió a ver a Eliseo para ofrecerle regalos que demostraran su gratitud, diciendo:

He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presenta de tu siervo ( 2 Reyes 5:15).

Ves, Naamán supo que el Dios de Eliseo era el único y verdadero Dios porque el poder íntimo y personal del Espíritu Santo había tocado su vida y lo había sanado de su lepra, algo que ningún otro poder, ningún otro dios, podía hacer. Por eso quería dar una ofrenda. Pero Eliseo respondió:

Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso ( v16).

¿ No es interesante esta actitud en un hombre de Dios?. La mayoría de nosotros, como hombres de Dios, aceptamos una ofrenda cada vez que tenemos la oportunidad de hacerlo, ¿verdad? El reino siempre parece estar corto de fondos, y si viene un hombre rico y nos dice : "Déjame que te de unos cuantos miles de dólares", nos sentimos muy agradecidos y los aceptamos. Eliseo sintió que Dios lo guiaba a declinar esa ofrenda. Dios estaba probando su corazón

Giezi También sabía lo que era estar corto de dinero.

Eliseo tenía a su cargo la capacitación de los jóvenes profetas que Elías había comenzado, y tenía cientos de jóvenes dependiendo de él. Probablemente le planteaba a Giezi esta pregunta con frecuencia: "¿ Cómo están las finanzas en la escuela de Jericó, o en la escuela de Bet-el?" Debe haber sido un tema importante para él que hubiera suficientes fondos, incluyendo los necesarios para sus propias necesidades.

Si no somos cuidadosos en lo que respecta al dinero, podemos llegar a apoyarnos en nuestro propio entendimiento en lugar de depender de la persona del Espíritu Santo y la unción de Dios.

Dado que Eliseo no quería aceptar ningún regalo, Naamán se fue, tremendamente agradecido a Dios por su sanidad.

Se fue, pues, y caminó como media legua de tierra. Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí : He aquí que mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa. Y siguió Giezi a Naamán (vv.19-21).

¿Qué estaba pasando en el corazón de Giezi? El quería un poco de dinero, ¿verdad? Estaba cansado de ser pobre. Quizá pensaba comprar algunas viñas y olivares para sí. Debe haber imaginado que Eliseo no se daría cuenta porque Eliseo no siempre sabía todo lo que sucedía.

Giezi se había acostumbrado a la unción, se había acostumbrado a estar rodeado de lo sobrenatural. Había visto suceder milagros; ya no le llamaban la atención. Giezi decidió manejar las cosas con sus propias en lugar de honrar la palabra de Dios por medio del profeta. Naamán vio a Giezi corría tras él, y se bajó de su carro para recibirle.

…dijo: ¿Va todo bien? Y él dijo: Bien. Mi señor me envía a decirte: He aquí vinieron a mí en esta hora del monte de Efraín dos jóvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un talento de plata, y dos vestidos nuevos (v. 21, 22).

Un talento de plata eran aproximadamente 38 kilos, y muy posiblemente costaría miles de dólares; pero era sólo una pequeña parte del presente que Naamán había traído. Y para obtener una porción de ello, Giezi mintió.

Naamán insistió para que Giezi tomara dos talentos, lo cual este hizo, junto con dos vestidos nuevos. Los siervos de Naamán lo llevaron casi hasta llegar a la casa, luego Giezi los tomó, los escondió en la casa, y despidió a los siervos. Luego fue a ver a su amo Eliseo, como si nada hubiera sucedido.

¿Puedes ver cómo todo esto le parecía bien por su codicia… y probablemente por su necesidad? Todo el futuro de Giezi estaba en la cuerda floja.

Y Eliseo le dijo: ¿ de dónde vienes, Giezi? Y él dijo: tu siervo no ha ido a ninguna parte. El entonces le dijo: ¿No estaba allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibierte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? (v. 25,26)

Todas las cosas que él deseaba: ovejas, bueyes, siervos… no era tiempo para ellas. Por eso Eliseo había dicho que no, pero Giezi cayó en la trampa. Mira lo que sucedió:

Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y

A tu descendencia para siempre. Y salió de delante

de él leproso, blanco como la nieve (v.27).

¡Qué trágico! Tiene razón los que critican a las personas que ponen su propia necesidad de popularidad, gloria y sus propio planes por encima de la preciosidad de la unción . Estas cosas pueden hacer que muchos caigan, y es algo que entristece el corazón de Dios. Giezi se vio por su codicia por el dinero. ¿Esta es una trampa, una tentación para ti?.

Cuando el Espíritu Santo trae renovación, el pueblo se goza y es bendecido, y muchas veces da generosamente. Los líderes no debemos aprovecharnos de ellos. Debemos ser buenos administradores de las finanzas de Dios y fluir en amor, guiados por el Espíritu en esta área.

