El poder de la alabanza

Pablo y Silas pasaron momentos difíciles, pues ambos fueron azotados y luego echados dentro de una cárcel oscura y sucia. ¿Qué harías tú en semejante situación? ¿Qué haría yo? Lo que hicieron estos dos prisioneros es sorprendente: comenzaron a cantar himnos a Dios (Hechos 16), y tuvieron su propia reunión de alabanza y adoración, ¡Qué increíble!

Nosotros fuimos creados para adorar y alabar a Dios. Sin embargo, como suele hacerlo nuestro Padre, esta práctica también produce beneficios para aquellos que la ejercen. Lo que comenzó como un sencillo ejercicio de fe y esperanza, terminó siendo la herramienta que Dios usó para dar libertad a Pablo y Silas; v no sólo a ellos, sino a todos los prisioneros que se encontraban en aquel terrible lugar. Hechos 16 nos dice que después de haber cantado, llegó un gran terremoto, y codas las puertas y cadenas de aquel lugar de ataduras fueron abiertas v rotas. La alabanza se convirtió en la bomba nuclear que Dios usó para traer libertad y salvación a muchas vidas.

Entiendo que existen dos clases de alabanza, Una de ellas se produce después de la liberación o la obra de Dios en favor nuestro. Los salmos están llenos de ejemplos de esta clase de alabanza, Algunos como: “Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza” (51:15); “Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día” (35:2S) y,“A Jehová cantaré en mi vida, a mi Dios cantaré salmos mientras viva” (1(14:33)

Otra clase de alabanza es la de la obediencia, y fe, como la mencionada en 1 Tesalonicenses 5:18 cuando dice: ‘‘Dad gracias en todo porque cita es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”, Dios quiere que cualquiera que sea nuestra circunstancia, podamos levantar nuestras voces en alabanza y agradecimiento a nuestro Dios. Esta era la alabanza que practicaban Pablo y Silas, y es la alabanza que produce milagros.

Otro ejemplo del poder que contiene esta clase de alabanza, se encuentra en 2 Crónicas 20, cuando Dios dio una gran victoria al pueblo de Israel contra los moabitas y amonitas después de haber comenzado a alabar en el momento de enfrentar unos enemigos terribles y poderosos. Humanamente, Israel no podía luchar contra pueblos guerreros, pero cuando Dios le dijo: “Alaben”, Israel obedeció y vio la mano de Dios levantarse en su favor, y sus enemigos fueron totalmente derrotados, sin levantar siquiera una espada, ¡Ese es el poder de la alabanza de obediencia y fe!

¿Dónde te encuentras ahora mismo? ¿Te encuentras en una cárcel ahora? ¿Estás enfrentando un enemigo más poderoso que tú? Sé que no todas las cárceles son las hechas con manos humanas, y, muchas veces, el enemigo nos ataca interiormente, pero el principio es el mismo: La alabanza es una herramienta poderosa de liberación y salvación. Algo sucede cuando ponemos nuestra mirada sobre el Dios de toda la creación y no en nuestra propia situación. Nuestra fe crece cuando dejamos de mirar nuestra situación y miramos a nuestro Salvador, Sanador, Libertador y Padre.

Esto es lo que sucede cuando comenzamos a alabar, y, en el momento en que dejamos de luchar y procedemos a alzar nuestras manos para adorar en lugar de alzarlas para luchar o trabajar, Dios puede hacer su obra, Podrás tener años en tu cárcel, años de lucha contra el mismo enemigo, pero para Dios no existen los limites del tiempo. A El sólo le importa la obediencia de sus hijos. Mira hacia tu futuro brillante con Cristo. Si una adicción aprisiona tu cuerpo y mente, mira hada tu Libertador.

Si tu cárcel son sentimientos de enojo, falta de perdón. o angustia, déjalos por la paz que sobrepasa el entendimiento. No importa cómo llegaste a estar en aquella cárcel, lo importante es que Dios está poniendo una herramienta poderosa en tus manos que te podrá liberar de tu angustia, tristeza o depresión, Sólo Tienes que decidir usarla, sólo tienes que decidir obedecer y dar gracias en Todo, “¡Que todo lo que respire alabe a Dios!” (Salmo 150:6),
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El anticristo

Estuve recientemente en una reunión de artistas e intelectuales. Platicaba con un conocido escritor, autor de varios libros. El tema de nuestra charla: la Biblia. El, incrédulo. Yo, cristiano. La Biblia, para él, un libro mitológico hebreo, lleno de fantásticas, aunque muy bellas leyendas. La Biblia, para mí, la Palabra de Dios revelada a los hombres por el Espíritu Santo.

El Libro de los libros, las Sagradas Escrituras. El, según confesó, jamás la había leído (!!). Yo, con toda humildad, pero con verdad, pude asegurarle que la leía, la estudiaba, y trataba de practicarla todos los días. Y de esta charla surgió una discusión muy provechosa, fruto de la cual es este corto artículo.

Como todos los críticos superficiales de la Biblia, a la que por supuesto desconocen, este escritor me hizo burlonamente la ya conocida pregunta que, jubilosamente señalan algunos como evidente prueba de que la Biblia se contradice y se equivoca: “¿De donde tomó mujer Caín?” Por supuesto piensan que es una pregunta a la que no puede dársele respuesta, y triunfalmente se le quedan viendo a uno con aires de vencedores. Sin embargo pronto va cambiando de expresión su semblante a medida que van escuchando la respuesta que ustedes, amables lectores, encontrarán en las siguientes líneas. He aquí la respuesta.

Caín fue, sin lugar a dudas, el primer hijo de Adán y Eva. Dice Génesis 4.1, “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón”. Luego el versículo 2 dice: “Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra”. Por la lectura de estos dos versículos muchos eruditos han afirmado que Caín y Abel fueron gemelos. Como no está expresado de modo preciso, bien pudo haber sido así pero de todos modos vemos claramente que Caín nació primero que Abel. Fue, pues, el hijo mayor de Adán y Eva.

En los versículos 3 y 4 ya encontramos a ambos hermanos siendo hombres y ofrendando los dos a Jehová. No se nos dice su edad, pero lógicamente ya eran personas mayores aptas para el trabajo. Génesis 4.3 dice: “aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” y en versículo 4: “Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y su ofrenda”. Caín trabajaba, pues, la tierra, y Abel cuidaba sus ovejas. ¿Sería ilógico pensar que no tenían otros muchos hermanos y hermanas?, no, eso sería muy lógico.

Y ya en el versículo 8 tenemos el primer homicidio: “Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”. Caín mata a Abel. Luego vienen los versículos 16 y 17, y con ellos lo que tanto intriga a los enemigos de la Biblia. Leamos v. 16: “Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén” y v. 17: “conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc”. Entre paréntesis: Nod no era el nombre de ninguna persona. Significa “errante”, y se le dio tal nombre a ese lugar por haber llegado a él Caín en ese estado o condición.

Los que jubilosamente señalan estos pasajes como una evidente incongruencia de la Biblia, suponen que Caín era entonces el único ser humano en la tierra, aparte de Adán y Eva. Una suposición sin base, naturalmente. En ninguna parte de la Biblia se nos dice que en el momento del homicidio eran Caín y Abel los dos únicos hijos de Adán y Eva. Por el contrario, la lógica nos dice que seguramente ya entonces había un regular número de hermanos, primos, sobrinos, hijos y nietos. Dice Génesis 5.4: “Y fueron todos los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas”. Esto es, contando después de la muerte de Abel, pues Set les fue dado a Adán y Eva en sustitución de éste. Génesis 4.25: “Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella), me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín”. Tomar nota que no dice aquí que Set haya sido el tercer hijo de Adán y Eva sino “otro hijo en lugar de Abel”. Luego nos dice Génesis 5.5: “Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió”. Es decir que cuando nació Set, Adán contaba con ciento treinta años. ¿Podríamos imaginarnos cuántos hijos pudo haber engendrado Adán durante ese tiempo? Recordemos la primera parte de Génesis 1.28: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos: llenad la tierra y sojuzgadla…”

Claramente vemos aquí a Dios dirigiéndose al primer hombre y a la primera mujer recién creados y creados ya adultos, no lo olvidemos, y dándoles su primer mandamiento y ese primer mandamiento, indudablemente, tuvo que ser obedecido y cumplido. Tan es así que no sólo la fecundidad, sino la longevidad eran la regla general de aquellos días, pues vemos que la facultad de procreación no se veía disminuida con el aumento de edad. Recordemos que Noé engendró a Sem, Cam y Jafet, a los quinientos años de edad (Génesis 5.32).