Verdaderas Riquezas

Cuando el Espíritu Santo imparte su unción al cuerpo de Cristo en el día de hoy, llegan las pruebas, para ver si vamos a valorar la unción o no. ¿lo trataremos como a las verdaderas riquezas, no como a alguien a quien podemos explotar? Jesús nos dice que las verdaderas riquezas son las cosas de Dios.

El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quien os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿ quién os dará lo que es vuestro? ( Lucas 16: 10 – 12).

Jesús habla de las verdaderas riquezas: las cosa del Espíritu.

Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (v. 13)

Quiero recordarte cuán precioso es el don de la unción del Espíritu Santo que Dios te está ofreciendo a ti y me está ofreciendo a mí hoy. "Verdaderas Riquezas"… esta expresión no llega a describirlo.

Si Quieres Jugar, Debes Pagar

Al acercarnos más a Dios, el costo sube, porque la unción es mayor. Cuanto más amamos a Jesús, más debemos honrar las cosas del reino de Dios…Las verdaderas riquezas ( Lucas 15: 11).

Estamos esforzándonos para estar más cerca de Dios, diciendo: "Señor, has que crezca tu unción. Te agradecemos porque tu Espíritu viene con poder. Gracias porque las personas caen bajo el poder de Dios y tiemblan y caen, y también se enamoran de Jesús. Pero ahora danos poder, con profecía, danos poder, con dones de sanidad, danos poder con oraciones intercesoras en el Espíritu, danos poder para el evangelismo, para que podamos salir a la tarea".

Y él nos contesta cuando oramos. Pero quiero que sepas que el precio sube. A medida que tu relación con él se vuelve cada vez más personal, más intima, no sólo debes "decir las palabras" sino "andar por el camino". Debemos seguir siendo mansos y recibir las enseñanzas. En el matrimonio es importante no subestimar la intimidad. Tampoco debemos dar por descontada la unción de Dios, tratándola a la ligera.

Algunas veces los cristianos buscan el poder como "la sensación del momento". Pero no le permiten a Dios que haga su obra plena en ellos; sus vidas no cambian. No se puede venir a estas reuniones día tras día y jugar con la unción, para luego volver a casa a pecar. Quizá nos salgamos con la nuestra durante un tiempo, pero llegará un día en que habrá una rendición de nuestras cuentas ante Dios. Es como jugar a la ruleta rusa con tu alma.

Se Responsable Y Acepta la Enseñanza.

Tú y yo debemos manejar con responsabilidad la maravillosa unción que el Señor nos está dando. Ahora bien, esto debería entusiasmarnos. ¿No quieres ser buen administrador de las verdaderas riquezas que él está poniendo en tus manos? Seamos siempre capaces de recibir enseñanza y corrección; seamos humildes y estemos en comunión unos con otros. Queremos estar firmes, no ser como balas sueltas que se disparan en el momento impredecible y causan daño al reino de Dios.

Si no eres responsable ante ti mismo y ante otros, te estás poniendo en un gran riesgo al pedirle más unción a Dios. Déjame decirlo otra vez: si no eres responsable , no dejas que te enseñen y no estás dispuesto a ser conocido "de corazón a corazón", pero sigues pidiendo más de la unción , te estás poniendo a ti mismo y a tu iglesia en un gran peligro.

Hay dos actitudes que se oponen a la unción de Dios: apagar el Espíritu con el temor, y actuar como si "todo vale" en el fluir del Espíritu. Aunque son actitudes opuestas, ambas pueden apagar el Espíritu. Debemos darle a la unción que seamos moldeables en las manos de Dios, no fijos en nuestros propios camino… en cualquiera de los dos extremos.

Si quieres en serio que el Señor te use, únete a un pequeño grupo. Comienza a orar con tus amigos. Diles: "Si ves cosas en mi vida que están bien delante de Dios, háblame como un hermano y como a un amigo. ¿Me corregirás si crees que lo necesito?" Necesitamos rendirnos cuentas unos con otros. Al hacerlo, veremos que el yugo del Señor es fácil, y ligera su carga. Valorar la unción no es algo difícil de hacer. El ministerio de Eliseo debe de haber sufrido grandes reproches cuando Giezi quedó leproso. La lepra, en la Biblia, muchas veces era un símbolo de pecado , y obviamente, Giezi pecó.

Nuestros corazones sufren cuando nos enteramos de otra persona que ha caído, así como Eliseo seguramente sufrió al pronunciar terribles palabras ante Giezi. Me lo imagino con lágrimas en los ojos diciendo: "Giezi, ¿acaso mi corazón no iba contigo cuando corriste a buscar a Naamán?" Giezi perdió la perspectiva de lo que era valioso, y quedó arruinado.

La unción del Espíritu Santo es dada para glorificar a Jesús y hacer venir el reino de Dios. En su misericordia y su amor, el viene a llenarnos con las verdaderas riquezas para que podamos recibir lo que el mundo necesita desesperadamente: intimidad con Dios, intimidad con Jesús, la realidad de su presencia, luego compartirlo con los demás. La oración de mi corazón es que fluyas en una unción poderosa del Espíritu Santo y lleves una gloria increíble a Jesús, en todo lugar que vayas, en cada cosa que hagas y en cada cosa que digas.

No osemos utilizar la unción para ganar riquezas o gloria o credibilidad para nosotros mismos en ninguna forma. Que él nos use para un propósito, solamente uno: que Jesús, el Hijo de Dios, sea honrado y glorificado en tu vida y en la mía.

Dios ya a prometido proveer para todas nuestras necesidades según las riquezas en gloria en Cristo Jesús (Fil. 4:19).Confiemos en él con todo y no dejemos que "las chicas, el oro y la gloria" se conviertan en una trampa para nosotros.

Señor , ayúdanos a valorar las verdaderas riquezas que has puesto entre nosotros, la preciosa presencia de tu Espíritu Santo. Que no la utilicemos para seguir nuestros propios planes, ni la convirtamos en objeto de mercado, ni la empaquetemos para venderla. Sólo queremos hacer lo que tú quieres hacer en nosotros y a través de nosotros para que el reino de dios pueda extenderse por todo el mundo.

Tomado del libro: La Bendición Del Padre
Autor: John Arnott
Editorial Peniel.
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En los cálidos y amorosos brazos de Dios

Si te preocupas porque te parece que los corazones son demasiado duros y que las lágrimas fluyen solo de vez en cuando, entonces déjame llevarte a un lugar donde las rodillas de los hombres se doblan y las lágrimas de las mujeres corren a raudales.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo .y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. 1 Tesalonicenses 4. 1 6 - 1 8

Si tu eres de aquellas personas a quienes hay que recordarles lo frágil que son los seres humanos, tengo una escena para recordártelo. La próxima vez que pienses que la gente ha llegado a ser demasiado estoica y autosuficiente, me gustaría llevarte a visitar un lugar. Si te preocupas porque te parece que los corazones son demasiado duros y que las lágrimas fluyen solo de vez en cuando, entonces déjame llevarte a un lugar donde las rodillas de los hombres se doblan y las lágrimas de las mujeres corren a raudales. Déjame llevarte a una escuela para que observes a los padres dejando a sus hijos en el aula el primer día de clases.

Es una escena traumática. Mucho después que la campana de la escuela ha sonado y las clases han comenzado, los adultos se demoran por ahí formando grupos y apoyándose mutuamente con palabras de aliento. Aun cuando saben que la escuela es buena, que la educación es de buen nivel, y que volverán a ver a sus hijos dentro de cuatro breves horas, se resisten a decirles adiós.

No nos gusta decir adiós a los seres queridos.

Pero lo que se vive en las escuelas al comienzo de cada año escolar es un picnic comparado con lo que se experimenta en un cementerio. Una cosa es dejar a un ser querido en un ambiente familiar, pero otra bien distinta es despedirlos porque se van a un mundo que no conocemos y que no podemos describir.

No nos gusta decir adiós a los seres queridos.

Pero tenemos que hacerlo. Aunque tratemos de evitarlo y no nos guste hablar de ello, la muerte es una parte muy real de la vida. En algún momento cada uno de nosotros debe soltar la mano de alguien a quien ama para dejar que la tome alguien a quien no vemos.

¿Recuerdas la primera vez que la muerte te forzó a decir adiós? La mayoría de nosotros lo recordamos. Un día cuando yo estaba en el tercer grado, regresé de la escuela y me sorprendió ver el camión de mi padre estacionado frente a la casa. Lo encontré afeitándose en el baño. «Murió tu tío Buck», me dijo. Su anuncio me entristeció. Quería a mi tío. No lo conocía muy bien, pero lo quería. La noticia despertó también en mí la curiosidad.

En el funeral oí palabras tales como partida, morir, irse adelante. Estos eran términos extraños para mí. Me pregunté, ¿Partir para dónde? ¿Morir a qué? ¿Irse adelante por cuánto tiempo?

Por supuesto, desde entonces he aprendido que yo no soy el único que se hace preguntas acerca de la muerte. Escucha cualquier conversación sobre el retorno de Cristo, y alguien preguntará: «¿Pero qué pasa con los que ya han muerto? ¿Qué ocurre con los cristianos entre su muerte y el regreso de Cristo?»

Aparentemente, la iglesia en Tesalónica hacía tales preguntas. Por eso Pablo les dice: «Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza» (1 Ts 4.13),

La iglesia de Tesalónica había sepultado a algunos de sus hermanos amados. Y Pablo quería que los miembros que quedaran vivieran en paz a pesar de los que se habían ido adelante. Muchos de ustedes también han sepultado a seres queridos. Y así como Dios les habló a los de Tesalónica te habla a ti.