Poniendo un ejemplo actual, para hacer comparaciones, podría contarles de una pareja de viejecitos que yo personalmente conozco. El tiene setenta y cinco años y ella setenta. Hace cincuenta se casaron y tuvieron seis hijos: cuatro mujeres y dos varones. Actualmente esos seis hijos son padres de treinta y ocho hijos, en conjunto. De estos, nueve ya están casados y tienen trece hijos a su vez. Sumemos estas cantidades y tendremos que aquellas dos personas que se casaron hace cincuenta años se han reproducido en cincuenta y nueve en la actualidad. Y esto es en estos tiempos en que tener seis hijos es ya batir un récord. ¡Ahora en el principio cuando la tierra comenzó a ser poblada! Dice el Dr. Henry M. Morris en su libro, La Biblia y la Ciencia Moderna, “Si aceptamos la afirmación bíblica de que los hombres vivían cientos de años y continuaban engendrando hijos y hijas hasta casi el final de sus vidas, y aceptamos promedios de matrimonio y nacimiento muy conservadores en relación a los actuales, pueden calcularse fácilmente en veinte millones los habitantes de la tierra a la muerte de Adán”. Consecuentemente Caín pudo tomar esposa entre sus hermanas y tuvo tiempo suficiente para edificar muchas ciudades.

Sería bueno, para evitar suspicacias, que mis amables lectores recordaran que en esa época primitiva aún no existían las enfermedades, ni los males hereditarios, como ocurre ahora. Es por eso que no sólo Caín, sino también los otros hijos de Adán pudieron contraer matrimonio con sus hermanas. Luego tuvo que haber uniones entre primos, tíos y sobrinos, etc., pues dice Pablo en Hechos 17.26: “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación”.

Vemos, pues, que la Biblia ni se equivoca, ni se contradice, ni es inconsecuente consigo misma en este asunto de la esposa de Caín, ni en ningún otro. Son los ignorantes y, cosa absurda e increíble, los desconocedores de la Biblia, los que jamás la han estudiado ni leído, son ellos los que más la atacan y calumnian, movidos única y exclusivamente por su egolatría, soberbia, orgullo y altivez, y para darse aires de sabihondos y superinteligentes. Respecto a ellos nos dice la Palabra de Dios claramente: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1.18-21).

Los cristianos sabemos que la Biblia no se equivoca, ni se contradice y permanece para siempre. 2 Timoteo 3.16,17 nos dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

Y la prueba más fehaciente nos la da, paradójicamente, la ciencia moderna, la cual en vez de probar lo contrario, cada día que pasa, y mientras más avanza, nos confirma la veracidad eterna de la Palabra de Dios. “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán”, dijo el Señor en Marcos 13.31.
Conrado Urrutia

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¿De donde vino la mujer de Caín?

Estuve recientemente en una reunión de artistas e intelectuales. Platicaba con un conocido escritor, autor de varios libros. El tema de nuestra charla: la Biblia. El, incrédulo. Yo, cristiano. La Biblia, para él, un libro mitológico hebreo, lleno de fantásticas, aunque muy bellas leyendas. La Biblia, para mí, la Palabra de Dios revelada a los hombres por el Espíritu Santo.

El Libro de los libros, las Sagradas Escrituras. El, según confesó, jamás la había leído (!!). Yo, con toda humildad, pero con verdad, pude asegurarle que la leía, la estudiaba, y trataba de practicarla todos los días. Y de esta charla surgió una discusión muy provechosa, fruto de la cual es este corto artículo.

Como todos los críticos superficiales de la Biblia, a la que por supuesto desconocen, este escritor me hizo burlonamente la ya conocida pregunta que, jubilosamente señalan algunos como evidente prueba de que la Biblia se contradice y se equivoca: “¿De donde tomó mujer Caín?” Por supuesto piensan que es una pregunta a la que no puede dársele respuesta, y triunfalmente se le quedan viendo a uno con aires de vencedores. Sin embargo pronto va cambiando de expresión su semblante a medida que van escuchando la respuesta que ustedes, amables lectores, encontrarán en las siguientes líneas. He aquí la respuesta.

Caín fue, sin lugar a dudas, el primer hijo de Adán y Eva. Dice Génesis 4.1, “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón”. Luego el versículo 2 dice: “Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra”. Por la lectura de estos dos versículos muchos eruditos han afirmado que Caín y Abel fueron gemelos. Como no está expresado de modo preciso, bien pudo haber sido así pero de todos modos vemos claramente que Caín nació primero que Abel. Fue, pues, el hijo mayor de Adán y Eva.

En los versículos 3 y 4 ya encontramos a ambos hermanos siendo hombres y ofrendando los dos a Jehová. No se nos dice su edad, pero lógicamente ya eran personas mayores aptas para el trabajo. Génesis 4.3 dice: “aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” y en versículo 4: “Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y su ofrenda”. Caín trabajaba, pues, la tierra, y Abel cuidaba sus ovejas. ¿Sería ilógico pensar que no tenían otros muchos hermanos y hermanas?, no, eso sería muy lógico.

Y ya en el versículo 8 tenemos el primer homicidio: “Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”. Caín mata a Abel. Luego vienen los versículos 16 y 17, y con ellos lo que tanto intriga a los enemigos de la Biblia. Leamos v. 16: “Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén” y v. 17: “conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc”. Entre paréntesis: Nod no era el nombre de ninguna persona. Significa “errante”, y se le dio tal nombre a ese lugar por haber llegado a él Caín en ese estado o condición.

Los que jubilosamente señalan estos pasajes como una evidente incongruencia de la Biblia, suponen que Caín era entonces el único ser humano en la tierra, aparte de Adán y Eva. Una suposición sin base, naturalmente. En ninguna parte de la Biblia se nos dice que en el momento del homicidio eran Caín y Abel los dos únicos hijos de Adán y Eva. Por el contrario, la lógica nos dice que seguramente ya entonces había un regular número de hermanos, primos, sobrinos, hijos y nietos. Dice Génesis 5.4: “Y fueron todos los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas”. Esto es, contando después de la muerte de Abel, pues Set les fue dado a Adán y Eva en sustitución de éste. Génesis 4.25: “Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella), me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín”. Tomar nota que no dice aquí que Set haya sido el tercer hijo de Adán y Eva sino “otro hijo en lugar de Abel”. Luego nos dice Génesis 5.5: “Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió”. Es decir que cuando nació Set, Adán contaba con ciento treinta años. ¿Podríamos imaginarnos cuántos hijos pudo haber engendrado Adán durante ese tiempo? Recordemos la primera parte de Génesis 1.28: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos: llenad la tierra y sojuzgadla…”

Claramente vemos aquí a Dios dirigiéndose al primer hombre y a la primera mujer recién creados y creados ya adultos, no lo olvidemos, y dándoles su primer mandamiento y ese primer mandamiento, indudablemente, tuvo que ser obedecido y cumplido. Tan es así que no sólo la fecundidad, sino la longevidad eran la regla general de aquellos días, pues vemos que la facultad de procreación no se veía disminuida con el aumento de edad. Recordemos que Noé engendró a Sem, Cam y Jafet, a los quinientos años de edad (Génesis 5.32).

Poniendo un ejemplo actual, para hacer comparaciones, podría contarles de una pareja de viejecitos que yo personalmente conozco. El tiene setenta y cinco años y ella setenta. Hace cincuenta se casaron y tuvieron seis hijos: cuatro mujeres y dos varones. Actualmente esos seis hijos son padres de treinta y ocho hijos, en conjunto. De estos, nueve ya están casados y tienen trece hijos a su vez. Sumemos estas cantidades y tendremos que aquellas dos personas que se casaron hace cincuenta años se han reproducido en cincuenta y nueve en la actualidad. Y esto es en estos tiempos en que tener seis hijos es ya batir un récord. ¡Ahora en el principio cuando la tierra comenzó a ser poblada! Dice el Dr. Henry M. Morris en su libro, La Biblia y la Ciencia Moderna, “Si aceptamos la afirmación bíblica de que los hombres vivían cientos de años y continuaban engendrando hijos y hijas hasta casi el final de sus vidas, y aceptamos promedios de matrimonio y nacimiento muy conservadores en relación a los actuales, pueden calcularse fácilmente en veinte millones los habitantes de la tierra a la muerte de Adán”. Consecuentemente Caín pudo tomar esposa entre sus hermanas y tuvo tiempo suficiente para edificar muchas ciudades.

Sería bueno, para evitar suspicacias, que mis amables lectores recordaran que en esa época primitiva aún no existían las enfermedades, ni los males hereditarios, como ocurre ahora. Es por eso que no sólo Caín, sino también los otros hijos de Adán pudieron contraer matrimonio con sus hermanas. Luego tuvo que haber uniones entre primos, tíos y sobrinos, etc., pues dice Pablo en Hechos 17.26: “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación”.

Vemos, pues, que la Biblia ni se equivoca, ni se contradice, ni es inconsecuente consigo misma en este asunto de la esposa de Caín, ni en ningún otro. Son los ignorantes y, cosa absurda e increíble, los desconocedores de la Biblia, los que jamás la han estudiado ni leído, son ellos los que más la atacan y calumnian, movidos única y exclusivamente por su egolatría, soberbia, orgullo y altivez, y para darse aires de sabihondos y superinteligentes. Respecto a ellos nos dice la Palabra de Dios claramente: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1.18-21).

Los cristianos sabemos que la Biblia no se equivoca, ni se contradice y permanece para siempre. 2 Timoteo 3.16,17 nos dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

Y la prueba más fehaciente nos la da, paradójicamente, la ciencia moderna, la cual en vez de probar lo contrario, cada día que pasa, y mientras más avanza, nos confirma la veracidad eterna de la Palabra de Dios. “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán”, dijo el Señor en Marcos 13.31.

Conrado Urrutia
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La oración

Según los diccionarios “comunicación” es la acción de comunicar, es el trato entre dos personas o más.  Hace muchos años, mi esposo, el Pastor Cash, me dijo: Sonia, no hables en taquigrafía. Omites palabras, das la idea incompleta y después crees que te entiendo. Y en realidad es así, en ciertos momentos no termino de decir las cosas y creo que me entienden.

Creo que aprender a comunicarnos es muy importante como los seres humanos que somos. Necesitamos tener una buena comunicación y relación con nuestra pareja y nuestros hijos. También necesitamos aprender a tener comunicación con Dios. Él siempre ha anhelado poder comunicarse con nosotros, y nosotros según nuestro estado de ánimo deseamos hacerlo o no. Pero el Señor quiere que esa comunicación sea con libertad en los dos lados

Cuando estábamos en las masivas el Señor me hizo ver que los años de gloria no empezaron con Casa de Dios, sino que habían empezado antes. La primera vez que Dios me habló tenía nueve años. En esa ocasión el Señor me dijo: Sonia, quiero que pidas por un novio. Y yo le dije: ¿Cómo puedo pedir un novio si ni siquiera sé qué es? Y me respondió: Pide un novio que esté interesado 100% en mí, y que te vea linda y te quiera. Eso fue tremendo porque me puse a platicar con Él y me contestó.
De hecho, así fue, El Señor me concedió un esposo que está muy interesado en Él. El Señor se volvió a comunicar conmigo cuando fui a un retiro en Estados Unidos y le abrí mi corazón, y le dije: Si Señor, aquí estoy. Soy tu sierva y estoy para servirte. Perdóname. Lo impresionante del amor de Dios, es que también me habló cuando Ana Gabriela, mi hija se estaba muriendo. Ella sufrió una convulsión y Dios me dijo: No que es mía, ¿Si yo te la di, no te la puedo quitar? Y cuando oí Su voz cambió el ambiente, no pude seguir llorando y le dije: Si Señor, es cierto. Es tuya.

En ese momento ella reaccionó como si no hubiera pasado nada. Después los doctores me dijeron que le hiciera exámenes, pero gracias a Dios ella está muy Sana. Entonces, el Señor me empezó a inquietar acerca de la comunicación y me dijo: Tienes que aprender a comunicarte conmigo.  Muchos podemos decir que Dios nos ha hablado, pero sería mejor que fuera en doble vía, del lado nuestro hacia Dios. Necesitamos comunicarnos mejor.

La comunicación es uno de los problemas más agudizados en los matrimonios, porque uno debe aprender a conocer a su esposo y comunicarse con él. De hecho, uno de los factores de divorcio más común, es la falta de comprensión.

Para poder compartir este tema con ustedes me documente con cinco libros, uno de ellos se titula: “Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus”

Cuando comienzas a practicar otro idioma, lo conoces y aprendes más, cuando lo practicas más. Lo mismo es con el esposo o la esposa, hablan otro idioma y nosotros tenemos que aprenderlo para poder comunicarnos con ellos. Debes aprender a conocer como habla tu pareja. En uno de los libros que leí dice que el hombre habla como un waffle y la mujer como un fideo. El waffle está lleno de cuadritos con divisiones, y cuando le echas miel a esos cuadritos hasta que no  se llena uno, no puedes pasar al siguiente. Así son los hombres cuando hablan, primero deben terminar un tema para pasar a otro.

No que las mujeres, empezamos un tema, nos pasamos al siguiente, volvemos al primero. Hablamos de diferente forma. Es muy importante saber cómo nos comunicamos. En una ocasión, Ana Gabriela le estaba entregando un regalito a una amiga de nosotros. Cuando ella lo abrió se dio cuenta que estaba roto y con mucha pena se acercó a decirme. No sé qué cara hice, pero ella me dijo: Mamá yo no lo rompí, venía roto. Seguramente el gesto que le hice fue de incredulidad. Hay muchas formas en que nos podemos comunicar, y necesitamos aprender a hacerlo de la manera correcta por bienestar nuestro.

En la Biblia el Señor también nos enseña que debemos aprender a comunicarnos con nuestros hijos.
En Malaquías 4:6 dice: Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres... Hay buenos libros para poder aprender a hacerlo correctamente, uno de ellos se llama: “Ayúdame, Soy padre”. Para tener una buena comunicación con nuestros hijos debemos ponernos en el lugar de ellos y en la edad que ellos están. Eso también es parte del evangelio, somos los primeros en compartir lo que es Dios.

Una cosa en la que el Señor me mostró que debía esforzarme en la comunicación es el modelo de Jesús. Dios empezó a mostrarle al Pastor Cash que debía formar líderes, y cuando empezó a enseñar el modelo de Jesús nos dijo que debíamos hacer lo que Jesucristo hacía. Y Él intervenía en las familias, sanaba sus corazones y sus heridas, los ministraba y liberaba. El modelo de Jesús implantó un desafía nuevo en mi vida porque uno no puede decir que va ser cristiano en su sala y en su casa. Tampoco puede decir que va a ser cristiano sólo con dos ovejitas, sino ¿A quién le vamos a compartir esa Palabra? ¿De qué me sirve tener guardadas tantas bendiciones de Dios sino se las voy a decir a nadie? Si nosotros tenemos temor u orgullo no podemos enseñarle a alguien más.