Si este año te toca celebrar tu aniversario de bodas solo, Él te habla.

Si tu hijo se fue al cielo antes de ir al jardín infantil, Él te habla.

Si pierdes a un ser querido en un accidente, si aprendiste más de lo que habrías querido sobre alguna enfermedad, si tus sueños quedaron sepultados mientras se depositaba el ataúd en la tierra, Dios te habla.

Él nos habla a todos los que nos hemos parado o tengamos que pararnos sobre el suave polvo cerca de una tumba abierta. Y a nosotros nos dice esta palabra de confianza: «Quiero que sepas lo que ocurre a un cristiano cuando muere, de tal manera que cuando tal cosa sucede, ustedes no se llenen de congoja como aquellos que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y volvió de nuevo a la vida, también podemos creer que cuando Jesús retorne, Dios traerá con Él a todos los cristianos que han muerto» (1 Ts 4.13-14).

Dios transforma nuestro pesar y desesperanza en pesar lleno de esperanza. ¿Cómo? Diciéndonos que veremos de nuevo a nuestros seres queridos.

Bob Russell es un amigo que pastorea en Kentucky. Hace poco que falleció su padre. El funeral tuvo lugar bajo un día frío y horrible de Pennsylvania. Los caminos cubiertos de nieve hicieron ¡imposible la procesión fúnebre, de modo que el director le dijo a Bob: «Voy a llevar yo solo el cuerpo de su padre a la sepultura». Bob no podía soportar el pensamiento de no estar presente en el momento en que su padre fuera bajado a la tumba, así es que él, su hermano y sus hijos se acomodaron como pudieron dentro de un vehículo con tracción en las cuatro ruedas y siguieron la carroza. Esto es lo que escribió:

Conducimos rumbo al cementerio sobre diez pulgadas de nieve, estacionamos a unos cuarenta metros de la sepultura de papá, con el viento soplando a unos cuarenta kilómetros por hora, y los seis de nosotros cargamos el ataúd hasta la tumba... Miramos cómo el cuerpo descendía y luego nos volvimos para irnos. De pronto sentí que algo faltaba por hacer, de modo que dije: «Tengamos una oración». Los seis nos agrupamos y entonces yo oré: «Señor, este es un lugar frío y solitario ... » Y no pude seguir. Traté de recuperar la compostura hasta que finalmente susurré: «Pero te doy gracias porque sabemos que estar ausente del cuerpo es estar seguro en tus brazos cálidos y amorosos».

¿No es eso lo que queremos creer? Así como los padres necesitan saber que sus hijos están seguros en la escuela, nosotros deseamos saber que nuestros amados están seguros en la muerte. Deseamos tener la confianza que el alma va inmediatamente para estar con Dios.

¿Pero nos atrevemos a creerlo? ¿Podemos creerlo? Según la Biblia, sí podemos.

Es sorprendente lo poco que las Escrituras dicen sobre esta fase de nuestras vidas. Cuando se refiere al período entre la muerte del cuerpo y la resurrección del cuerpo, la Biblia no alza la voz; sencillamente susurra. Pero en la confluencia de estos susurros, se oye una voz firme.

Esta voz de autoridad nos asegura que, al morir, el cristiano entra inmediatamente en la presencia de Dios y disfruta conscientemente del compañerismo con el Padre y con aquellos que han partido antes.

¿De adónde saco tales ideas? Escucha uno de estos susurros:

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor (Flp 1.21-23).

El lenguaje sugiere aquí una partida inmediata del alma después de la muerte. Los detalles de la gramática son un poco tediosos pero veamos lo que sugiere un erudito: «Lo que Pablo está diciendo aquí es que en el momento en que él parte o muere, en ese mismo momento está con Cristo».

La carta que Pablo escribió a los corintios nos ofrece otra pista. Quizás habrás oído la frase «estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor». Pablo fue quien lo dijo: «Más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor» (2 Co 5.8).

En la Segunda Venida de Cristo nuestros cuerpos resucitarán. Pero obviamente en este versículo Pablo no está hablando de eso. De otra manera no habría usado la frase «ausentes del cuerpo». Pablo está describiendo una fase después de nuestra muerte y antes de la resurrección de nuestros cuerpos. Durante este tiempo estaremos

«presentes al Señor».

¿No es esta, precisamente, la promesa que Jesús hizo al ladrón en la cruz? Antes, el ladrón había reprendido a Jesús. Ahora se arrepiente y pide misericordia. «Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino» (Le 23.42). Probablemente el ladrón está orando para que se le recuerde en algún tiempo distante en el futuro cuando el reino venga. No esperaba una respuesta inmediata. Pero la recibe: «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso» (v. 43). El mensaje primario de este pasaje es la gracia ¡limitada y sorprendente de Dios. El alma del creyente va a donde está el Señor, mientras que el cuerpo aguarda la resurrección.