Al mismo tiempo que empezó el Modelo de Jesús, empezaron los programas de televisión. En ellos debía hablar delante de las cámaras y me costaba mucho. Nuestro director de televisión me refirió con una locutora, ella decía que uno debe aprender a ser expresivo, y agarrar aire para hablar. Me dio un montón de consejos y me enseño ejercicios para que estuviera relajada. Con eso también me di cuenta que era muy importante la forma en que uno transmite las cosas.

LA ORACIÓN:
Ya hablé de la importancia de la comunicación, cómo hablar entre esposos y cómo se debe hablar con los hijos, ya puse mi ejemplo de cómo Dios se comunicó conmigo; pero ahora les quiero hacerte una pregunta: ¿De qué forma nos podemos comunicar con Dios? La respuesta es orando.  Si no nos podemos comunicar adecuadamente con quien tenemos al lado y podemos ver, ¿Cómo sabemos si nos estamos comunicando bien con Dios?

En Mateo 26:36-41 dice: Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

Quiere decir que si en este momento de crisis no pudieron tomar el tiempo para velar y orar, ¿será que lo hacían antes? Puedes cerrar la puerta, pero a los cinco minutos te quedas dormido o no sabes que hablar con Dios. Necesitamos velar y orar constantemente delante del Señor porque es ahí donde tenemos las bendiciones.

Hace poco me recordé de un estudio que hicieron acerca del Padre Nuestro en la iglesia que servía hace algunos años Dan Thompson. Habemos muchos que sabemos de memoria la oración del Padre Nuestro, pero también hay algunos no lo saben. El Padre Nuestro dice: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tú voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. (Mateo 6:9-13)

El Padre nuestro es muy lindo y puede desglosarse en muchas formas, pero hoy voy a desarrollar una de la siguiente manera:

Padre Nuestro: Esto nos da su paternidad y quiere decir que Dios es nuestro Padre y podemos acercarnos y tener confianza con Él.

Santificado sea tu nombre: Nuestro Señor tiene muchos nombres en la Biblia y debemos entrar Su presencia de esa forma.

Vénganos tu reino: el reino de Dios es servirle, es estar dispuesto a hacer algo por las personas.
Hágase tú voluntad: ¿Cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida? Si no conoces cuál es la voluntad de Dios para ti va ser muy difícil que la hagas. La Biblia nos habla claramente de la voluntad de Dios para nosotros.

El pan de cada día: La Biblia nos dice que no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

El pan de cada día es la porción de Palabra que necesitas, ahí puedes pedir lo que necesitas; por ejemplo, si te va mal en el negocio puedes decirle a Dios que quieres la bendición material. En los momentos que estás a solas con Él, Dios sabe que palabra necesitas y te va a ministrar y hacer cariño como su hijo que eres.

Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores: Tenemos que saber perdonar. En esta parte está el perdón y el carácter de Jesucristo. Si deseas imitar a Jesús debes perdonar porque Él nos ha perdonado por todos nuestros pecados. Debemos aprender a perdonar, Jesucristo que nos dio ese gran ejemplo.

Líbranos de tentación: Esto es algo que constantemente tenemos que estar peleando y luchando delante de Dios. Ahí puedes decirla a Dios que te libre de la tentación, que te aparte del hombre malo y la mujer mala, que te ayúdame a no hacer negocios malos.

El reino, el poder y la gloria: Ahí hay tantas cosas que podemos hablar con Dios en un cuarto y cuando uno se da cuenta ya pasó como media hora.

En Lucas 4:1-3 dice: Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo.

Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mi Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás.

¡Mira lo tremendo que es el contexto entre Jesucristo y Satanás! Él estaba lleno de poder y de unción, y en esos momentos el diablo lo quiso tentar con la Palabra. Jesucristo siendo el hijo de Dios y estando en ayuno y oración no se quedó meditando nada más en lo que Satanás le había dicho, y sabiendo el poder y la unción que tenia sobre Él no lo ignoró, tampoco se quedó callado; actuó inmediatamente.

Posiblemente el Señor te ha avisado en las noches de un ataque del diablo y no te has levando a orar. Jesús sabía que tenía el poder y la autoridad, con mayor razón lo podía ignorar pero lo que hizo la diferencia fue que actuó, tuvo valor, lo reprendió, y uso la Palabra. Hay que tener valor para comunicarse.

Es importante que usemos la boca porque en ella esta el poder de la vida y la muerte. Usémosla para hablar con nuestro creador, para expresarle nuestras necesidades, para obtener victoria y bendecir a la gente.

Dios quiere hacer grandes cosas contigo, y tú no puedes seguir con esa conformidad, estando con las manos estiradas, esperando siempre que alguien haga algo por ti. Debemos actuar. Si no nos esforzamos en tener buena comunicación con los que vemos ¿qué nos va asegurará que vamos a tener una buena comunicación con Dios? Jesucristo actuó y eso es lo que debemos hacer nosotros también hoy.

Es muy importante que le dediques tiempo a la oración, métete a solas con el Señor porque cuando vengan los momentos de prueba, Él no va a permitir que te quedes indiferente. No te vas a quedar esperando que alguien haga algo por ti, sino que tú te vas a levantar a hacerlo. Pide al Señor que te ayude y guíe para poder comunicarte con Él.

Sonia Luna
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¿Cómo sacar provecho de las pruebas?

Fil 1:12 Y quiero, hermanos, que sepáis que las cosas que me han sucedido, han redundado más en provecho del evangelio; Notables palabras las de apóstol Pablo, conociendo su situación de preso-encadenado por causa del testimonio de Jesucristo. Este probado siervo de Dios, podía testificar con toda seguridad “que todo lo que le sucedía” era de provecho para el evangelio. A veces el creyente comete la equivocación de separar en dos lo que considera:

A) La vida personal. (el trabajo, la familia, las finanzas, etc)
B) La vida eclesial. (actividades en la iglesia, predicación del evangelio, testimonio etc.)
Cuando uno les pregunta  a estas personas: -Como estás? Contestan: Las cosas del Señor van bien… pero ahora las personales, van mal, realmente las cosas no salen como quiero… y eso me deprime.

Cuando consideramos que la vida personal o familiar es ajena a las cosas del Señor y viceversa, encontramos un desequilibrio como quién camina con una pierna mas corta. Y es así “que empezamos a cojear” porque la pierna de mi vida personal, es mas corta que la otra que destino al evangelio.

Esto se solucionaría si llevásemos nuestra mente y corazón a un sencillo razonamiento bíblico: Fil 1:21: Porque para mí el vivir es Cristo. Esto involucra TODA MI VIDA y no existe tal división de “mis cosas” y “las cosas del Señor” porque “todo” tendría que que ser de EL. Los dos pies puestos en el evangelio.

SALIDA A NUESTRAS PRUEBAS
Quien puede testificar sin avergonzarse: TODO LO QUE ME HA SUCEDIDO HA SIDO PARA PROVECHO DEL EVANGELIO! Alguien dirá: -Hay cosas que suceden que no son para ningún provecho… Es verdad, todas aquellas cosas “productos del pecado y la desobediencia” no son de provecho para nosotros ni para quienes nos rodean.

Lo que se plantea son “aquellas cosas” que no son productos del pecado, sino que vienen como prueba de nuestra fe. Aún así, si nuestros “ojos espirituales” no están abiertos, no podremos ver ningún bien, nuestra mente carnal no puede ver “la salida de la prueba” porque la llave está en manos de Aquel que junto con la tentación da también la solución.

1Cor:10:13: No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeís llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar. Si no rendimos incondicionalmente nuestra vida al Señor, sino estamos con Cristo “juntamente crucificados” no habrá salida a nuestra dificultades.

PROVECHO PARA EL EVANGELIO
Notemos que el apóstol dice que las cosas que le sucedieron, no fueron para provecho personal… sino para “el evangelio”. Si bien trabajamos, nos movemos, atendemos nuestras necesidades personales o familiares, nuestra vida salvada por Cristo tiene como propósito en esta tierra la de “llevar el evangelio”. Si fuimos ganados por el Salvador, no podemos pensar que “predicar a otros”, asistir a nuestro hermano, consolar al afligido, ayudar al necesitado, edificar el pueblo de Dios, promover el amor fraterno… etc, sean tareas secundarias!