Cuando Esteban moría, vio «los cielos abiertos y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios» (Hch 7.56). Y mientras se acercaba la muerte, oraba: «Señor Jesús, recibe mi espíritu» (v. 5 9). Es seguro asumir que Jesús hizo precisamente eso. Aunque el cuerpo de Esteban estaba muerto, su espíritu estaba vivo. Aunque su cuerpo fue sepultado, su espíritu estaba en la presencia del propio Jesús.

Alguien puede no estar de acuerdo con este pensamiento. Y proponga un período intermedio de purgación, un lugar en el cual somos castigados por nuestros pecados. Este «purgatorio» es el lugar donde, por un período indeterminado de tiempo, recibimos lo que merecen nuestros pecados para que podamos recibir justamente lo que Dios ha preparado.

Pero dos cosas me molestan sobre esta enseñanza. Por un lado, ninguno de nosotros puede soportar lo que nuestros pecados merecen. Por el otro, Jesús ya lo hizo. La Biblia enseña que la paga del pecado es muerte, no purgatorio (véase Ro 6.23). La Biblia también enseña que Jesús llegó a ser nuestro purgatorio y llevó nuestro castigo: «Habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas» (Heb 1. 3). No hay purgatorio porque el purgatorio tuvo 1ugar en el Calvario.

Otros creen que mientras el cuerpo es sepultado, el alma duerme. Y los que creen tal cosa lo hacen sinceramente. En dos diferentes epístolas, Pablo usa siete veces el término dormir para referirse a la muerte (véase 1 Co 1 1.30; 15.6,18,20; 1 Ts 4.13- 1 S). Se podría deducir que el tiempo entre la muerte y el retorno de Cristo se pasa en un estado de adormecimiento. (Y, si tal fuere el caso, ¿quién podría quejarse? Nos gusta dormir, ¿no es cierto?)

Pero hay un problema. La Biblia se refiere a algunos que ya han muerto que hacen cualquiera cosa menos dormir. Sus cuerpos están durmiendo, pero sus almas están bien despiertas. Apocalipsis 6.9-1 1 se refiere a las almas de los mártires que claman por justicia en la tierra. Mateo 17.3 habla de Moisés y Elías, quienes aparecieron en el Monte de la Transfiguración con Jesús. A Samuel, quien regresó de la tumba, se le describe como usando una túnica y con la apariencia de un dios (1 S 28.13-14). ¿Y qué podría decirse de la nube de testigos que nos rodean (Heb 12. 1)? ¿Podría tratarse de los héroes de la fe y de los seres queridos que se han ido antes que nosotros?

Yo creo que sí. Pienso que la oración de Bob era correcta. Cuando en la tierra hace frío, podemos buscar calor en el conocimiento de que nuestros seres queridos están en los cálidos y amorosos brazos de Dios.

No nos gusta decir adiós a nuestros seres queridos. Trátese de la escuela o el cementerio, la separación es dolorosa. No está mal que lloremos, pero no necesitamos desesperarnos. Ellos sufrieron aquí. Allá no hay dolor. Ellos tuvieron problemas aquí. Allá no hay problemas. Tú y yo podríamos preguntar a Dios por qué se los lleva. Pero ellos no. Ellos lo entienden. Ellos están, en este mismo momento, en paz en la presencia de Dios.

Hace menos de un año me encontraba ministrando en San Antonio cuando uno de nuestros miembros me pidió que hablara en el funeral de su madre. Su nombre era Ida Glossbrenner, pero sus amigos le decían Polly.

Mientras su hijo y yo planeábamos el servicio, me contó una historia fascinante sobre las últimas palabras que su madre había dicho. La señora Glossbrenner había estado como inconsciente en las últimas horas de su vida. En ese tiempo no pronunció palabra alguna. Pero momentos antes de su muerte, abrió los ojos y dijo con una voz clara: «Me llamo Ida Glossbrenner, pero mis amigos me dicen Polly».

¿Alucinaciones? Quizás. 0 a lo mejor algo más que eso. Quizás Ida estaba, bueno, en la puerta de entrada a los cielos,. Su cuerpo acá. Su alma en la presencia de Dios. Y quizás estaba identificándose.

No lo sé. Pero sí sé que cuando hace frío en la tierra, podemos encontrar refugio en el conocimiento de que nuestros seres queridos están en los cálidos y amorosos brazos de Dios. Y cuando Cristo venga, nosotros también lo estaremos.

Max Lucado
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Cómo operan las bendiciones y las maldiciones

Las fuerzas que determinan la historia se sitúan dentro de dos categorías: Las visibles y las invisibles. Es la interacción de estos dos planos lo que determina el curso de la historia.