El evangelio es predicar a Cristo crucificado, es llevar la buenas nuevas por donde quiera nos encontremos. Si nuestra vida depende “del éxito” de las cosas terrenales, en ves de poner nuestra mirada en las las cosas celestiales, tarde o temprano tropezaremos en la vida espiritual.

La pregunta es somos “espirituales” o “somos carnales”, y esto queda evidenciado cuando sufrimos la prueba.

El “creyente carnal” se deprime, se angustia, y tiende a abandonar su comunión con Dios (que ya venía decayendo) y tiende a abandonar todo lo concerniente a la obra del Señor, y a la comunión del pueblo de Dios.

El “creyente espiritual” en cambio, de todo los “percances que le sucedan” redundarán en provecho. No decaerá si que se afirmará mas en el evangelio, y cobrará nuevas fuerzas, porque su fe ha sido purificada como el oro cuando se funde en el crisol.

Cuando el “creyente soporta la prueba” queda manifiesto a los ojos del mundo que hay en esa persona “una naturaleza superior” que posee algo especial, y como sabemos, eso es que Dios nos dió su Espíritu Santo en nosotros… solo hay que dejarle actuar.

Si las iglesias se “poblaran” de este tipo de creyentes otros serían los resultados y otros los éxitos. Si el todo el pueblo de Dios aprendiera que toda prueba cuanto le suceda, podría redundar en un “mayor provecho para el evangelio”… cuantas almas se ganarían!. La única solución es “cruz” y amar y confiar en el Señor por encima de todas las dificultades.

Rom:8:28: Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados.

Alejandro D. Riff
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Principios básicos para un matrimonio sólido

No existen matrimonios perfectos, solamente parejas que desean relaciones correctas. Casarse para intentar arreglar a tu pareja es un error porque sólo Dios puede hacerlo.  Él es la guía en todo proceso, especialmente en el matrimonio. Ni las telenovelas, ni los consejos de las amigas serán una buena guía porque solamente el Señor puede dar fundamento.

Tener el matrimonio en alta estima
Hebreos 13:4 dice: Honroso sea en todos  el  matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

En otra versión  de la Biblia dice: “tened alta estima acerca del matrimonio”. Cuando tenía 9 años, al lado de mi cama, le dije al Señor: “Si existes, si llego a tener novio, quiero que esté 100% entregado a ti, me vea linda y me quiera”. Mi situación familiar no era la mejor y yo estaba muy necesitada del Señor. Mis vecinos eran cristianos y  les llamaba evangélicos cuadrados. Dios me escuchó porque me regaló a Cash que me enseñó a tener el matrimonio en alta estima. Ha sido paciente y amoroso, incluso cuando ni yo misma me aguanto.

Debemos creer  en el matrimonio y por asociación, en la familia. Los jóvenes son apasionados pero no es lo mismo tener novio que vivir con esa persona  y comprometerse por el resto de la vida. Dios te ha regalado el matrimonio y la familia, entonces es tu responsabilidad cuidarlos.  Tu esposo e hijos son tuyos, Dios te los dio y nadie puede quitártelos. Es tu derecho establecer tu hogar y cuidarlo.

Yo tuve que aprender a creer en el matrimonio por lo que vi en mi hogar. Cuando comencé a ir a la congregación decía que no quería tener novio sino servir al Señor. Era un tiempo hermoso empezar la pasión por Dios y enamorarse de Él. Sin embargo, al ver a Cash me dije: “tengo que conocerlo, tengo que hablarle”.  Me apantalló desde el primer día y así  comenzó nuestra relación. Con el tiempo, el Señor comenzó a restaurar áreas de mi vida, incluyendo el concepto que tenía del matrimonio y la sujeción. Para mí era cursi pensar que alguien debía tener autoridad en la relación, pero Dios cambió todo. Me enseñó  a creer y amar. Sólo Él como restaurador puede lograrlo.

Nunca imaginé que esa oración de niña fuera tan poderosa y con el tiempo, Dios lograra llenarme de tanto amor para dar a los demás.  Porque eso es lo que muchas veces nos hace falta, amor que cubre multitud de faltas. No podemos hacer las cosas por nuestras propias fuerzas, si pensamos de esa forma, nos convertiremos en creyentes de letra y no de acción.

La familia es nuestro primer ministerio de amor.  La fidelidad y respeto que le debemos a nuestro esposo no debe hacernos sentir mal o de menos, al contrario, es un derecho que tenemos de alcanzar la felicidad y ser constantes en un compromiso hasta el final. Dios conoce los deseos de tu corazón y sabe qué piensas, por eso vio lo que yo deseaba desde pequeña.  El secreto de una relación conyugal sólida es tener en alta estima el matrimonio.

Estabilidad
Hebreos 13:8 asegura: Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

Lo que la sociedad enseña sobre el matrimonio es inestable. Las modas pasan y con ellas lo que se opina sobre la relación entre los esposos.  Por el contrario, Dios es estabilidad que genera confianza. Él quiere que tengas un matrimonio sólido y exitoso,  lleno de  satisfacciones y logros, sin frustraciones. Nos diseñó para tener relaciones interpersonales y ser una sola carne con nuestro cónyuge.  Para que tu matrimonio sea sólido debes reconocer que Dios no varía. Así descubrirás que en la relación se superan etapas pero el objetivo es la consolidación, no la inestabilidad.

Confianza plena
El tercer elemento en el matrimonio es la confianza. Debes creer completamente, no a medias. Cuando Cash y yo éramos novios, varias jovencitas me decían: “Estoy interesada en él y haré todo lo posible por quitártelo”. Era increíble que las mismas líderes de la iglesia me lo dijeran, aquellas que se decía tan entregadas al Señor.

Ese tiempo de noviazgo fue valioso porque puso la base de lo que somos hoy. Ambos debíamos confiar en el otro y tener seguridad en nuestros sentimientos y objetivos juntos. Una relación que pierde la confianza, pierde todo porque el temor es un mal consejero que no te deja vivir tranquilo.  Dios no nos ha dado espíritu de temor y cobardía sino de amor, dominio propio y poder.  Siempre debemos hablar con la verdad y actuar con amor.

1ra. Pedro 3:1 recomienda: Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas.
La conducta es muy importante. Podemos tener mucha palabra en la punta de la lengua pero si la conducta es otra, se echa a perder. Con la conducta ganas más en tu pareja que diciendo versículos bíblicos. En los hombres es admirable la conducta confiada y segura. Una de las cosas que más me enamoró de Cash fue que sabía exactamente lo que deseaba y hacia dónde iba.  No sucedió lo mismo con mi novio anterior que me dejaba decidir todo. No estaba mal pero no era lo correcto.  Las mujeres deseamos tener al lado un hombre convencido a quien seguir, respetar, honrar y admirar.  Pide al Señor que  te ayude a restaurar la confianza en tu pareja, quita esa maldición de la desconfianza en tu matrimonio.

Etapas del matrimonio
Todo matrimonio pasa por diferentes etapas. Cada una con sus dudas y conflictos por resolver. Para lograr superarlas necesitamos la ayuda del señor.

La primera es la del amor joven de los dos años iniciales. En esta etapa se responde las preguntas: ¿Pueden dos personas independientes llegar a ser una?, ¿quién manda?, ¿tu cerebro afecta tu experiencia sexual?

La primera prueba a superar es la acomodación de dos personalidades  y herencias diferentes. Cada persona llega al matrimonio con sus costumbres y manías. Tal vez ella es balletista y él es vaquero pero si pasaron la etapa del noviazgo y decidieron casarse es porque había puntos en común y vivir juntos es un reto que debe afrontarse con paciencia.  La pareja decidió formar un nuevo hogar mezclando sus propios estilos.  Esta etapa se caracteriza por el entusiasmo y excitación, es un ciclo de aventura.  Las personas que han vivido dos o tres divorcios, generalmente se estancan en esta etapa, sólo les gusta el amor joven y no son capaces de fortalecer una relación perdurable. ¡Cuidado! Esta, como todas las etapas debe superarse.