Mientras circunscribamos nuestra atención a las cosas visibles y materiales, enfrentaremos de tiempo en tiempo sucesos y situaciones que no podremos ni explicar ni controlar del todo.Al plano visible pertenecen todos los objetos y sucesos normales del universo material. Estamos familiarizados con este plano y nos sentimos cómodos en él, aunque los sucesos a menudo no sigan el curso que desearíamos. Para mucha gente, los límites de su percepción no van más allá. Sin embargo, la Biblia abre una puerta hacia otro plano, el invisible, que no es material sino espiritual. Las fuerzas que actúan en este plano ejercen una continua y decisiva influencia sobre lo que ocurre en el plano visible.

En 2 Corintios 4:17-18 Pablo esboza estos planos:

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Las cosas que pertenecen al plano visible son transitorias y temporales. Es sólo en el plano invisible que podemos encontrar la realidad verdadera y permanente. También es en este plano que podemos descubrir las fuerzas que en última instancia moldearán nuestro destino, incluso en el plan visible. Pablo dice claramente que el éxito en la vida depende de la capacidad de captar y relacionarse con eso que es invisible y espiritual.

Tanto las bendiciones como las maldiciones pertenecen a« invisible plano espiritual. Son vehículos del sobrenatural poder espiritual. Las bendiciones producen resultados buenos y beneficiosos; las maldiciones producen resultados malos 3 dañinos. Ambas son temas de envergadura en las Escrituras Como ya señalé, las dos palabras se mencionan en la Biblia más de 640 veces.

Dos importantes características les son comunes. Primera , sus efectos rara vez se limitan al individuo. Pueden extender., se a familias, tribus, comunidades o naciones enteras. Segunda , una vez que se les da rienda suelta, tienden a continuar de generación en generación hasta que algo suceda que cancele sus efectos. Una cantidad de bendiciones y de maldiciones mencionadas en la Biblia con relación a los patriarcas han continuada obrando durante casi cuatro mil años y todavía siguen actuando.

Esta segunda característica de las bendiciones y las maldiciones tiene importantes implicaciones. Prácticas ser que en nuestra vida haya fuerzas actuando que ti, origen en generaciones anteriores. Consecuentemente, puede ser que nos estemos enfrentando con situaciones recurrentes o patrones de comportamiento que no pueden explicarse únicamente en términos de lo que ha sucedido en el transcurso de nuestra vida o experiencias personales. La causa básica puede remontarse mucho en el tiempo, incluso a miles de años.

El principal vehículo, tanto de las bendiciones como de las maldiciones, son las "palabras". Tales palabras pueden ser pronunciadas o escritas o meramente formadas interiormente. La Escritura dice mucho acerca del poder de las palabras. El libro de Proverbios, en particular, contiene muchas advertencias de cómo las palabras pueden ser usadas tanto para bien como para mal. Aquí hay algunos ejemplos:

El hipócrita con la boca daña a su prójimo; mas los justos son librados con la sabiduría.

Proverbios 11:9

Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina.

Proverbios 12: 1 8

La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.

Proverbios 15:4

La muerte y la vida están en el poder de la lengua y el que la ama comerá de sus frutos.

Proverbios 18:21

El apóstol Santiago dice mucho también acerca del uso de las palabras. El señala que la lengua es un miembro pequeño del cuerpo, pero el más difícil de controlar:

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestro miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

Santiago 3:5-6, 9-10

Santiago usa imágenes muy vivas para resaltar el tremendo poder que tienen las palabras para afectar las situaciones y la vida de las personas, tanto para bien como para mal. significativo que él resalte que ambas, las bendiciones y maldiciones, son palabras que pueden estar cargadas con e clase de poder casi desmesurado.

Las palabras no son, sin embargo, el único e: del cual se pueda transmitir el poder espiritual bendiciones y las maldiciones. Hay varias maneras en los objetos físicos pueden convertirse en vehículos clase de poder.

En Exodo 30:22-33 el Señor mandó a Moisés que elaborara un aceite especial para ungir, que debía usarse sola exclusivamente para ungir el tabernáculo y su mobiliario también a los sacerdotes que hubieran de ministrar en él. Levítico 8:1-2 leemos la manera de aplicar este aceite. En los versículos 10- 12 el relato concluye:

Y tomó Moisés el aceite de la unción y ungió el tabernáculo y todas las cosas que estaban en él, y las santificó. Y roció de él sobre el altar siete veces, y ungió el altar y todos sus utensilios, y la fuente y su base, para santificarlos. Y derramó aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo.

La palabra "santificar" en este pasaje significa "apartar para Dios, hacer santo". Por consiguiente el aceite se convirtió en un vehículo para impartir la bendición de la santidad tanto al tabernáculo y su mobiliario, como a los sacerdotes que ministraban en él.