La segunda etapa es la del amor realista de los tres  a los diez años de matrimonio.   Las preguntas a responder en esta etapa son: ¿Puedes seguir enamorado con la realidad que se impone?, ¿puedes escribir un nuevo contrato matrimonial?, ¿se puede edificar un matrimonio a prueba de niños?  En este momento, debemos enfrentar la realidad que supera a la fantasía de los primeros años.
Cash siempre me hablaba de Coatepeque, el  lugar donde vivió pero cuando me llevó a conocerlo, me impactó ya que lo imaginaba diferente.  Luego de los años de acomodación, vemos a nuestra pareja tal como es, tal vez mejor o peor de lo que imaginamos. Ya son visibles las agendas ocultas, las motivaciones más profundas. Todo sale a luz, incluyendo la educación de la familia política, sus principio e ideales, agradables o no.

También nacen los hijos y se comienza a lidiar con el conflicto que implica dividir la atención entre el cónyuge y ellos.  Según el diccionario, el celo es  emoción justa que protege lo nuestro, intolerancia hacia la rivalidad o infidelidad.  Hay personas que llegan a sentir celo por sus hijos, claro que los aman y cuidan pero se sienten relegados, especialmente los esposos ya que las esposas deben dedicarse a ser madres y se concentran en ello.

Hay un celo bueno, elemento puro y legítimo, pero hay otro celo dañino que genera desconfianza.  La Palaba dice que Dios nos anhela celosamente. Debemos aprender a manejar el celo y verlo como una alarma para descubrir que no estamos repartiendo nuestra atención de forma equitativa. Nuestro cónyuge merece un lugar privilegiado por sobre los hijos, el trabajo o los pasatiempos favoritos.

La tercera etapa es la del amor confortable entre los once y veinticinco años de matrimonio. Las preguntas a responder son: ¿Puedes mantener tu identidad individual en el matrimonio?, ¿puedes resistir el síndrome de ahora o nunca?, ¿puedes perdonar?, ¿está preparado para las pérdidas?, ¿quién manda, el adolescente, el esposo o tú?, ¿pueden satisfacer su necesidad de intimidad?
Especialmente el síndrome de ahora o nunca es clave en esta etapa donde la relación se cuestiona y muchas veces surge la frustración que conlleva al divorcio. Equivocadamente se piensa: “voy a intentarlo de nuevo con otra persona, seguramente lo lograré”.

La cuarta etapa es la del amor renovado de los veinte y seis a los treinta y cinco años de matrimonio.  Sus cuestionamientos son: ¿Pueden sobreponerse a las flechas y dardos de la fortuna?, ¿pueden ser compañeros?, ¿es posible recuperarse del dolor por las pérdidas de esta época?  Ahora los hijos  se van a formar sus propias familiar y la pareja de nuevo  se queda sola. Deben redescubrir su afinidad y aprender a disfrutar el tiempo juntos.

La quinta etapa es la del amor trascendente de los treinta y seis años de matrimonio en adelante.  Las preguntas que deben responderse son: ¿Será la jubilación una gracia o una desgracia?, ¿pueden renovar la intimidad?, ¿pueden lograr perspectiva trascendente?, ¿pueden asumir la vida que Dios les ha dado?  Cuando vemos los años que quedaron atrás y decimos nuestra edad, realmente enunciamos los años que ya no tenemos. Los que aún no has cumplido son los que te quedan para disfrutar de tu pareja.

El Señor quiere darte un nuevo rumbo, un nuevo estilo de vida para que aproveches lo que queda por delante y logres lo que deseas.  Lucha por la estabilidad de tu matrimonio, la salud de tus hijos y el amor que debe reinar en tu hogar.  Sé paciente para que haya gozo y paz en tu familia. Debes ser ejemplo para las generaciones venideras. El futuro está en tus manos.  Eres capaz de mejorar tu relación amorosa, intimidad, comunicación de aquí en adelante.

El matrimonio es una carrera preciosa aunque difícil y es voluntad de Dios que permanezcas casado, seas fiel a tu pareja y a tu iglesia. No te alejes porque el mundo no da buen consejo. Pídele al Señor que te ayude a amar incondicionalmente, que el amor en tu matrimonio crezca y se fortalezca.  Aprendan a superar juntos las etapas de su relación y avanzar hacia la vida plena que nuestro Señor tiene diseñada. Pídele que te ayude a creer en  la autoridad de tu casa, que te enseñe sobre el compromiso y la estabilidad para construir un matrimonio sólido que sea la base de una familia feliz.

Pastora Sonia Luna
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5 necesidades románticas de una esposa

Para la mayoría de las mujeres, la palabra romanticismo se deletrea relación. He empleado la mejor parte de mi matrimonio aprendiendo y ajustando este resumen de las necesidades románticas de una mujer.

Desarrollé esta lista a partir de la observación y la conversación con Bárbara y otra mujer, y a través del estudio del Cantar de los Cantares. Una esposa tiene más de cinco necesidades románticas, pero considero que estas son las cinco principales:

1. Recibir alimento espiritual de su esposo. Una mujer quiere a un hombre que sea su protector, alguien que le importe no sólo su seguridad y sus necesidades físicas, sino también (y aun más importante) su espiritualidad, el bienestar de su alma.

Los pastores no son distintos de muchos hombres en que ellos también luchan con el proveer liderazgo en el hogar. Un pastor me dijo que es más fácil para él guiar espiritualmente a su iglesia que guiar a su esposa y a su familia. Pero ser un protector espiritual y defensor para su esposa puede ser tan simple como orar por ella y con ella diariamente, compartiendo la Biblia e iniciando la conversación en temas espirituales, y dar a ella algo de tiempo para buscar su desarrollo espiritual.

2. Sentirse a salvo y segura con su esposo. Cuando una mujer siente el compromiso del pacto de su esposo de estar casado con ella y amarla y aceptarla, se siente segura de dispensarle el don de lo que es en la relación conyugal. La sulamita que era el objeto de la pasión de Salomón, dijo: “Yo soy de mi amado, y mi amado es mío” (Cantares 6:3). Es obvio que ella tenía un fuerte sentido de satisfacción y seguridad.

3. Tener conversaciones íntimas. Muchos esposos no se dan cuenta de que para que nuestra esposa nos considere románticos, primero tenemos que ser un gran amigo y un buen conversador.

Gruñidos y respuestas monosílabas a preguntas no las cortarán. Muchísimas mujeres no sienten que su esposo las necesitan, y la conversación famélica confirma su sentido de bajo valor personal. Muchos hombres que entablan conversaciones románticas, profundas, durante el noviazgo pierden más tarde este talento. Vuelva a descubrir la conversación romántica. Haga el compromiso de aprender a hacer de la conversación íntima una prioridad con su esposa.

4. Recibir un toque tierno y oír palabras amables. Hay gran poder en el toque tierno, sea un abrazo largo, intenso, o un beso prolongado. O el toque puede ser una caricia suave a su rostro que no motive exigencias sexuales pero que comunique: “Te amo, cariño, y tiernamente me ocupo de ti”.

Palabras amables tienen similar poder. Un esposo tiene que habituarse a alabar y decir cumplidos a su esposa.

5. Sentirse buscada y apartada por su hombre. Una esposa quiere un esposo que la arrebate, la lleve al castillo, y le diga: “Pasemos tiempo juntos”. La atención concentrada es como oro precioso en una relación.

Dennis Rainey 
Little Rock, Arkansas
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La guerra interior de los malos pensamientos

Los pensamientos son poderosos, y de acuerdo con el escritor del libro de Proverbios, tienen capacidad creativa (Proverbios 23:7).

De hecho , no se puede tener una vida emocionante y positiva en una mente negativa. Yo pasé por muchos años de infelicidad porque desde el momento en que me despertaba en la mañana comenzaba con pensamientos negativos, tristes, y deprimentes.

Ahora puedo decir realmente que estoy plenamente satisfecha ya que el Espíritu Santo me ha ayudado a operar en la mente de Cristo (la mente del Espíritu) que está dentro de mí. Tal vez usted ha pasado años teniendo pensamientos equivocados basados en un pasado deformado y disfuncional, pero eso hoy puede cambiar

Una Fuerza Poderosa 

Si usted lucha con pensamientos negativos, es importante que usted se enfrente con el hecho de que su vida no va a cambiar hasta que sus pensamientos cambien.

Renovado, pensar como Dios es vital para el cambio. La Biblia dice que Dios nos ama, pero ¿alguna vez ha tenido problemas para creer esto? He aprendido que si nunca meditamos en la Palabra de Dios, nunca vamos a experimentar la profundidad de Su amor por nosotros.

El amor de Dios está destinado a ser una fuerza poderosa en nuestras vidas, que nos llevará a través de las pruebas más difíciles en la victoria.

Piensa Acerca De Lo Que Estás Pensando 

La Biblia presenta una gran cantidad de instrucciones detalladas sobre qué tipo de cosas debemos pensar. Filipenses 4:8 En esto pensad nos dice que solo pensemos en las cosas que nos edifiquen, no en las que nos derriban.

Si usted es un creyente, probablemente piense en algunas reflexiones basadas en las Escrituras a través de cada día, pero piense en esto. ¿Está usted mezclándolo con pensamientos negativos, o sólo con cualquier pensamiento al azar que viene a la mente? Durante la mayor parte de mi vida, yo simplemente pensaba cualquier cosa que caía en mi cabeza.

Gran parte de lo que había en mi cabeza eran las mentiras de Satanás o simplemente cosas que no tenían sentido. El diablo estaba controlando mi vida porque él estaba controlando mis pensamientos.

Lea Marcos 4:24 . Nos dice cuanto más tiempo pasamos pensando en la Palabra, más poder y capacidad tendrán en el caminar en Él. También dice que cuanto más leemos y escuchamos la Palabra, más revelación recibiremos para entenderla.

En la carne somos perezosos y queremos recibir de Dios sin ningún esfuerzo de nuestra parte, pero no es así como funciona. Usted sólo va a obtener de la Palabra lo que esté dispuesto a poner en Ella.

Le animo a tomar la decisión de meditar en la Palabra de Dios todos los días, porque cada momento que pase absorbiéndola, más virtud y conocimiento usted recibirá de Dios.

Joyce Meyer
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3 pasos para la sanidad emocional

Hoy en día la gente en todo el mundo está luchando en la vida con daños emocionales. Ellos han soportado un montón de cosas negativas, causando un daño incalculable que necesita ser tratado, pero con demasiada frecuencia, estas heridas son simplemente barridas debajo de la alfombra en un intento de hacer que desaparezcan.

A través de mis propias experiencias en mi vida y de muchos años de ayudar a los demás a través de este proceso, he descubierto que aunque Dios quiere ayudar a aquellos que realmente quieren la sanidad emocional, hay algunos pasos muy importantes que estas personas deben tomar por sí mismos.

Si usted desea recibir sanidad emocional, uno de los primeros pasos que se debe tomar es enfrentar la verdad. Usted no puede ser liberado, mientras vive en la negación. No se puede pretender que ciertas cosas negativas nunca le pasaron a usted.

Me he dado cuenta de que somos expertos en construir muros y guardar cosas en la oscuridad, fingiendo que nunca ocurrieron. Pasé los primeros dieciocho años de mi vida en un entorno violento, pero en cuanto me alejé de esa situación, yo actuaba como si nada hubiera ocurrido. Nunca le dije a nadie lo que había sucedido en mi vida privada. ¿Por qué no queremos que este tipo de cosas salgan a la luz pública? Tenemos miedo de lo que la gente piense.

Tenemos miedo de ser rechazados, incomprendidos, o no ser amados por aquellos que nos preocupan o que pudieran tener una opinión diferente de nosotros si realmente supieran todo acerca de nosotros.

El siguiente paso hacia la sanación emocional es confesar sus faltas. Creo que eventualmente habrá tiempo para compartir con otra persona las cosas que nos han ocurrido en nuestra vida. Hay algo; cuando se verbaliza esto con otra persona, pasan maravillas en nosotros, pero use la sabiduría. Elija a alguien que usted sabe que puede confiar.

Asegúrese de que al compartir su historia con alguien más, usted no está simplemente poniendo su carga sobre los hombros de esta persona. Además, no vaya a escarbar demasiado, tratando de desenterrar viejas heridas y ofensas que han sido enterradas y olvidadas. Cuando por fin tuve el coraje de compartir con alguien lo que había sucedido al principio de mi vida, yo de hecho empecé a temblar violentamente de miedo.

Fue una reacción emocional a las cosas que guardé dentro de mí durante tanto tiempo. Ahora cuando hablo de mi pasado, es como si yo estuviera hablando de los problemas de alguien más. Porque yo he sanado y restaurado, mi pasado ya no me molesta más. Por último, usted debe asumir parte de la responsabilidad personal.

Algunas personas se encuentran atrapadas en la negación, miedo de lo que podría suceder si los otros descubren la verdad. Pero mientras nos negamos al pasado, nunca vamos a ser libre de él. Nadie puede ser liberado de un problema hasta que esté dispuesto a admitir que tienen uno.
Un alcohólico, drogadicto o alguien que ha perdido el control de su vida está condenado a sufrir hasta que es capaz de decir: "Tengo un problema y necesito ayuda con esto."
A pesar de que nuestros problemas pueden haber sido traídos sobre nosotros a causa de que nos hayan hecho algo en contra de nuestra voluntad, no tenemos ninguna excusa para dejar que el problema continúe, crezca e incluso tome el control de toda nuestra vida.

Nuestras experiencias pasadas pueden que nos hayan hecho lo que somos ahora, pero no tenemos por qué seguir así. Podemos tomar la iniciativa mediante la adopción de medidas positivas para cambiar las cosas - y podemos pedir la ayuda de Dios.

Sea cual sea su problema, enfréntelo, considere confesarlo a un amigo de confianza, y luego usted mismo admítalo. Enfréntese a la verdad, ¡esto puede ser el comienzo de una vida más feliz!

Joyce Meyer
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Adore cuando ofrende

¿Qué lugar tiene el ofrendar en su adoración?

Usted puede estar motivado para dar a través de su iglesia por muchas razones: para suplir una necesidad, para hacer su parte, por el sentido de responsabilidad y porque cree que la Biblia lo enseña. Como cristiano, da lo mejor cuando lo hace por amor a Dios y cuando desea adorarle.

El ofrendar a Dios es diferente del dar a una buena causa.

Uno de los que apoyaban al gran misionero inglés Guillermo Carey fue Andrés Fuller. Mientras Fuller buscaba los fondos para apoyar a Carey, un hombre le dijo,“Bien, doctor Fuller, viendo que es usted, le doy cinco libras”. Fuller le respondió con profunda seriedad, “Viéndote, yo no daría nada. Pero viendo al Señor Jesucristo, ¿cuánto le daría?”. El hombre entendió la diferencia y dijo, “Viendo al Señor Jesucristo, le daría cincuenta libras”.

La congregación de Filipos dio sacrificialmente para apoyar los esfuerzos misioneros de Pablo. El describe este regalo, “como olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios” (Filipenses 4:18b). Dieron a Dios para el apoyo de Pablo. El ofrendar en espíritu de adoración acercó la congregación filipense a Dios y también a Pablo.

¿Adora usted cuando ofrenda?

Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrendas, y venid a sus atrios. Al ofrendar, ¿Cuánto es parte de su adoración?

Adorar es más que concurrir a un lugar designado, seguir el orden del culto, o alegrarse con las canciones y el sermón. Adorar involucra responder a Dios. El ofrendar es una manera importante de rendirle alabanza, dedicándose a Dios al dar su dinero.