Más adelante, en la historia de Israel, se usó el aceite de oliva para impartir bendición apropiada a los reyes que regirían al pueblo por mandato de Dios. Primera de Samuel 16:13 relata cómo el profeta Samuel apartó a David como rey escogido por Dios:

Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David.

El aceite vertido sobre la cabeza de David por Samuel se convirtió en un vehículo a través del cual la bendición del Espíritu Santo fue liberada en su vida para capacitarlo en su tarea de rey.

En el Nuevo Testamento, los, símbolos usados en la Cena del Señor se convierten también en vehículos de la bendición de Dios para quienes participan de ellos. En 1 Corintios 10: 16 Pablo dice:

La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

Para quienes los comparten con fe bíblica, estos símbolos transmiten la bendición de Dios. Pablo habla específicamente de "la copa de bendición" - o sea, la copa que transmite las bendiciones del nuevo pacto a quienes beben de ella.

Debe destacarse, sin embargo, que en todas las ordenanzas que acabamos de describir no hay lugar para la "magia". Las bendiciones no son inherentes a los objetos físicos como tales. Son impartidas sólo a aquellos que perciben la voluntad de Dios tal como está revelada en las Escrituras, y quienes entonces por fe Y obediencia personal reciben lo que se les Ofrece Por mediación de los objetos físicos. Sin fe y obediencia, no hay bendición.

Por el contrario, en 1 Corintios 11:29, Pablo dice concerniente a los símbolos de la Cena del Señor:

Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor juicio come y bebe para sí.

Esa es, por lo tanto, la alternativa, La fe y la obediencia reciben la bendición de Dios a través los símbolos; la incredulidad y la desobediencia provocar juicio de Dios. En ambos casos por igual, es a través de objetos físicos usados en la Cena del Señor que se transmite poder espiritual, tanto si es de bendición como si es para juicio.

Números 5:11-31 describe una ceremonia usada para d terminar si la esposa de un hombre le había sido infiel o Requería las oraciones y sacrificios apropiados, pero la ceremonia se centraba en vaso de agua, en que el sacerdote mezclaba polvo del suelo del tabernáculo y tinta, que raspaba de una maldición escrita. Entonces la mujer debía beber el agua.

Si era culpable, los efectos de la maldición escrita manifestarían en su cuerpo físico:

Su vientre se hinchará caerá su muslo; y la mujer será maldición en medio de pueblo.

Ese sería el castigo por su pecado. En este caso, vaso de agua es el vehículo a través del cual se transmitía maldición.

En cambio, si la mujer era inocente, no sufría ningún efecto dañino. De este modo, Dios vindicaba su virtud, y esposo no podía hacerle ninguna otra acusación. Su inocente la protegía de la maldición.

Las diferentes instancias que hemos dado establecen una importante verdad bíblica: en ciertas circunstancias, tanto bendiciones como las maldiciones pueden ser transmitidas por medio de objetos físicos. Por otra parte, si volvemos nuestra atención de las prácticas bíblicas a todas 1 diferentes formas de religiones falsas y del ocultismo, hay virtualmente límite para las formas que los objetos, físicos pueden convertirse en vehículos de maldiciones.

En Exodo 20:4-5, en el segundo de los Diez Mandamientos, Dios prohíbe expresamente hacer cualquier clase de ídolos o imágenes con propósitos religiosos, y advierte quienes quebranten este mandamiento traerán juicio no sobre sí mismos sino sobre, por lo menos, tres generaciones de sus descendientes:

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.

Bajo esta prohibición cae una amplia gama de objetos. En mi propio caso, que ya describí, los dragones chinos me expusieron a la influencia invisible de una maldición. Claro, que yo no tenía intenciones de venerarlos, pero representaban algo que había sido objeto de veneración idolátrica durante muchos siglos. Abrieron un canal que introdujo en mi hogar el poder maligno de la adoración pagana que había sido practicada durante milenios.

Más tarde, cuando repasé los acontecimientos, noté un efecto particular que aquellos dragones tuvieron sobre mí. No se limitaron a ser una barrera que me impedía adelantar hacia la bendición de la prosperidad, sino que tampoco me dejaban ver que la bendición estaba allí. Unicamente después de quedar libre de su influencia pude discernir por fe lo que Dios tenía preparado para mí.

Desde entonces he observado el mismo efecto en la vida de muchas personas que están bajo una maldición. La maldición no sólo les impide recibir la bendición que Dios les está ofreciendo, sino que tampoco les permite comprender que la bendición está ante ellos lista para cubrirlos. Unicamente cuando el Espíritu Santo hace brillar la luz de la Escritura en nuestra vida, empezamos a comprender la manera en que el diablo nos ha estado engañando y defraudando.

Derek Prince
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Cultivando los frutos del Espíritu

Jesús dijo: "(1)Yo soy la Vid verdadera, y mi Padre es el Labrador. (2)Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve mas fruto. (3)Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. (4)Permaneced en mi y yo en vosotros.