El dinero que ofrenda representa su tiempo, habilidades y energías usadas para ganar su salario. El porcentaje que da, indica cuán importante es Dios para usted.

Una de las más sobresalientes escenas de adoración en la Biblia enfoca a una mujer. Jesu?s estaba observando a los adoradores que ofrendaban, cuando una viuda “echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Marcos 12:44). El ofrendar era la parte central de su adoración.

¿Qué lugar tiene ofrendar en su adoración?

Sea que usted dé más en la adoración o adore más dando abundantemente, la verdad es que adorar y ofrendar son inseparables. Así como adora, entréguese a sí mismo y su dinero. Si ofrenda en la Escuela Dominical o en el culto, adore a Cristo y ríndale la gloria que se merece. Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. Salmo 96: 9

Servicios: Mayordomía de la Iglesia LifeWay Christian Resources
127 Ninth Avenue, North Nashville, TN 37234
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¿Cómo nos ven?

En este mundo globalizado los jóvenes han forjado una cultura que trasciende las fronteras de los países. Una serie de investigaciones en diferentes ciudades revelan que muchos miran a la iglesia con indiferencia. Otros, que se criaron dentro del ámbito evangélico, deciden darle la espalda a la institución cuando llegan a la mayoría de edad. Conocen bien la vida de iglesia, pero no encuentran en ella una propuesta que los atrape.

Si la iglesia pretende ser efectiva a la hora de derribar las barreras que la separan de la población que no es cristiana, deberá detenerse a examinar cada una de estas percepciones. Algunas pueden ser injustas. Otras son exageradas generalizaciones. En cada una, no obstante, existe una cuota de veracidad que exige un cambio.

Religión, más que fe

Muchas personas admiran a la persona de Jesús y creen que fue un hombre como ningún otro. No obstante, no creen que la iglesia sea representativa de lo que Jesús quiso enseñar. Más bien perciben que la iglesia ha desarrollado su propia forma de vivir la fe, aun cuando esta guarde poca relación con la Palabra.

A todo se opone

La iglesia es más conocida por los temas a los que se opone que por aquellos que propone. Los jóvenes la perciben como con «el dedo levantado», censurando todo lo que ocurre en su entorno. Ser evangélico es ubicarse en una postura de «nosotros» contra «el resto del mundo». Para los jóvenes, que valoran la integración, esta percepción les produce un profundo rechazo hacia la institución.

Dicen, pero no hacen

A muchos jóvenes les molesta la aparente hipocresía de muchos que están dentro de la iglesia, que son creyentes de labios, pero no de vida. La inconsistencia entre las declaraciones que se efectúan en el ámbito público de las reuniones y la vida privada de esas mismas personas es muy marcada. El doble discurso le resta efectividad al llamado a caminar con uno que afirmó ser «la verdad».

Solo me quieren «enganchar»

Muchos jóvenes cuestionan la sinceridad de quienes intentan ganarlos para la iglesia. No se sienten verdaderamente amados por estas personas, pues la motivación principal en los esfuerzos evangelísticos es que la iglesia crezca. El amor verdadero, señalan, persevera en cultivar una relación con los «perdidos» aun cuando ellos rechacen el evangelio.

La mayoría de las personas no arriban a sus conclusiones por el camino de la lógica, sino por la influencia de otros sobre sus vidas. Los intentos de «persuadir» hacia una conversión por medio de argumentos pocas veces despiertan interés.

Los evangélicos se oponen al sexo

Cuando una persona se presenta como cristiana el que no es creyente automáticamente asume que es una persona que censura las relaciones sexuales entre individuos, especialmente en la comunidad homosexual y lesbiana. Muchos no solamente creen que se opone, sino que también alimentan un odio profundo por todos aquellos que practican una inmoralidad «aberrante» en su vida sexual.

La iglesia es anticuada

Los cristianos son aburridos, pasados de moda y completamente al margen de la realidad que le toca vivir a la sociedad. La iglesia se ha quedado con reglas y enseñanzas que ya no son aplicables ni prácticas en la época en que se vive. Están arraigados en su propio mundo y ni siquiera hablan el mismo idioma que los demás.

Para esta nueva generación de jóvenes, a quienes les han quitado todos los límites y se los anima a que construyan su propia filosofía de vida, la iglesia es sinónimo de libertad coartada.

Los evangélicos viven juzgando

El acto de juzgar se refiere a señalar, con dedo acusador, lo que está mal en la vida de otra persona, de manera que esta se siente humillada, marginada y excluida. Los jóvenes, que se han abrazado al lema de «vivir y dejar vivir», se muestran reticentes a la hora de juzgar a otros, porque creen que gran parte de los males que padece la humanidad provienen de actitudes de juicio y condenación hacia los que son diferentes a nosotros.

Tomado de www.desarrollocristiano.com
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El corazón de mamá

La vida de una madre experimenta muchos cambios desde el momento en que se sabe embarazada. Sin embargo, nada se ve más afectado que el corazón. Ni siquiera el cuerpo debe someterse a una cirugía tan drástica como la esencia misma de la mujer. ¿Cómo sucede esto?

Recuerdo mis años antes de embarazarme. No era una persona egoísta, en el sentido estricto de la palabra. Pensaba en mis padres, en mis hermanas y en mis amigos. Me gustaba dar y compartir. Recuerdo con cariño esos desayunos con buenas amigas, o las nochecitas de cine, o las salidas a pueblos mágicos para conocer y disfrutar.

De repente me vi casada, y aún más, embarazada. Y entonces todo cambió. De la noche a la mañana reconocí que ya no solo se trataba de mí, sino de alguien más. Debía vigilar mi alimentación y mi condición física. No podía someterme a ciertos viajes o a rutinas excesivas que perjudicaran al bebé. Si por algún motivo pensé que ahí terminaría la cosa, nada me preparó para el momento del parto.

Mi hijo tuvo que estar diez días en el hospital después de nacer. No nació prematuro, pero enfrentó complicaciones respiratorias por lo que entró en una incubadora. Quizá ahí me di cuenta de que mi corazón ya no era el mismo. Cada vez que me despedía de él, pues terminaba la hora de visita, un pedacito de mí se quedaba a su lado. Mi corazón comenzaba a quebrarse, a repartirse, a multiplicarse.

Jamás había comprendido una parte de la Biblia que describe a la madre de Jesús en los siguientes términos: «María guardaba todas estas cosas en el corazón». Y es que el corazón ya no es el mismo. El corazón se ha dividido, se ha desprendido, se ha vuelto sensible a otro ser humano. Si bien al esposo le otorgamos un amor pasional y confidencial, si bien con él experimentamos la intimidad en su más profunda connotación, con un hijo el corazón más bien se entrega.

Y como María, a veces es mejor guardar todas esas cosas en el corazón. Resulta complicado, casi imposible, expresar lo que sentimos el primer día que se pega a nuestro pecho para mamar, o el momento en que da su primer paso, o el segundo que escuchamos de su boca la sílaba «ma», que de inmediato interpretamos como mamá.

El corazón de mamá no es el mismo; no puede ser así. Quizá nadie lo comprenda, salvo otra madre. Pues si todas nos dedicáramos a escribir en una libreta lo mucho que hemos guardado en el corazón, no alcanzarían los libros ni hallaríamos las palabras para hacerlo.

Tristemente, el corazón de mamá puede volver a la indiferencia de la soltería. Solo basta que las preocupaciones, el trajín diario o una obsesión por cosas sin importancia ahoguen las cosas que guarda el corazón. Cuando eso suceda, tomemos un momento a solas, con una buena taza de café y una vista apacible, y saquemos del baúl lo que hemos guardado en el corazón. El amor se reavivará, así como el cariño, y el corazón de mamá volverá a latir como desde esa primera vez que supimos que traíamos una vida adentro.

La autora, mexicana, es escritora y maestra. Su nueva novela, Donají, por Grupo Nelson, trata de una historia de amor en Oaxaca, México. Disfruta leer, escribir y escuchar historias. http:/www.retratosdefamilia.blogspot.com
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