Como el pámpano no puede levar fruto por si mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mi.. (5)Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mi, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer" (Juan 15:1-5)

El Señor declara, "Yo soy" El no dijo: "Yo tengo la vid verdadera"; Él dijo, "Yo soy la vid verdadera"

Esto significa que la vid verdadera es una persona - pero no solamente una persona - es Nuestro Señor Jesucristo.

Dios Padre es el jardinero, el labrador, el Que esta encargado de que la vid produzca fruto.

Este pasaje nos revela que cada rama la cual permanece en Él - cada creyente verdadero - continuamente esta siendo podado, limpiado. Note que la palabra "limpiará" esta conjugada en tiempo presente-futuro. Esto significa que nosotros constantemente estamos siendo limpiados y refinados para que de esta manera podamos producir mas fruto.

Por lo tanto, por medio de la Palabra de Dios (versículo 3), usted y yo podemos permanecer en Él, para que Él pueda llevar a cabo su labor en nosotros. Jesús dijo: "Permaneced en mi y yo en vosotros" En el versículo 5 Él repite nuevamente este pensamiento:

"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mi, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer"

En Juan 15:16, el Señor declara, "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, El os lo de"

El fruto espiritual no es algo que uno pueda fabricar. La fuente del fruto espiritual es la presencia de Dios. Usted no tiene que fabricar nada; usted solo debe producirlo. Él es la vid verdadera, por lo tanto no siga buscando ese algo - Búsquelo a Él.

Quiero compartir con usted tres pasos muy simples los cuales le van a facilitar el que usted permanezca en la presencia de Dios, y por consiguiente, el que usted pueda producir fruto espiritual.

Uno: Obtenga un mejor conocimiento del Maestro

Jesús no estaba hablando de algún sentimiento. Él estaba hablando de permanecer en Su Persona Divina.

Comience a buscarle en su Palabra y por medio de la oración. No solo use una lista de oraciones, espérelo a Él y dele la bienvenida a su Presencia, ahí mismo, donde usted se encuentra. No se mortifique por llevar un horario o un orden del día. Dígale al Señor "Quiero Conocerte" - y ahí, espérelo, hasta que Él llegue. Pase mas tiempo con Él y llegará a conocerle mejor.

Jesús es quien produce el fruto, nosotros quienes los vemos nacer, por lo tanto, el fruto del Espíritu es realmente el fruto de Jesús. El fruto del Espíritu es el fruto del Maestro. Si usted quiere ver el fruto en su vida, debe de llegar a conocer la maravillosa y especial presencia de nuestro Señor quien es la fuente de vida del fruto del Espíritu.

Dos: Sea plantado firmemente, no permita malas
influencias en su vida.

Salmo 1:1-3 declara:

"(1)Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; (2) Sino que le ley de Jehová esta su delicia, y en su ley medita de día y de noche. (3)Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae, Y todo lo que hace prospera"

Es imposible permanecer en la presencia de Dios si usted lleva una vida de pecado. Si usted goza de compañía inadecuada y le gusta ver profanidad en la televisión o en películas, entonces usted no podrá ser plantado propiamente y tampoco podrá producir fruto espiritual. Solo cuando usted se deleite en las leyes de Dios, es que será usted plantado junto a corrientes de agua.

Dios juzga a los pecadores (Eclesiastés 8:11-13) Por esto es vital el resguardarse de las malas influencias en su vida. La Biblia también nos dice que la influencia de un solo pecador, destruye mucho bien (Eclesiastés 9:18) también el bien puede ser borrado por razón de mala conducta (Ezequiel 3:20)

Tres: Plantados en la congregación correcta

El Salmo 92:13-14 declara:

"Plantados en la casa de Jehová. En los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificaran; estarán vigorosos y verdes"

Usted no puede producir fruto si esta plantado en tierra árida. No solo debe de ser plantado en el medio ambiente correcto, pero también debe de ser plantado en la congregación correcta. Debe usted estar conectado correctamente - tanto a Jesús, quien es la fuente de vida, como a la iglesia.

Asegúrese de que usted se encuentra en la congregación adecuada, que usted esta siendo alimentado por un Pastor quien "... no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad" (2 Timoteo 2:15)

El Señor desea que usted produzca continuamente fruto - no el fruto que usted cultivó hace 20 años - sino fruto fresco. La parábola en Lucas 13:6-9 nos muestra que Dios es muy paciente durante este proceso. Dios está dispuesto a ayudarle a producir fruto, pero también espera que usted coopere con El de igual manera. Él le proveerá de fertilizante espiritual, Él le llenará de fuerza y energía y Él lo ungirá. Él le dará a probar de su Presencia para que en usted crezca la sed por Él, pero si usted continua ignorándole, eventualmente, será quebrantado (Proverbios 29:1)

Benny Hinn
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